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miércoles, 10 de diciembre de 2014

847.- La CIA pagó 80 millones a psicólogos privados para que torturaran a sus prisioneros



La CIA pagó 80 millones a psicólogos privados para que torturaran a sus prisioneros


Las torturas cometidas durante la era Bush fueron más brutales y extendidas de lo que el Gobierno de EEUU había informado. La alimentación por vía rectal o la asfixia simulada formaban parte de estas prácticas

La CIA pagó 80 millones de dólares por esta subcontratación de sus actos de tortura. Además, el programa de "interrogatorio intensificado" fue "mucho más brutal" de lo que la agencia informó y no logró obtener información que desbaratara amenazas, según mostró un informe del Senado estadounidense dado a conocer este martes.

El texto afirma que la CIA engañó a los políticos y al público respecto al programa, que empezó a desarrollarse a partir de los ataques terroristas de 2001. El informe se publicó tras una investigación de cinco años de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre el programa, que buscaba lograr información sobre la red al Qaeda y otros presos que estaban encarcelados en unidades de detención alrededor del mundo.

El documento examina la detención secreta de 119 personas fuera de EEUU "Este documento examina la detención secreta de la CIA fuera del país de al menos 119 individuos y el uso de técnicas de interrogatorios coercitivas, en algunos casos prácticándose la tortura", dijo la jefa de la comisión, Dianne Feinstein.

La CIA y muchos altos funcionarios gubernamentales de Estados Unidos han dicho que el programa era eficaz y que impidió varios complots terroristas. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha admitido que las duras técnicas utilizadas no ayudaron a luchar contra el terrorismo.

"No podemos dejar nunca saber al mundo qué os hemos hecho"

El documento recoge como la Agencia Central de Inteligencia estadounidense usó amenazas sexuales para interrogar a sospechosos de terrorismo detenidos en cárceles secretas e incide en que no fue efectivo y nunca produjo información que llevara a desbaratar complots inminentes, según un informe de la Comisión de Inteligencia del Senado dado a conocer el martes.

El informe dijo que la CIA engañó a los políticos y a la opinión pública sobre el programa, buena parte del cual fue desarrollado, operado y llevado adelante con asesoramiento de dos contratistas externos. "Uno de los interrogadores le dijo a otro detenido que nunca irían a juicio porque 'no podemos dejar nunca saber al mundo qué os hemos hecho'", relata el informe, que también detalla como "agentes de la CIA amenazaron al menos a tres detenidos con hacer daño a sus familias, incluyendo a los hijos de un detenido y amenazando con abusar sexualmente de la madre de otro, y 'rajarle la garganta a su madre'".

El informe del Senado describe asimismo la asfixia simulada practicada al reconocido como cerebro del 11-S, Khalid Shaikh Mohammed, así como a otros detenidos, definidos como "series de ahogamientos" que en muchas ocasiones les producían vómitos.

El informe detalla la muerte por hipotermia de un hombre torturado en 2002 Otros ejemplos específicos de brutalidad en los interrogatorios de la CIA citados en el informe incluyen la muerte por hipotermia en noviembre de 2002 de un hombre que fue mantenido parcialmente desnudo y encadenado al suelo de cemento de una prisión secreta de la CIA.

A algunos prisioneros se los mantuvo sin dormir durante 180 horas, a veces con las manos atadas sobre la cabeza, y se les practicó "alimentación e hidratación por vía rectal" sin ninguna documentación médica para realizar el procedimiento. 

La ONU pide "llevar ante la Justicia" a los implicados en las torturas

El relator especial de Naciones Unidas contra el Terrorismo y para los Derechos Humanos, Ben Emmerson, ha instado a "llevar ante la Justicia" a los implicados en las torturas descritas en el informe que la Comisión de Inteligencia del Senado de Estados Unidos ha publicado este martes sobre el programa de interrogatorios de la CIA.

Emmerson ha considerado que "el informe difundido esta tarde confirma la sospecha de la comunidad internacional de que hubo una política orquestado a alto nivel dentro de la Administración de George W. Bush que permitió cometer sistemáticamente crímenes y violaciones del Derecho Humanitario".

"Estados Unidos está legalmente obligado a llevar a los responsables ante la Justicia" "El Derecho Internacional prohíbe dar inmunidad a los funcionarios que han participado en torturas, lo cual no incluye solamente a los autores, sino también a los altos cargos del Gobierno estadounidense que concibieron, planearon y autorizaron estos crímenes", ha recordado.

En esa línea ha subrayado que "Estados Unidos está legalmente obligado a llevar a los responsables ante la Justicia", ya que es uno de los firmantes de la Convención contra la Tortura y contra las Desapariciones Forzosas, "que obligan a perseguir estos actos cuando haya evidencias suficientes".

Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) también han reclamado que los responsables de las "torturas" llevadas a cabo por parte de la CIA sean llevados ante la justicia. En un comunicado, Amnistía ha considerado que el informe es "un duro recordatorio de la actual impunidad por las muchas abominables violaciones de los Derechos Humanos perpetradas en nombre de la 'seguridad nacional".



Público.es

La CIA engañó al Gobierno sobre sus técnicas de tortura

El Senado de EEUU acusa a la agencia en un informe de ocultar aspectos de sus programas de interrogatorio y de exagerar la importancia de la información obtenida

La CIA mintió sobre la brutalidad de su manual de torturas empleado en virtud de la guerra contra el terror de Washington. La Comisión de Inteligencia del Senado de EEUU acusa a la agencia de engañar al Gobierno y a los ciudadanos sobre aspectos de sus programas de detención e interrogatorio, según revela el diario estadounidense The Washington Post.

El rotativo cita a fuentes oficiales que han tenido acceso al borrador del texto, de cerca de 6.300 páginas y que sigue altamente clasificado. El documento concluye que la agencia escondió detalles sobre la brutalidad de sus métodos y asegura que hay muy pocas evidencias de que las llamadas las llamadas "técnicas mejoradas de interrogatorio" -autorizadas en 2002 durante el mandato de George W. Bush y aplicadas en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib- ayudaran a conseguir avances en la lucha antiterrorista.

Los investigadores concluyen en el documento que la agencia exageró la efectividad de sus métodos, al tiempo que ocultó detalles de sus procedimientos a los que les fueron atribuidos inmerecidos resultados, relatan las mismas fuentes. La CIA ha justificado este programa en varias ocasiones, ante el Departamento de Justicia y ante el Congreso de los Estados Unidos, como una manera de conseguir una serie de informaciones que, de otra forma, serían "inalcanzables" y gracias a ello "desbaratar complots terroristas y salvar miles de vidas", señala una de las fuentes.

"¿Fue eso verdad realmente? La respuesta es no", afirma uno de los funcionarios que participan en la elaboración de este controvertido informe, que destaca que el texto acusa a trabajadores de la agencia de pedir permiso para usar -y más tarde tratar de defender- "métodos de interrogatorio insoportables".

