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martes, 10 de enero de 2012

228.- Correspondencia entre el SubComandante Marcos y ETA


Carta del SubComandante Marcos a ETA

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

A la organización político-militar vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA). País Vasco.

De: Subcomandante Insurgente Marcos. México.

Señoras y señores:

Les escribo a nombre de los niños, ancianos, mujeres y hombres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de México.

Como ustedes tal vez sepan, en fechas pasadas y en una misiva leída en territorio español nos referimos a la lucha del pueblo vasco por su soberanía. A pesar de que claramente el texto hacía referencia a la lucha política vasca y no a la militar, las palabras fueron propositivamente ambiguas en lo que se refiere al actuar de su organización ETA.

El objetivo de la ambigüedad fue provocar lo que provocamos de por sí. No ignoramos que pusimos en riesgo el capital moral que los zapatistas hemos conquistado en todo el mundo, en particular en la península ibérica, pero fue necesario... entonces.

Ustedes y nosotros sabemos bien que el EZLN no sólo no ha realizado ni realizará acción militar alguna en contra de civiles. También saben que condenamos ese tipo de ataques, que suelen cobrar el mayor número de víctimas entre personas que ni siquiera saben de qué va el asunto.

No son pocas las víctimas civiles que sus acciones han provocado. Entre ellas se encuentran personas que simpatizaban con nuestra causa y que, como el resto de las víctimas civiles, murieron con la angustia de no saber por qué.
Consideramos justa y legítima la lucha del pueblo vasco por su soberanía, pero esa noble causa, ni ninguna, justifica que se sacrifique la vida de civiles. No sólo no produce ganancia política alguna, y aunque la produjera, el costo humano es impagable. Condenamos las acciones militares que dañan a civiles. Y las condenamos por igual, provengan de ETA o del Estado Español, de Al Qaeda o de George W. Bush, de israelíes o palestinos, o de cualquiera que, bajo nombres o siglas diferentes, aduciendo a no razones de Estado, ideológicas o religiosas, cobre sus víctimas entre niños, mujeres, ancianos y hombres que nada tienen qué ver en el asunto.

Sé también que en la cuenta de muertos y heridos que hace el gobierno español no están incluidos los miles de vascos que han sido ejecutados, torturados y desaparecidos por las fuerzas del Estado. Sin embargo, no les escribo para comparar cuentas de muertos. En eso nosotros superamos a unos y a otros, pues son millones los indígenas mexicanos que, desde la conquista española, han caído. Y a nuestros muertos no los ponemos a competir con nadie.
No, no es para hablar de lo que ha pasado antes que me dirijo a ustedes.

Hace unos días, el juez español Fernando Baltasar Garzón Real me retó a un debate. Yo le he respondido afirmativamente y he puesto como una condición, entre otras, que se realice un encuentro entre todas las fuerzas políticas, sociales y culturales implicadas o interesada en la problemática del País Vasco, para que hablen y escuchen sobre los caminos vascos.

Por lo mismo, a nombre de todos mis compañeros y compañeras, les pido que decreten una tregua unilateral por un período de 177 días, iniciando la madrugada del día 24 de diciembre de 2002. También les pido que públicamente se comprometan a no realizar ningún operativo militar ofensivo durante ese período y contribuyan así a crear un ambiente propicio para dicho encuentro, es decir, para darle una oportunidad a la palabra.

Sería bueno que Euskadi Ta Askatasuna enviara uno o varios delegados a hablar y a escuchar, no a negociar o a pactar nada, el encuentro El País Vasco: caminos. Sé que correrían riesgos, pero si están dispuestos a morir o a ser tomados presos en las acciones militares que realizan, no veo por qué no estarían dispuestos a sufrir lo mismo en una acción política.
Eso les pido, no que se rindan, no que abandonen las armas o sus convicciones. Sólo les pido que le den una oportunidad a la palabra y honren así el gran riesgo que los zapatistas hubimos y habremos de correr. En caso de que no acepten, me ofrezco personalmente como víctima propicia en su próximo ataque. Ustedes podrán acusarme de "colaboracionista" con el Estado español (lo que no dejará de ser paradójico, pues las autoridades españolas me acusan de ser "apologista del terrorismo". El argumento será lo de menos. No habrá reproches ni represalias de parte nuestra, pues al menos yo sí sabré por qué muero. Espero su respuesta.

Vale. Salud y una oportunidad a la palabra.


Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.