Los funcionarios y exfuncionarios estadounidenses que han tenido acceso al informe han hablado bajo la condición de anonimato y aseguran que el texto describe nuevas revelaciones condenatorias sobre una extensa red de centros de detención secretos, o "agujeros negros", que fueron desmantelados por el presidente Barack Obama en 2009. El documento evidencia asimismo las divisiones dentro de la CIA sobre los métodos de interrogatorio, así como casos de abusos rechazados por algunos de los agentes debido a su "brutalidad", aseguran las fuentes del diario.

Un portavoz de la CIA ha rehusado hacer comentarios al respecto, tras explicar que la agencia aún no ha tenido acceso a la versión final del informe. Sin embargo, varios funcionarios de la agencia han descrito de forma privada este estudio como "empañado por errores de hecho y conclusiones equivocadas". Se espera que el Comité de Inteligencia del Senado vote este jueves el envío de un resumen ejecutivo del informe a Obama para su desclasificación. En cualquier caso, funcionarios estadounidenses han advertido de que podrían pasar meses antes de que se libere al público, ya que contiene alrededor de 20 conclusiones que deberán ser estudiadas.

La información de The Washington Post llega tras polémica relacionada con un supuesto caso de espionaje por parte de agentes de la CIA a los miembros del Senado que realizaban este informe sobre el uso de la tortura. De hecho, el organismo de control interno de la Agencia de Inteligencia inició una investigación a principios de marzo.

El diario The New York Times señalaba que el inspector general de la CIA, David B. Buckley, había autorizado la investigación después de que miembros del Congreso se quejaran de que los oficiales de la agencia habían accedido indebidamente a su trabajo, un hecho que habría sido confirmado por la agencia Reuters. La CIA puso ordenadores a disposición de los investigadores de la comisión, en las propias instalaciones de la agencia, para que consultasen sus bases de datos. Sin embargo, agentes de la CIA podrían haber tenido acceso a las redes informáticas que estaban usando los senadores.

Uno de los legisladores ha llegado a denunciar públicamente que los líderes de la agencia engañaron al Comité de Inteligencia para acceder a algunas de las conclusiones de la investigación que estaban llevando a cabo, que se fundamentaba en documentos a los que accedieron desde una sala de investigación de alta seguridad de las instalaciones de la CIA.

La Agencia de Inteligencia, por su parte, acusa a los miembros de la comisión del Senado de acceder a documentos clasificados sin contar con las autorizaciones necesarias para ello. El director de la CIA, John Brennan, llegó a decir que estaba "profundamente consternado de que algunos miembros del Senado hayan decidido hacer acusaciones falsas sobre las acciones de la CIA".

En medio de ese enfrentamiento ha estado la Casa Blanca que, según una investigación, ha obstaculizado las investigaciones parlamentarias a las que ha ocultado miles de documentos secretos -hasta 9.400- sobre torturas de la CIA. De acuerdo a la agencia McClatchy DC el Ejecutivo nunca argumentó razones legales para esconder los archivos ya que el presidente nunca solicitó los privilegios que dispone para bloquear las indagaciones. Según los investigadores, lo que pretende la Administración es mantener alejados de los focos las evidencias sobre las "torturas brutales (incluso ahogamientos simulados) practicadas por la CIA en las cárceles secretas fuera de los EEUU". 


domingo, 11 de agosto de 2013

593.- Caso Snowden : Obama, el rey de los hipócritas



Caso Snowden : Obama, el rey de los hipócritas

Articulo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948)
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

POR MICHEL COLLON
www.michelcollon.info

Obama acaba de anular su próxima cumbre con Putin, quien ha rechazado extraditar a Edward Snowden. La realidad es que ese joven no merece la prisión, sino una estatua. Tampoco la tortura, sino nuestra solidaridad. 

Por haber defendido nuestras libertades, demostrando al mundo entero que los Estados Unidos violan la vida privada de toda la humanidad. Ese Estado, que de manera incesante da lecciones de democracia y de moral, se comporta en realidad como el Big Brother más totalitario. Esos delincuentes que, por encima de cualquier justicia, espían a sus propios ciudadanos, a los Estados independientes, a sus competidores comerciales e incluso a sus « aliados ». Teléfonos, mails, ordenadores, no se respeta nada. 

¿ Y para qué ? Para aumentar los beneficios de esas multinacionales que roban el mundo entero. Hoy en día, las 300 personas más ricas de la Tierra poseen más que los tres mil millones más pobres, y eso sólo es posible gracias al saqueo de los recursos naturales, a la sobreexplotación del trabajo, a la criminalidad económica y a guerras en ningún caso humanitarias. Es para acabar con nuestras resistencias a esas multinacionales ladronas, por lo que los golfos de la NSA nos espían, y por lo que Obama les protege. 

Además, ¡ es el rey de los hipócritas ! Se enfada porque Rusia ( que no tiene tratado de extradición con los USA) ha rechazado entregar a Snowden. Evitándole así la tortura y la prisión de por vida, infligidas a ese otro héroe, Bradley Manning, quien reveló miles de mentiras de los dirigentes US. 

Ahora bien, los Estados Unidos ¡ siempre han rechazado extraditar a los criminales que les son útiles ! Incluso cuando existía un tratado. En 2003 y en 2007, rechazaron extraditar a los agentes de la CIA culpables de secuestros políticos en Italia. En 2010, rechazaron extraditar a su protegido Luis Posada Carriles, quien había colocado una bomba en un avión cubano, asesinando a 73 personas. En 2010, rechazaron entregar al antiguo presidente de Bolivia Gonzalo Sanchez de Lozada, quien había masacrado a los Indios Aymara, pero estaba protegido por la CIA y había comprometido a lobbistas del partido demócrata. Y se pueden multiplicar los ejemplos. Los Estados Unidos jamás entregan a la Justicia a sus cómplices, incluso tratándose de los crímenes mas horribles. 

Maravillosamente hipócritas son también todos nuestros gobiernos europeos. Aparentando descubrir ahora un espionaje con el que han colaborado y que han practicado desde hace tiempo. Protestando dos minutos con la boca pequeña para no ofender al padrino US de quien son el felpudo. Acordando el asilo político a una Femen anti-Putin y rechazándoselo a los defensores de nuestras libertades que son Snowden y Assange. Contradicción silenciada por los grandes medios de comunicación. 

Y ¿quién, pues, ha salvado el honor de la democracia ofreciendo el asilo definitivo a Snowden ? Nicaragua, Bolivia, Venezuela. Mientras que Ecuador protege a Assange. Para reflexionar.

Fuentes : 
On Obama's cancellation of summit with Putin and extradition, Glenn Greenwald – the guardian.com

lunes, 11 de junio de 2012

481.- Tráfico de armas




Documentos filtrados del Departamento de Justicia de EEUU prueban que el FBI y la DEA traficaban con armas para el Cartel de Sinaloa


El gobierno de Obama ha estado tratando de presentar la Operación "Fast and Furious" (Rápido y Furioso) como una operación conducida por la ATF (siglas en inglés de la agencia de control del tráfico de alcohol, armas y tabaco, que depende de la Secretaría de Hacienda), o más aún, por algunos agentes tránsfuga de la oficina local de la ATF en Arizona. Pero una filtración del Departamento de Justicia le ha proporcionado a la Comisión de la Cámara de Representantes para la Supervisión y Reforma del Gobierno, documentos que muestran que en realidad a la ATF se le mantuvo apartada del hecho de que dos individuos que compraban armas para el cartel de Sinaloa, y que se las compraban a los individuos que la ATF les seguía la pista, eran en realidad desde hace tiempo informantes pagados del FBI y de la DEA.

Eduardo y Jesús A. Miramontes Varela, ciudadanos mexicanos originarios de Ciudad Juárez, Chihuahua, trabajaban para el cartel de Sinaloa cuando comenzaron a ser informantes del FBI en 2009.

Anteriormente, los hermanos de 36 y 37 años de edad respectivamente, trabajaron como informantes de la policía de Miami, del servicio comisarios federales (que depende del Departamento de Justicia, o sea del Procurador General de EU) y de la DEA. Según informes de la DEA y del Congreso, los dos individuos eran el principal contacto del cartel para financiar la red de tráfico ilegal de armas.

El delegado del asistente a cargo de la ATF en Phoenix, Arizona, Jim Needles, estima que los hermanos gastaron unos $250,000 dólares en armas que fueron rastreadas por su agencia cuando realizaban la Operación Fast and Furious.

"Estamos llegando a la base misma de esta investigación", dijo el viernes 23 el senador Charles Grassley, uno de los miembros del Congreso que han venido investigando el caso. "Pero tengo que esperar hasta que tengamos toda la información antes de cerrar el caso".

Grassley reveló desde septiembre del año pasado que el FBI sabía, pero no se lo comunicó a la ATF, que sus informantes eran parte de la red de tráfico de armas. Luego en febrero de este año, Grassley los caracterizó como los "peces gordos" que había estado buscando la ATF todo el tiempo.

Tanto el FBI como la DEA conocen a los hermanos Miramontes y saben el papel que han jugado, pero omitieron decirlo a la ATF durante una reunión de coordinación con el objetivo precisamente de evitar conflictos en los operativos, que se realizó el 15 de diciembre de 2009. Tampoco informó nada ninguna de esas agencias en ninguna de las reuniones conjuntas de la llamada Iniciativa de la Frontera Sudoeste a la que asistieron las tres agencias. La DEA y el Grupo 7 de la ATF compartían incluso el mismo piso del mismo edificio y la misma sala para escuchar las intercepciones telefónicas de los sospechosos.

Eventualmente, y solo bajo presión, el FBI invitó a los más altos funcionarios de la ATF a los informes confidenciales en la ciudad de El Paso, Texas, a fines del verano de 2010, y en esas reuniones caracterizaron a Eduardo y Jesús Miramontes como "valores de seguridad nacional". Una fuente familiarizada con la reunión, dijo que los dos sujetos fueron calificados como "fuera de límite, intocables y no encausables".
Así mismo, esta semana se hicieron públicos dos documentos sumamente dañinos para el gobierno. Se trata de un Informe de Investigación de la ATF (conocido en la jerga judicial con el acrónimo "ROI") de mayo de 2010, el cual indica que Manuel Celis Acosta, el jefe de la red de compradores ilegales de armas, fue detenido en una alcabala cerca de la frontera en Arizona con 74 cargas de municiones, pero los agentes de la ATF lo dejaron ir.
El jueves 22, el representante Darrell Issa y el senador Grassley dieron a conocer una lista de ROIs que muestran que los agentes de la ATF tenían evidencia de que Acosta traficaba con armas y que uno de sus compradores, Uriel Patiño, mentía a las formas federales, pero ninguno de ellos fue arrestado.

domingo, 10 de junio de 2012

479.- El secreto de Guantánamo



El secreto de Guantánamo

Estados Unidos, Imperio de la barbarie 
por Thierry Meyssan

Usted cree quizás que está informado sobre lo sucedido en Guantánamo y le sorprende que el presidente Obama no logre cerrar ese centro de tortura. Pues se equivoca. Usted no conoce la verdadera finalidad de ese dispositivo y lo que lo hace indispensable para la actual administración. 

¡Cuidado! Si lo que usted quiere es seguir pensando que existen valores comunes entre nosotros y Estados Unidos y que debemos seguir siendo aliados de Washington, absténgase de leer este artículo.
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"Detenido" a la salida de una sesión de “acondicionamiento” en Guantánamo.

Todos recordamos las fotos de torturas que circularon por Internet. Se presentaban como trofeos de guerra que habían recogido unos cuantos soldados estadounidenses. Pero, al no poder verificar su autenticidad, los grandes medios de difusión no se atrevían a reproducirlas. En 2004, la cadena CBS les dedicó un reportaje. Comenzó así un gran movimiento de denuncia de los malos tratos infligidos a los iraquíes.

La cárcel de Abu Ghraib demostraba que la supuesta guerra contra la dictadura de Sadam Husein era en realidad una guerra de ocupación como cualquier otra, con la misma secuela de crímenes. Washington aseguró, como era de esperar, que se trataba de excesos cometidos a espaldas de los mandos por unos cuantos individuos no representativos, calificados como «manzanas podridas». Algunos soldados fueron arrestados y juzgados para que sirvieran de ejemplo. Y se cerró el caso hasta las siguientes revelaciones.

Simultáneamente, la CIA y el Pentágono iban preparando a la opinión pública, tanto en Estados Unidos como en los países aliados, para un cambio de valores morales. La CIA había nombrado un agente de enlace con Hollywood, el coronel Chase Brandon (un primo de Tommy Lee Jones), y contratado a célebres escritores (como Tom Clancy) y guionistas para escribir nuevos guiones para películas y series de televisión. Objetivo: estigmatizar la cultura musulmana y banalizar la tortura como parte de la lucha contra el terrorismo. Como ejemplo de ello, las aventuras del agente Jack Bauer, en la serie 24h, han sido abundantemente subvencionadas por la CIA para que cada temporada llevara un poco más lejos los límites de lo aceptable.

En los primeros episodios, el héroe intimida a los sospechosos para sacarles información. En los episodios siguientes, todos los personajes sospechan unos de otros, y se torturan entre sí, con más o menos escrúpulos y cada vez más seguros de que están cumpliendo con su deber. En la imaginación colectiva, siglos de humanismo fueron así barridos y se impuso una nueva barbarie. Esto permitía al cronista del Washington Post, Charles Krauthammer (que además es siquiatra) presentar el uso de la tortura como «un imperativo moral» (sic) en estos difíciles tiempos de guerra contra el terrorismo.