RESPUESTA DE ETA AL
SUBCOMANDANTE MARCOS 

Comunicado íntegro

Euskadi Ta Askatasuna al Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Euskadi Ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad) al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Dignidad. Respeto. Solidaridad. Agur t'erdi!

Les escribimos estas líneas en respuesta a la que ustedes nos hicieron llegar por medios públicos en el periódico mexicano "La Jornada" el pasado 9 de diciembre.
A los niños del ezln

Un idioma puede ser sólo un medio para comunicarse. También es un medio para hacer daño y humillar. Hay golpes que duelen y hay palabras que duelen más.
Hay golpes que hieren y palabras que matan.

Nuestro idioma (no éste que utilizamos para comunicar con ustedes, que ya les leerán esta misiva) es el euskara, el vascuence, la lingua navarrorum.
Es un idioma viejo y joven. Cuando el latín y el griego, ahora lenguas muertas, eran las lenguas poderosas, como ahora lo son el inglés y el castellano, nuestro idioma el euskara ya servía desde tiempo inmemorial para decir "Monte" y "Río": "Mendia", "Ibaia".

"Agua" se dice "Ur"

"Tierra" se dice "Lur"

"Nieve" se dice "Elur"

Y cuando nos encontramos con alguien decimos "Kaixo", "Agur" (y, paradojas, esta última palabra sirve igualmente para decir "Adiós").

Por cierto, pueden poner en su diccionario zapatista que "Dignidad" se traduce "Duintasuna" en vascuence.

Y "Euskal Herria" es el Pueblo de los vascos. Nosotros, los que luchamos con todas las armas que tenemos a mano por la libertad de nuestro pueblo, preferimos decir que Euskal Herria es el Pueblo del Euskara, nuestra lengua.
Nuestra lengua en nuestra tierra. Libre.

Y nuestros niños y niñas nos ven luchar. A menudo sin vernos (en las mazmorras españolas y francesas, en la clandestinidad, en la vida normal de nuestra sociedad consumista). Pero lo entienden todo sin palabras. Seguro que como vosotros, los niños y las niñas del EZLN.
A los ancianos del EZLN

Nuestro pueblo es un pueblo viejo. Vivimos en una tierra abierta, sólo protegida por sus montes y valles y por sus habitantes que se niegan a vivir sojuzgados, que quieren decidir por sí mismos sin que nadie les mande.

Nuestro pueblo tiene sus raíces hundidas muy profundamente en la Historia. Tan profundamente que casi estamos seguros que en las entrañas de la Tierra
nuestras raíces acarician las raíces del pueblo chiapaneco.

Y de ahí nace el respeto por su pueblo que ustedes han mantenido vivo.
Porque en sus manos callosas, en sus ojos cansados, en sus pelos canos, sólo vemos las manos, ojos y pelos de nuestros padres y abuelos, y de sus antecesores.

Sabemos que no siempre acertaron, que hubo momentos difíciles en los que la
decisión tomada fue errónea, que lucharon con toda su voluntad incluso contra sus propios miedos. Y que fueron derrotados más de una vez. Pero, sobre todo sabemos que:

Izan zirelako dira eta garelako izango dira. Que viene a decir algo así como: Porque fueron somos y porque somos serán. Y eso nos lleva a respetarlos.

"Respeto" se puede traducir por "Begirunea".

Somos de aquí, tan de aquí que cualquiera que viene a nuestra tierra, si lo desea, es uno de los nuestros. No es el color de la piel la que nos hace vascos. Podríamos decir con cierta ironía que es la tenacidad en la lucha por la libertad la que nos mantiene vascos.

A los hombres y mujeres del EZLN

La dignidad de un Pueblo en lucha nos provoca sentimientos de respeto.
Nuestra organización ha recibido la ayuda solidaria y militante de cientos y miles de hombres y mujeres de todo el mundo. Hombres y mujeres que han debido saltar, la mayoría de las veces, las trincheras de la desinformación y del insulto para llegar a comprender nuestra lucha de liberación, nuestros métodos, nuestros objetivos de justicia y libertad.

Es verdad que a veces parecemos un pueblo egoísta. "¡En plena Europa y luchando con las armas en la mano! ¿Pero qué más quieren?" puede exclamar más de uno atendiendo al nivel de vida que se goza en Europa gracias al expolio de los pueblos del mundo.

Queremos la libertad. Simple y llanamente. La libertad de decidir por nosotros mismos como pueblo. Cómo organizarnos, cómo vivir, cómo solucionar incluso las terribles injusticias que cometen los Estados europeos.

Nuestra solidaridad con la lucha del pueblo chiapaneco es incondicional.
Nunca les diremos cómo o qué tienen que hacer (a nos ser que nos lo pregunten). Siempre haremos todo lo que esté en nuestras manos para ayudarles en su lucha.

Y "Solidaridad" se dice "Elkartasuna".

A los niños, ancianos, hombres y mujeres del EZLN

Estarán ustedes al tanto de que recientemente un miembro de su Ejército, concretamente el sub-comandante Marcos, nos escribió una misiva (lo cierto es que se puso a escribir y escribió un montón, pero a nosotros nos viene a cuento la que nos dirigió en su nombre); y como nosotros no somos nada partidarios de jerarquías militares vamos a responderle al sub-comandante directamente en las líneas que siguen:

Tras haber estudiado con detalle tanto la carta que dirigía a nuestra organización, como el resto de cartas publicadas en el mismo periódico, ETA le comunica lo siguiente:

-Tenemos serias dudas sobre la verdadera intención de la propuesta de diálogo en la isla canaria de Lanzarote que usted hizo. Nos parece más bien que se trata de una maniobra desesperada para atraer la atención internacional instrumentalizando para ello el eco de todo lo que tiene que ver con el conflicto vasco, especialmente en el Estado español.

-La manera pública, sin consulta previa, en la que usted ha realizado esta propuesta refleja una profunda falta de respeto hacia el pueblo vasco y hacia todos los que desde sus organizaciones estamos luchando de una u otra forma por la libertad.

-ETA siempre está dispuesta a escuchar, hablar y dialogar, respetando la voluntad del pueblo vasco y de sus organizaciones. Muestra de ello son las diversas iniciativas que hemos emprendido a lo largo de estos años de lucha.
Sin ir más lejos: negociaciones de Argel en el 89, propuesta de la Alternativa Democrática en el 95, iniciativa política con suspensión del accionar armado en 98-99...

-No renunciamos a emprender y acompañar nuevas iniciativas en el futuro.
Nuestra voluntad por una resolución justa y global del conflicto está intacta. Pero han de ser propuestas serias, basadas en amplios consensos y apoyos, legitimados socialmente.

-También queremos dejarle claro que no está en nuestros objetivos formar parte de ningún tipo de «pantomima» u «opereta» para poder ganar el favor de 
las portadas de los periódicos internacionales, las páginas web, o ser un motivo para la próxima camiseta de moda en la Gran Vía madrileña.

-Por nuestra parte estamos dispuestos a hacer todo lo posible para que el EZLN se informe mejor sobre el conflicto que enfrenta al País Vasco con los Estados francés y español.

-Si hay algo que globalizar en este mundo es la justicia y el respeto. Es algo que deberíamos comenzar las propias organizaciones revolucionarias o rebeldes. ETA siempre ha evitado inmiscuirse en las decisiones tomadas por otras organizaciones revolucionarias o rebeldes más allá de nuestras fronteras. Siempre hemos limitado nuestra actuación a la solidaridad total para con sus luchas, a la vez que nos enriquecíamos con dicha experiencia.
Siempre hemos mirado con simpatía y hemos mostrado nuestra solidaridad para con las organizaciones y personas que tanto en México, como en el Estado
español o en otras partes del planeta Tierra luchan como mejor consideren por un mundo más justo y por la libertad para todos los pueblos.

Sin más nos despedimos de ustedes. Reciban un saludo rebelde y revolucionario de parte de los indígenas de Europa. Agur.

Viva Chiapas Libre!

Gora Euskal Herria askatuta! .

Euskal Herria,
1 de enero de 2003 (nada es casual)

Euskadi Ta Askatasuna
E.T.A.



Contestación de Marcos a ETA



Ejército Zapatista de Liberación Nacional
México.
9 al 12 de Enero del 2003.

A la organización político-militar vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).
País Vasco.

De: Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México.

Señoras y señores:

Recibimos la carta que, fechada el 1 de enero del 2003, nos enviaron a través de agencias de noticias, periódicos, páginas web y etcétera. Supimos de la existencia de su misiva el día 6 de enero, pero no en la versión completa hasta que salió publicada en el periódico mexicano La Jornada. A esa versión nos referiremos.