La investigación del senador suizo Dick Marty confirmó al Consejo de Europa que la CIA había secuestrado a miles de personas a través del mundo, entre ellas varias decenas –posiblemente cientos– habían sido secuestradas en territorio de la Unión Europea. Vino después la avalancha de testimonios sobre los crímenes perpetrados en las cárceles de Guantánamo (en la región del Caribe) y de Baghram (Afganistán). Perfectamente acondicionada, la opinión pública de los Estados miembros de la OTAN aceptó la explicación que se le dio y que tan bien cuadraba con las novelescas intrigas que la televisión le venía sirviendo: para poder salvar vidas inocentes Washington estaba recurriendo a métodos clandestinos, secuestrando sospechosos y haciéndolos hablar mediante métodos que la moral pudiera rechazar pero que la eficacia había hecho necesarios.

Fue a partir de esa narración simplista que el candidato Barack Obama se levantó contra la saliente administración Bush. Convirtió la prohibición de la tortura y el cierre de las prisiones secretas en medidas claves de su mandato. Después de su elección, durante el periodo de transición, se rodeó de juristas de muy alto nivel a los que encargó la elaboración de una estrategia para cerrar el siniestro episodio. Ya instalado en la Casa Blanca, dedicó sus primeros decretos presidenciales al cumplimiento de sus compromisos en la materia. Aquella prontitud conquistó a la opinión pública internacional, suscitó una inmensa simpatía hacia el nuevo presidente y mejoró la imagen de Estados Unidos ante el mundo.

El único problema es que, al cabo de un año de la elección de Barack Obama, se han resuelto unos cientos de casos individuales pero en el fondo nada ha cambiado. El centro de detención creado por Estados Unidos en su base militar de Guantánamo sigue ahí y no hay esperanzas de cierre inminente. Las asociaciones de defensa de derechos humanos señalan además que los actos de violencia contra los detenidos han empeorado.
Al ser interrogado sobre el tema, el vicepresidente estadounidense Joe Biden declaró que mientras más avanzaba en el expediente de Guantánamo, más cosas que hasta entonces ignoraba iba descubriendo. Y después advirtió a la prensa, enigmáticamente, que no se podía abrir la caja de Pandora.
Por su parte, el consejero jurídico de la Casa Blanca, Greg Craig, quiso presentar su renuncia, no porque considere que haya fallado en su misión de cerrar el centro, sino porque estima en este momento que se le ha dado una misión imposible.

¿Por qué el presidente de los Estados Unidos no logra que lo obedezcan en su propio país? Si ya todo está dicho sobre los abusos de la era Bush, ¿por qué se habla ahora de una caja de Pandora y qué es lo qué es lo que causa tanto temor?

El problema es que el sistema es en realidad mucho más extenso. No se trata solamente de unos cuantos secuestros y una prisión. Y lo más importante es que su finalidad es radicalmente diferente de lo que la CIA y el Pentágono le han hecho creer al público. Antes de emprender este descenso al infierno, es conveniente aclarar algo.

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El secretario de Defensa Donald Rumsfeld participó en las reuniones del Grupo de los Seis, que se encargó de escoger las formas de tortura que debían aplicar los militares estadounidenses. Aquí vemos a Rumsfeld durante visita a la cárcel de Abu Ghraib (Irak).

Contrainsurgencia

Lo que hizo el ejército estadounidense en Abu Ghraib no tenía nada que ver, por lo menos al principio, con los experimentos que está realizando la US Navy [la Marina de Guerra de los Estados Unidos] en Guantánamo y en sus otras prisiones secretas. Se trataba entonces simplemente de lo que hacen todos los ejércitos del mundo cuando se transforman en policía y se enfrentan a una población hostil. Tratar de dominarla a través del terror. En este caso, las fuerzas de la coalición reprodujeron [en Irak] los crímenes que los franceses cometieron durante la llamada batalla de Argel contra los argelinos, a los que además los franceses seguían llamando «compatriotas». El Pentágono recurrió al general francés retirado Paul Aussaresses, especialista en «contrainsurgencia», para que se reuniera con los oficiales superiores.

Durante su larga carrera, Aussaresses acompañó a los Estados Unidos dondequiera que Washington emprendió «conflictos de baja intensidad», principalmente en el sudeste asiático y en Latinoamérica.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos instala dos centros de entrenamiento en esas técnicas, la Political Warfare Cadres Academy (en Taiwán) y la School of Americas [conocida en español como Escuela de las Américas] (en Panamá). En ambas instalaciones se impartían cursos sobre la tortura destinados a los encargados de la represión en el seno de las dictaduras asiáticas y latinoamericanas.

Durante los años 1960 y 70, la coordinación de ese dispositivo se desarrollaba a través de la World Anti-Communist League, de la que eran miembros los jefes de Estado interesados. Aquella política alcanzó considerable extensión durante las operaciones Phoenix en Vietnam (“neutralización” de 80,000 individuos sospechosos de ser miembros del vietcong) y Cóndor en América Latina (“neutralización” de opositores políticos a escala continental). El esquema de articulación entre las operaciones de limpieza en las zonas insurgentes y los escuadrones de la muerte se aplicó exactamente de la misma manera en Irak, sobre todo durante la operación Iron Hammer .

La única novedad en el caso de Irak es la distribución entre los soldados estadounidenses de un clásico de la literatura colonial, The Arab Mind, del antropólogo Raphael Patai, con un prefacio del coronel Norvell B. De Atkine, jefe de la John F. Kennedy Special Warfare School, nueva denominación de la siniestra Escuela de las Américas desde que ésta se mudó a Fort Bragg (en Carolina del Norte). Este libro, que presenta en tono doctoral toda una serie de estúpidos prejuicios sobre los «árabes» en general, contiene un célebre capítulo sobre los tabúes sexuales, utilizados en la concepción de las torturadas aplicadas en Abou Ghraib.

Las torturas perpetradas en Irak no son simples casos aislados, como afirmó la administración Bush, sino que se integran en toda una estrategia de contrainsurgencia. La única forma de ponerles fin no es la condena moral sino la solución de la situación política. Pero Barack Obama sigue dilatando el retiro de las fuerzas extranjeras que ocupan Irak.

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Exitoso autor, inventor de la psicología positiva, profesor de la universidad de Pensilvania y ex presidente de la American Psychological Association, Martin Seligman supervisó las torturas experimentales aplicadas a los prisioneros en Guantánamo.

Los experimentos del profesor Biderman

Fue con una perspectiva muy diferente que el profesor Albert D. Biderman, siquiatra de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, estudió para la Rand Corporation el acondicionamiento de los prisioneros de guerra estadounidenses en Corea del Norte.