La noticia llegó como de por sí llegan las noticias acá. Estaba yo en la letrina, pensando en lo que pasaría si ETA me tomaba la palabra y cumplía mis deseos justo cuando estuviera yo cumpliendo con necesidades que llaman fisiológicas. Ya me imaginaba las cabezas de los periódicos del día siguiente: "Muere el Sup víctima de su bocota", y luego el balazo (es un término periodístico, no lo que ustedes piensan): "Quedó hecho mierda" (bueno, los periódicos que cuidan las buenas maneras y salvaguardan las buenas costumbres pondrían "Quedó hecho popó"). Y todos los diarios publicarían un desple [marcos-perfil-zocalo-jpg] gado, firmado por las mentes más lúcidas y elegantes de México y España, que rezaría "De por sí nosotros siempre dijimos que ese tío era una mierda". En fin, estaba yo en reflexiones de este tipo (que tanto entusiasman a Savater y cía) y
regresando a la comandancia, cuando llegan a buscarme los comandantes Tacho, Mister y Brus Li (y no "Bruce Lee", como ponen en los periódicos) y me
dicen:
-Escuchamos en las noticias que ya respondió ETA.

-¿Ah sí? ¿Y qué dicen?

-Te regañan.

-Bueno, eso ya es un deporte internacional. Además ¿cómo que "te regañan"?
Será "nos regañan", ¿no que por mi voz habla la voz del ezetaelene?

-No, te regañan a ti. Así es el trato: a ti te tocan los regaños y a nosotros las felicitaciones -dice Mister. Y agregó: -Tal vez alguien manda la carta completa.

Eso tardó un tiempo bastante largo, sobre todo si se toma en cuenta que, se supone, somos una guerrilla "posmodernista", con todos los adelantos de la tecnología y que "surfeamos" por el ciberespacio.

Ya con la carta en las manos, la leyeron y después me la pasaron con un "¡Uy!" sarcástico.

Tacho preguntó: -¿Por qué será que dicen eso de que "sabemos que no siempre
acertaron"?

Omar respondió, sonriendo: -Yo creo que porque no acertamos cuando pusimos al Sup de vocero.

Las carcajadas deben haberse escuchado hasta el País Vasco.

El comandante David se me acercó y me consoló: "No les hagas caso, están bromeando". La comandanta Esther trató de decir algo pero la risa se lo impidió. En cambio, la comandanta Fidelia ofreció prepararme un té y me dijo: "Hay que responderles, sobre todo lo de los niños y niñas del EZLN".

"También esto otro", dice Tacho y me marca, con un lapicero que alguna vez fue del General de División Absalón Castellanos (General del ejército federal mexicano, famoso por asesinar indígenas y perseguir, torturar, encarcelar y matar voces disidentes; fue tomado prisionero por fuerzas zapatistas en 1994, juzgado y condenado a la pena de cargar el resto de su vida con el perdón de quienes fueron sus víctimas), algunos párrafos de su carta de ustedes.
Así que aquí les va:

Primero.- Les aclaro que los niños y niñas del EZLN no entienden todo sin palabras, como ustedes suponen erróneamente en su carta.

Nosotros los tratamos de por sí como niños. Es el poderoso con su guerra el que los trata como adultos. Nosotros les hablamos. Les enseñamos que la palabra, junto con el amor y la dignidad, es lo que nos hace seres humanos.
No les enseñamos a pelear. O sí, pero a pelear con la palabra. Ellos aprenden. Saben que si nosotros estamos en esto es para que ellos no tengan que hacer lo mismo. Y hablan y también escuchan.

Contra lo que ustedes dicen, nosotros les enseñamos que las palabras no matan, pero que sí se puede matar a las palabras y, con ellas, al ser humano.

Les enseñamos que hay tantas palabras como colores, y que hay tantos pensamientos porque de por sí el mundo es para que en él nazcan palabras.
Que hay pensamientos diferentes y que debemos respetarlos.

Que hay quien pretende que su pensamiento debe ser el único y que persigue, encarcela y mata (siempre escondido detrás de razones de Estado, de leyes ilegítimas o "causas justas") a los pensamientos que son diferentes.

Y les enseñamos a hablar con la verdad, es decir, con el corazón. Porque la mentira es otra forma de matar la palabra.

En la lengua de los hombres murciélagos, los que hablando se van orientando
en su caminar, los tzotziles, hablar con la verdad se dice "YALEL TA MELEI".

Les enseñamos a hablar y también a escuchar. Porque aquel que sólo habla y no escucha, termina por creer que lo que dice es lo único que vale.

En la lengua de los tzotziles, los que escuchando se van orientando en su caminar, escuchar con el corazón se dice "YATEL TAJLOK 'EL COONTIC".