Mucho antes de Mao y del comunismo, los chinos habían perfeccionado refinados métodos destinados a quebrar la voluntad de un detenido e inculcarle el deseo de hacer confesiones. Su uso durante la guerra de Corea dio ciertos resultados. Prisioneros de guerra estadounidenses confesaban con toda convicción ante la prensa crímenes que quizás no habían cometido. Biderman presentó sus primeras observaciones durante una audiencia en el Senado, el 19 de junio de 1956, y más tarde, al año siguiente, ante la Academia de Medicina de Nueva York (Ver documentos disponibles en línea a través del vínculo que aparece al final de este artículo). Biderman definió 5 estados a través de los cuales transitan los «sujetos>.





 1. Al principio el prisionero se niega a cooperar y se encierra en el silencio. 
 2. Mediante una mezcla de brutalidades y gentileza, es posible hacerlo pasar a un segundo estado en que se le induce a defenderse de las acusaciones que se le hacen.
 3. Posteriormente el prisionero empieza a cooperar. Sigue proclamando su inocencia pero trata de complacer a sus interrogadores reconociendo que quizás ha cometido alguna falta sin querer, por accidente o por descuido.
 4. Cuando transita por la cuarta fase, el prisionero está ya completamente desvalorizado a sus propios ojos. Sigue negando las acusaciones de que es objeto, pero confiesa su naturaleza criminal.
 5. Al final del proceso el prisionero admite ser el autor de los hechos que se le imputan. Incluso inventa detalles complementarios para acusarse a sí mismo y reclama que se le castigue.

Biderman examina también todas las técnicas utilizadas por los torturadores chinos para manipular a los prisioneros: aislamiento, monopolización de la percepción sensorial, cansancio, amenazas, gratificaciones, demostraciones del poder de los carceleros, degradación de las condiciones de vida, formas de sometimiento. La violencia física tiene un carácter secundario, la violencia sicológica se hace total y tiene carácter permanente.

Los trabajos de Biderman sobre el «lavado de cerebro» adquirieron una dimensión mítica. Los militares estadounidenses empezaron a temer que el enemigo pudiera utilizar contra Estados Unidos a los propios soldados estadounidenses ya acondicionados para decir cualquier cosa y quizás para hacer también cualquier cosa. Concibieron entonces un programa de entrenamiento destinado a los pilotos de caza estadounidenses para lograr que éstos se volvieran refractarios a aquella forma de tortura y evitar que el enemigo pudiera “lavarles el cerebro” si caían prisioneros.

Dicha forma de entrenamiento se denomina SERE, siglas que corresponden a Supervivencia, Evasión, Resistencia, Escape (Survival, Evasion, Resistance, Escape). En sus inicios, este curso se impartía en la Escuela de las Américas, pero hoy se ha extendido a otras categorías del personal militar y se imparte en varias bases. Este tipo de entrenamiento se ha implantado además en cada uno de los ejércitos que forman parte de la OTAN.

La decisión de la administración Bush, después de la invasión de Afganistán, fue utilizar esas técnicas para lograr inducir a los prisioneros a hacer confesiones que demostrarían, a posteriori, la implicación de Afganistán en los ataques del 11 de septiembre, validando así la versión oficial sobre los atentados.

Se procedió a construir nuevas instalaciones en la base naval estadounidense de Guantánamo y comenzó allí la realización de experimentos. La teoría del Albert Biderman se completó con los aportes de un psicólogo civil, el profesor Martin Seligman, conocida personalidad que fue presidente de la American Psychological Association.

Seligman demostró que la teoría de Ivan Pavlov sobre los reflejos condicionados tenía un límite. Se pone un perro en una jaula cuyo suelo está divido en dos partes. De forma aleatoria, se envían descargas eléctricas a uno u otro lado del suelo. El animal salta de un lado a otro para protegerse. Hasta ahí no hay nada sorprendente. Posteriormente, se electrifican los dos lados de la jaula.
El animal se da cuenta de que nada puede hacer para escapar de las descargas eléctricas y que sus esfuerzos son inútiles. Y acaba entonces por rendirse. Se acuesta en el suelo y cae en un estado de indiferencia que le permite soportar pasivamente el sufrimiento. Se abre entonces la jaula y… ¡sorpresa! El animal no huye. En el estado psíquico en que se encuentra ya ni siquiera es capaz de hacer oposición. Permanece acostado en el suelo electrificado, soportando el sufrimiento.

La Marina de Guerra estadounidense formó un equipo médico de choque. Esta envió al profesor Seligman a Guantánamo. Conocido por sus trabajos sobre la depresión nerviosa, Seligman es una vedette. Sus libros sobre el optimismo y la confianza en sí mismo son best-sellers mundiales. Y fue él quien supervisó experimentos realizados con personas como conejillos de indias. Algunos prisioneros, al ser sometidos a terribles torturas, acaban sumiéndose espontáneamente en el estado psíquico que les permite soportar el dolor, y que los priva también de toda capacidad de resistencia. Al manipularlos de esa forma, se les lleva rápidamente a la fase 3 del proceso de Biderman.

Basándose también en los trabajos de Biderman, los torturados estadounidenses, bajo la guía del profesor Martin Seligman, realizaron experimentos con cada una de las técnicas coercitivas y las perfeccionaron. Para ello se elaboró un protocolo científico que se basa en la medición de las fluctuaciones hormonales. Se instaló un laboratorio médico en la base de Guantánamo y se recogen muestras de saliva y de sangre de los “conejillos de indias” a intervalos regulares para evaluar sus reacciones. Los torturadoras han ido refinando sus métodos. Por ejemplo, en el programa SERE se monopolizaba la percepción sensorial impidiendo, mediante una música estresante, que el prisionero pudiese dormir.

En Guantánamo se han obtenido resultados muy superiores con los gritos de bebés reproducidos durante días enteros. Antes, el poderío de los carceleros se demostraba mediante golpizas a los prisioneros. En la base naval estadounidense de Guantánamo se creó la Immediate Reaction Force. Se trata de un grupo encargado de castigar a los prisioneros. Cuando esta unidad entra en acción sus miembros portan corazas de protección al estilo de Robocop. Sacan al prisionero de su jaula y lo meten en una pieza de paredes acolchadas y recubiertas de madera enchapada.
Proyectan al “conejillo de indias” contra las paredes, como para romperle los huesos, pero el tapizado amortigua parcialmente los golpes de forma que el prisionero queda atontado sin que se produzcan fracturas.

Pero el principal “adelanto” se ha logrado con el suplicio de la bañera [6]. Antiguamente, la Santa Inquisición sumergía la cabeza del prisionero en un tina llena de agua y lo sacaba justo antes de que muriera ahogado. La sensación de muerte inminente provoca una angustia extrema. Pero se trataba de un procedimiento primitivo y los accidentes eran frecuentes. Actualmente, ni siquiera hace falta una tina llena de agua sino que se acuesta el prisionero en una bañera vacía. Se le ahoga entonces vertiendo agua sobre su cabeza, con la posibilidad de parar inmediatamente. Ahora hay menos accidentes.

Cada “sesión” se codifica para determinar los límites soportables. Varios ayudantes miden la cantidad de agua utilizada, el momento y la duración del ahogamiento. Cuando esta se produce, los ayudantes recogen el vómito, lo pesan y lo analizan para evaluar el gasto de energía y el agotamiento provocado.
En resumen, como decía el director adjunto de la CIA ante una Comisión del Congreso de los Estados Unidos: «Eso no tiene nada que ver con lo que hacía la Inquisición, con excepción del agua» (sic).

Los experimentos de los médicos estadounidenses no se hicieron en secreto, como los del doctor Josef Menguele en Auschwitz, sino bajo el control directo y exclusivo de la Casa Blanca.
Todo se informaba a un grupo encargado de tomar las decisiones, grupo que se componía de 6 personas: Dick Cheney, Condoleezza Rice, Donald Rumsfeld, Colin Powell, John Ashcroft y George Tenet. Este último atestiguó que había participado en una docena de reuniones de trabajo de dicho grupo.

Pero el resultado de esos experimentos no es satisfactorio. Son pocos los “conejillos de indias” que han resultado receptivos. Se logró imponerles lo que debían confesar, pero su estado se mantuvo inestable y no ha sido posible presentarlos en público ante una contraparte.
El caso más conocido es el del seudo Khalil Sheikh Mohammed. Se trata de un individuo arrestado en Pakistán y acusado de ser un islamista kuwaití, aunque es evidente que no se trata de la misma persona.

Al cabo de un largo periodo de torturas, durante las cuales fue sometido 183 veces al suplicio de la bañera sólo durante el mes de marzo de 2003, el individuo dijo haber organizado 31 atentados diferentes a través del mundo, desde el atentado cometido en 1993 en Nueva York contra el WTC hasta los del 11 de septiembre de 2001, pasando por la explosión de una bomba que destruyó un club nocturno en Bali y la decapitación del periodista estadounidense Daniel Pearl. El seudo Sheikh Mohammed mantuvo sus confesiones ante una comisión militar, pero los abogados y jueces militares no pudieron interrogarlo en público porque se temía que, ya fuera de su jaula, se retractara de lo que había confesado.

Para esconder las actividades secretas de los médicos de Guantánamo, la Marina de Guerra estadounidense organizó viajes de prensa a Guantánamo para periodistas complacientes. El ensayista francés Bernard Henry Levy se prestó así para desempeñar el papel de testigo moral visitando lo que quisieron enseñarle. En su libro American Vertigo, Bernard Henry Levy asegura que el centro de detención de la base naval estadounidense de Guantánamo no se diferencia de las demás penitenciarías estadounidenses y que los testimonios sobre las torturas «han sido más bien inflados» (sic) [7].

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Una de las cárceles flotantes de la US Navy. Se trata del navío USS Ashland. La cala de fondo aplanado fue modificada para recibir las jaulas con prisioneros y disponerlas en varios niveles.

Las prisiones flotantes de la US Navy

En definitiva, la administración Bush estimó que era muy reducido el número de individuos que podían ser “acondicionados” al extremo de creer que habían cometido los atentados del 11 de septiembre. Concluyó entonces que una gran cantidad de prisioneros debían ser puestos a prueba para seleccionar a los más receptivos.

Teniendo en cuenta la polémica que se desarrolló alrededor de Guantánamo y para garantizar que fuese imposible cualquier acción legal en su contra, la Marina de Guerra de los Estados Unidos creó otras prisiones secretas y las situó fuera de toda jurisdicción, en aguas internacionales.

17 barcos de fondo plano, como los que se destinan al desembarco de tropas, fueron convertidos en prisiones flotantes con jaulas como las de Guantánamo. Tres de esos navíos han sido identificados por la asociación británica Reprieve. Se trata del USS Ashland, el USS Bataan y el USS Peleliu.

Si se suman todas las personas que han sido hechas prisioneras en diferentes zonas de conflicto o secuestradas en cualquier lugar del mundo y transferidas a ese conjunto de prisiones durante los 8 últimos años, resulta que un total de 80,000 personas deben haber pasado por ese sistema, entre ellas por lo menos un millar pudieran haber sido llevadas hasta las últimas fases del proceso de Biderman.

A partir de todo lo anteriormente mencionado, el problema de la administración Obama se resume de la siguiente manera: No será posible cerrar Guantánamo sin que se sepa lo que allí se hizo. Y no será posible reconocer lo que allí se hizo sin admitir que todas las confesiones recogidas son falsas y que fueron inculcadas de forma deliberada a través de la tortura, con las consecuencias políticas que ello implica.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el tribunal militar de Nuremberg actuó en 12 juicios. Uno de ellos estuvo dedicado a 23 médicos nazis. Siete de ellos fueron absueltos, 9 fueron condenados a penas de cárcel y otros 7 fueron condenados a muerte. Desde entonces existe un Código Ético que rige la medicina a nivel mundial. Ese Código prohíbe precisamente lo que los médicos estadounidenses hicieron en Guantánamo y en las demás cárceles secretas.





sábado, 9 de junio de 2012

476.- Irán: ¿solución o maniobra de engaño?


Irán: ¿solución o maniobra de engaño?


Por Angel Guerra Cabrera

Cuando el inicio del ataque estadunidense a Irán parece inminente asomó un rayito de esperanza. Yukika Amano, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica(AIEA) declaró a su regreso a Viena procedente de Teherán que había llegado a un acuerdo con el liderazgo iraní para la supervisión de su programa nuclear, aunque quedaban algunos detalles pendientes, que no impedirían su firma próximamente. Como Amano es un sirviente de Washington se puede asegurar que el acuerdo cuenta con el visto bueno de Obama.
La declaración se produjo el martes 22, víspera de que se iniciara en Bagdad la reunión con Irán del Grupo 5+1, compuesto por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU(China, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Rusia) además de Alemania. Se supone que intentará buscar una solución política al contencioso por el programa nuclear de Irán, cuyos fines son netamente pacíficos según han reiterado sus líderes, incluyendo el propio Ayatola Alí Jamenei que califica la fabricación de armas nucleares como “contrarias a las reglas del islam”.
Pero Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos dicen dudar de que esto sea cierto a pesar de que los informes oficiales del Departamento de Estado y de los órganos de inteligencia de Washington han afirmado periódicamente que el programa nuclear de Irán no constituye una amenaza. Por su parte, el ex jefe del Pentágono Robert Gates ha dicho que un ataque a Irán sería una “catástrofe”, y el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas estadunidenses declaró en febrero pasado a una comisión del Congreso que “no creía inteligente por parte de Israel en este momento lanzar un ataque militar contra Irán… somos de la opinión de que el régimen iraní es un actor racional”. En el mismo sentido se manifestó nada menos que Meir Dagan, ex jefe del Mossad. Por supuesto, las declaraciones de Dempsey fueron rechazadas de inmediato por los jerarcas israelíes. Habría que añadir que, a diferencia de Israel, armado ilegalmente por Washington con al menos 200 bombas nucleares, a Irán, como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, le asiste el pleno derecho a tener un programa atómico pacífico.