Hablando y escuchando palabras es como sabemos quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde va nuestro paso. También es como sabemos del otro, de su paso y de su mundo. Hablando y escuchando palabras es como escuchamos la vida.

Segundo.- Veo que tienen sentido del humor y que nos descubrieron: nosotros los zapatistas, que nunca hemos tenido la atención de la prensa nacional e internacional, quisimos "usar" el conflicto vasco que, como es evidente, tiene buena prensa de sobra. Es más, desde el día en que nos referimos públicamente a la lucha política en Euskal Herria, los comentarios positivos sobre los zapatistas, en la calle y en la prensa nacional e internacional, han ido en ascenso.

Respecto a que no quieren ser parte de ningún tipo de "pantomima" u "opereta", lo entiendo. A vosotros os gustan más las tragedias.

En lo que se refiere a que rechazan "ser un motivo para la próxima camiseta de moda en la Gran Vía madrileña", pues eso malogra nuestro plan de poner un  puesto de souvenirs zapatudos en dicha vía (que era como pensábamos cubrir los gastos del viaje). Además dudo que alguien se atreva a llevar puesta una camiseta con ETA de motivo (y no por que les falten simpatizantes -que los tienen y no lo olvidamos-, sino porque si ilegalizan a Batasuna porque no condena la lucha armada de ETA, imagínense lo que le harían a alguien con una camiseta que dijera "Gora ETA"). Por lo demás no pensábamos pedirles autógrafos o pelearnos con nadie por compartir el estrado con ustedes.

Que el encuentro sería algo serio estaría garantizado porque no lo organizaríamos nosotros (que sólo nos especializamos en zarzuelas y teatro del absurdo), sino las fuerzas políticas y sociales vascas, que fue a quienes propusimos, públicamente, que lo organizaran y realizaran, aun cuando no se pudiera hacer el debate con Garzón, sea por obstáculos de los gobiernos español y mexicano, o sea por el desacuerdo de él o de ETA.

Tercero.- "La manera pública, sin consulta previa", en que lanzamos nuestra iniciativa de UNA OPORTUNIDAD A LA PALABRA es de por sí como hacemos las  cosas los zapatistas. No hacemos previamente acuerdos "en lo oscurito", para luego fingir que proponemos cosas que ya fueron pactadas de antemano.

Además no tenemos ni los medios, ni el interés, ni la obligación de "consultar" a ETA antes de hablar.

Porque los zapatistas hemos conquistado el derecho a la palabra: a decir lo que nos venga en gana, sobre lo que nos venga en gana y cuando se nos venga en gana.

Y para eso no tenemos que consultar ni pedirle permiso a nadie. Ni a Aznar, ni al rey Juan Carlos, ni al juez Garzón, ni a ETA.

Cuarto.- Lo de que le hemos faltado el "respeto al pueblo vasco" es algo de lo que también nos acusó Garzón (el cual, en consecuencia, debe auto-declararse ilegal, por coincidir con ETA en sus planteamientos) y toda la derecha hispana y vasca.

Debe ser porque el proponer darle una oportunidad a la palabra contraviene los intereses de quienes, desde posiciones aparentemente contrarias, han hecho de la muerte de la palabra su negocio y su coartada.

Porque el gobierno español mata la palabra cuando ataca al idioma vascuense
euskera o lengua navarrorum, cuando hostiga y encarcela a los periodistas que "osan" hablar del tema vasco incluyendo todos los puntos de vista, y cuando tortura presos para que confiesen lo que le sirva a la "justicia" hispana.

Y ETA mata la palabra cuando asesina a quienes la atacan con palabras, no con armas.

Quinto.- Respecto a que ETA está dispuesta a "hacer todo lo posible para que el EZLN se informe mejor sobre el conflicto que enfrenta al País Vasco con los Estados francés y español", rechazamos su disposición. No estamos pidiendo que nadie nos informe. Estamos informados, y mejor de lo que muchos  suponen. Si no expresamos esta información, que es también una opinión, es porque entre nuestros principios está el de que los asuntos de cada Nación corresponden a cada pueblo, por eso señalamos que nosotros no hablaríamos en el encuentro "Una oportunidad a la palabra".

Pero ya que están tan dispuestos a informar, creo que a quien deberían informarle es al pueblo vasco.

Nosotros pedimos una oportunidad para la palabra. Para eso debimos dirigirnos a varios actores del conflicto vasco. Lo hicimos porque es nuestro deber, no porque nos apasione escribirle a Garzón o a ETA. De una u otra forma, desde distintos puntos del espectro político e intelectual mexicano, español y vasco (ustedes incluidos), han tomado esa oportunidad y han hablado (aunque la mayoría para regañarnos). Así que, aunque sea refunfuñando y pontificando, están ya dándole una oportunidad a la palabra. Y de eso se trata.