Pero los argumentos lógicos y equilibrados se pierden dentro del barraje de mentiras antiiraníes predominante en los pulpos mediáticos estadunidenses, que encabezados por el Washington Post, el Wall Street Journal, The New York Times, Fox News y CNN bailan la música que les tocan desde Tel Aviv y hacen creer a sus receptores que el hongo nuclear persa está al doblar de la esquina. Remember las ADM de Irak.
Obama, cuyo único objetivo en la vida pareciera la reelección, continúa con la misma letanía de Bush de que respecto a Irán “todas las opciones están sobre la mesa” y en más de una ocasión ha mencionado la posibilidad del ataque militar. Además, el Congreso de Washington acaba de imponer otra ronda de sanciones a Irán e incluido la guerra contra Teherán en el presupuesto del año próximo. La insólita influencia de Israel sobre la política de Washington en todo lo que se refiera a sus intereses se explica en parte por los multimillonarios aportes del lobby sionista a las campañas electorales de los candidatos, republicanos o demócratas, a los puestos electivos y el terrorismo sicológico que ejercen por su control de la maquinaria mediática. Esta situación es más grave porque como afirmó recientemente Noam Chomsky Benjamín Netanyahu se ha metido en un callejón que solo conduce a la guerra.
Lo nuevo en la ecuación del Gofo Pérsico es el acuerdo a que llegó Amano con Irán y la pregunta es qué hay detrás. Una suposición plausible sería que Obama no quiera arriesgarse a enfrentar las reñidísimas elecciones de noviembre envuelto en un conflicto bélico mayor y haya pedido a Netanyahu una posposición de la ruta bélica hasta después de entonces. Otra podría ser una maniobra de engaño: simular que se sigue buscando una salida pacífica para justificar la guerra. Ojalá me equivoque y el acuerdo signifique que Washington ha comprendido que nadie gana con esa guerra. Pero de lo que no hay duda es que sus aprestos bélicos contra Irán marchan viento en popa en la península arábiga y el golfo Pérsico, y la injerencia terrorista en Siria -aliado principal de Teherán- continúa sin pausa desde la frontera jordana por fuerzas especiales sauditas, cataríes, yanquis y de otros países de la OTAN.
Angel Guerra Cabrera
Angel Guerra Cabrera
Periodista cubano residente en México y columnista del diario La Jornada.

jueves, 12 de enero de 2012

255.- La Traición del soldado Bradley Manning





La Traición del soldado Bradley Manning


Se le acusa de dejar que la verdad salga a la luz

Lleva dos años de cárcel, ha puesto en peligro a su país al parecer, y le espera una más que probable Cadena Perpetua. El Premio Nobel para la Paz que dirige su país ya le ha condenado a pesar de que el proceso sigue.

Bradley Manning, un jovencito de 24 años, analista de inteligencia de los Estados Unidos

Washington, 19 dic. 2011, Tribuna Popular TP/Diario Red Digital.- Este es Bradley Manning, un jovencito de 24 años, analista de inteligencia de los Estados Unidos que, un buen día, tuvo una ocurrencia. Impresionado con la cantidad de documentación secreta que pasaba por delante de sus ojos, asombrado por la falta de moral de buena parte de las actividades que desarrollaba por medio mundo su país, decidió entregar los documentos a los que tenía acceso a un medio de comunicación no convencional, WikiLeaks.

Y supimos muchas cosas. Unas sorprendentes, otras no tanto. Unas para enfurecerse, como los asesinatos de civiles en Iraq por pura diversión y, otras, para reírse, como algunas actividades entre bambalinas de los diplomáticos y embajadores de medio mundo.

El resultado es sencillo. EEUU es lo que se esperaba. Pero para su autor, delatado por un conocido, es peor. Lleva dos años de cárcel, ha puesto en peligro a su país al parecer, y le espera una más que probable Cadena Perpetua.

El Premio Nobel para la Paz, Obama, que dirige su país ya le ha condenado a pesar de que el proceso sigue.

Solo nos queda difundir su historia, sin crear héroes ni falsos mártires: Bradley Manning no es quien debería enfrentar un juicio. Se le acusa de dejar que la verdad salga a la luz. No se le acusa de ningún tipo de actividad ilícita. Se le acusa de revelar la verdad y por eso se debería recibir un premio y no un juicio. Se enfrenta posiblemente a la pena de muerte. Se enfrenta a la pena de muerte por dejar al descubierto crímenes de guerra.

Miembros de la Red de Apoyo a Bradley Manning, el supuesto informante de Wikileaks, anunciaron sus planes de marchar a la entrada de Fort Meade, en Maryland, donde Manning enfrenta una audiencia militar. Se planean más de 50 manifestaciones alrededor del mundo para el sábado en el marco de un día mundial de solidaridad en conmemoración de su vigésimo cuarto cumpleaños.

Manning compareció hoy por primera vez ante el tribunal militar encargado de juzgarlo en la base de Fort Meade, en el estado de Maryland, cerca de la capital Washington.

El cabo primero compareció en una sala llena, vistiendo uniforme y lentes, informó DPA.

Manning, que cumplirá 24 años el sábado, confirmó al juez que entiende los cargos en su contra: acceso ilegal y descarga de documentos clasificados.

La corte lo acusa de sacar informaciones y documentos secretos de computadoras, durante su destino como analista de los servicios secretos del Ejército estadounidense en Irak, y entregárselos a la plataforma WikiLeaks.

Su posterior publicación provocó un escándalo en todo el mundo al conocerse detalles sobre las guerras en Iraq y Afganistán, entre otros despachos diplomáticos internos de Estados Unidos.

La acusación acusa al joven de un total de 22 delitos, en parte muy graves, al considerar que con su actuación puso en manos de sus enemigos la vida de sus compañeros.

La comparecencia, que se prevé durará varios días, pretenderá clarificar si hay pruebas suficientes para la apertura de un proceso militar en su contra.

Y de ser declarado culpable, podría ser condenado a cadena perpetua.


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El soldado Bradley Manning 
se enfrentará al consejo de guerra


El tribunal militar considera que hay pruebas suficientes que le inculpan en la filtración de documentos secretos a Wikileaks

DAVID ALANDETE Washington 12 ENE 2012 

El magistrado del Ejército norteamericano Paul Almanza, que ha instruido el caso contra Bradley Manning en su etapa preliminar, ha anunciado este jueves que ha encontrado pruebas suficientes que inculpan al soldado de sustraer y filtrar los documentos secretos de Wikileaks, y por tanto abre formalmente un consejo de guerra. En la vista preliminar, que concluyó el jueves 29 de diciembre, los fiscales del Pentágono acusaron a Manning de traicionar a su patria y de haber puesto en manos de los talibanes y Al Qaeda información que pone en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.

“El oficial investigador llegó a la conclusión de que los cargos y las especificaciones son adecuados en su formulación y que hay motivos razonables para creer que el acusado cometió las ofensas descritas. Recomendó que los cargos se presenten a un consejo de guerra general”, informó el Distrito Militar del Ejército de EE UU en Washington en un comunicado. El magistrado tenía de plazo hasta el día 16 para llegar a una conclusión. La acusación había aportado 300.000 folios en concepto de pruebas y testimonios.

La fiscalía militar presentó 22 cargos contra Manning. Entre ellos, el más grave es el de asistencia al enemigo, o alta traición. En el último día de vista preliminar, el capitán del Ejército Ashden Fein aportó pruebas que demostraban que los cables de Wikileaks habían acabado en diversos informes propagandísticos elaborados por Al Qaeda, destinados a fomentar los ataques contra EE UU. La defensa, a cargo del abogado civil David E. Coombs pidió la combinación de los cargos en tres, y una pena máxima de 30 años.

El Pentágono, por su parte, pedirá la perpetua. “Si se le condena por todos los cargos, Manning se enfrenta a una pena máxima de degradación al grado más bajo entre los soldados alistados, E-1; la pérdida de su paga y complementos; confinamiento de por vida; y un licenciamiento deshonroso”, añade el Distrito Militar en su comunicado. A Manning sólo se le expulsaría del Ejército cuando haya cumplido su pena. Lo más probable, si es declarado culpable (y Almanza ha visto pruebas suficientes para ello) es que acabe sus días en la única prisión de máxima seguridad del Pentágono, en Fort Leavenworth, Kansas.

Precisamente este jueves, la defensa había pedido que el magistrado retrasara su decisión y le permitiera presentar a seis testigos adicionales. El abogado Coombs había solicitado inicialmente que testificaran 38, entre ellos algunos altos cargos de la Administración de Barack Obama. El magistrado los rechazó a todos menos a cuatro. La fiscalía militar pudo presentar a 20, con los que construyó su caso y sobre cuyos testimonios acusó a Manning de traidor.

Coombs, por su parte, retrató a Manning como una persona con problemas de identidad sexual y de género, y defendió que debería haber sido expulsado del Ejército antes de ser destinado a Irak en 2009. En la base Hammer, en Bagdad, Manning había protagonizado diversos estallidos violentos, y le había confesado a al menos un superior que era transexual. Ese superior, el sargento Paul Adkins, debería haber iniciado los trámites de expulsión de Manning, dado que entonces aun estaba vigente la ley que impedía a las personas con conductas homosexuales servir abiertamente en el Ejército.

A Manning se le acusa de haberse descargado 700.000 documentos secretos del Pentágono y el Departamento de Estado de las redes militares CIDNE y SIPRNet, a las que tenía acceso por ser analista de inteligencia en Irak. Según el Pentágono, contactó con Julian Assange, fundador de Wikileaks, y le entregó la información que, posteriormente, éste publicó en su portal web y en otros medios. En 2010, EL PAÍS publicó, en colaboración con Wikileaks, los cables del Departamento de Estado, que dejaron a la diplomacia de EE UU al desnudo, y los informes secretos de Guantánamo, que daban pruebas de las torturas contra los detenidos en aquella cárcel.



jueves, 29 de diciembre de 2011

139.- Carta de MICHAEL MOORE a BARACK OBAMA




Carta de Michael Moore a Barack Obama: 
Si no sale de Afganistán, devuelva el Premio


Tomado de www.michaelmoore.com
Traducido por Cubasí

Estimado presidente Obama,

Qué bueno que haya sido reconocido hoy como un hombre de paz. Sus rápidos, tempranos pronunciamientos -el cierre de Guantánamo, el traer las tropas de Iraq a casa, su deseo de un mundo libre de armas nucleares, el admitir a los iraníes que derrocaron a su presidente elegido democráticamente en 1953, el pronunciamiento de un gran discurso ante el mundo islámico en El Cairo, eliminó ese término inútil de “Guerra contra el Terror”, que haya puesto fin a la tortura- todo esto nos ha hecho sentir un poco más seguros, teniendo en cuenta el desastre de los últimos ocho años. En ocho meses usted ha hecho un giro y ha conducido a este país en una dirección mucho más sana.

Pero…

La ironía de que se le haya otorgado este premio en el segundo día del noveno año de lo que se está convirtiendo rápidamente en su guerra en Afganistán no pasó desapercibida para nadie. Usted está realmente en una encrucijada. Usted puede escuchar a los generales y expandir la guerra (sólo para dar lugar a una previsible derrota) o puede declarar por terminadas las guerras de Bush, y traer todas las tropas a casa, ahora. Eso es lo que un verdadero hombre de paz haría. No hay nada malo en que Usted haga lo que el último tipo no pudo hacer- la captura del hombre o los hombres responsables de los asesinatos en masa de 3.000 personas el 9/11-. PERO NO PUEDE HACERLO CON TANQUES Y TROPAS.
Usted está persiguiendo a un criminal, no a un ejército. Usted no utiliza un cartucho de dinamita para deshacerse de un ratón. Los talibanes son otra cosa. Eso es un problema que debe resolver el pueblo de Afganistán -como hicimos nosotros en 1776, los franceses en 1789, los cubanos en 1959, los nicaragüenses en 1979 y la población de Berlín Este en 1989- Una cosa es cierta, todas las revoluciones llevadas a cabo por personas que desean ser libres, en última instancia, tienen que lograr la libertad por sí mismos. Otros pueden ser solidarios, pero la libertad no puede entregarse desde el asiento delantero del Humvee de otra persona.

Ahora usted tiene que finalizar nuestro involucramiento en Afganistán. Si Usted no lo hace, no tendrá otra opción que devolver el premio a Oslo.

Saludos, Michael Moore
P.D. Su oposición ha pasado la mañana atacándolo por traer esa buena voluntad a nuestro país. ¿Por qué ellos odian tanto a los Estados Unidos?

Me da la impresión de que si ud descubriera la cura contra el cáncer esta tarde ellos lo hubieran estado denunciando por destruir la libre empresa, porque los centros de cáncer tendrían que cerrar. Hay otros que dicen que Ud. no ha hecho nada todavía para merecer este premio. En lo que a mí me concierne, el solo hecho de que Ud. se haya ofrecido para caminar en un campo minado de odio y tratar de deshacer el daño irreparable que el último presidente causó, no solo es apreciado por mí y por millones, sino también un acto de verdadero coraje. Por eso Ud. obtuvo el premio. El mundo entero depende de EE.UU y de Ud. para literalmente salvar este planeta. No los defraude.