Sexto.- Está el asunto éste de la representatividad.

El juez Garzón alega representar a los pueblos español y vasco (y une a esa representación al rey, a Pepillo y a Felipillo), y si ofendo a los susodichos entonces ofendo a todo el pueblo español y vasco.
ETA alega representar al pueblo vasco, y si la ofendemos al proponer una oportunidad a la palabra, entonces ofendemos a todo el pueblo vasco.

Ignoro si los pueblos vasco y español están de acuerdo con ser representados por unos y otros. Toca a ellos decidirlo, no a nosotros.

A diferencia del juez Garzón y de ustedes, nosotros no alegamos representar a nadie, sólo a nosotros mismos. No representamos a todo el pueblo mexicano (hay muchas organizaciones políticas y sociales en este país). No representamos a la izquierda mexicana (hay otras organizaciones de izquierda consecuentes). No representamos a la lucha armada mexicana (hay cuando menos otras 14 organizaciones político-militares de izquierda). Tampoco representamos a todos los pueblos indios de México (hay, afortunadamente, muchas organizaciones indígenas en México, algunas mejor organizadas que el EZLN).

Así que nunca hemos dicho que las tonterías que nos han dedicado, tanto Garzón como ustedes, ofenden "al pueblo de México" o "a los pueblos indios". Nos conciernen a nosotros, y no nos escondemos detrás de supuestas representaciones que, en la mayoría de los casos, se asumen sin que los "representados" se enteren.

Séptimo.- Sabemos que en el (des) concierto de las organizaciones revolucionarias y de vanguardia en el mundo, los zapatistas no tenemos lugar ni en la retaguardia. Eso no nos hace sentir mal. Al contrario, nos satisface.

No nos apena el reconocer que nuestras ideas y propuestas no tienen como horizonte la eternidad, y que hay otras ideas y propuestas mejor planteadas que las nuestras.

Así que hemos renunciado al papel de vanguardia, y a obligar a nadie a aceptar nuestro pensamiento con otro argumento que no sea la fuerza de la razón.

Nuestras armas no son para imponer ideas o formas de vida, sino para defender un pensamiento y un modo de ver el mundo y relacionarse con él que, sí, puede aprender mucho de otros pensamientos y vidas, pero también tiene mucho que enseñar.

No es a nosotros a quienes tienen que exigir respeto. Ya ven que como "vanguardia revolucionaria" somos un fracaso, así que nuestro respeto no les serviría de nada.

Con quien tienen que ganarse el respeto es con su pueblo. Y una cosa es "respeto", y otra muy distinta es "miedo".

Sabemos que están enojados porque piensan que no los tomamos en serio, pero no es su culpa.
Nosotros de por sí no tomamos en serio a nadie, ni siquiera a nosotros mismos.

Porque quien se toma en serio acaba por pensar que su verdad debe ser verdad
para todos y para siempre. Y, tarde o temprano, dedica su esfuerzo no a que su verdad nazca, crezca, dé frutos y muera (porque ninguna verdad terrenal es absoluta y eterna), sino a matar a todos aquellos que no acatan esa verdad.

No vemos por qué pudiéramos preguntarles qué hacer o cómo hacerlo. ¿Qué nos van a enseñar? ¿A matar periodistas porque hablan mal de la lucha? ¿A justificar la muerte de niños por razones de la "causa"?

Ni necesitamos ni queremos su apoyo o solidaridad. Tenemos ya la solidaridad y el apoyo de mucha gente en México y en el mundo.

Nuestra lucha tiene un código de honor, heredado de nuestros antepasados guerreros, y contiene, entre otras cosas: el respetar la vida de los civiles (aunque ocupen cargos en los gobiernos que nos oprimen); el no recurrir al crimen para allegarnos de recursos (no robamos ni en la tienda de abarrotes); y el no responder con fuego a las palabras (por mucho que nos hieran o nos mientan).

Pudiera pensarse que al renunciar a esos métodos tradicionalmente "revolucionarios", renunciamos a avanzar en nuestra lucha. Pero, a la tenue luz de nuestra historia, parece que hemos avanzado más que quienes recurren a tales argumentos (más por demostrar su radicalidad y consecuencia, que por su efectividad para la causa).

Nuestros enemigos (que no son pocos ni sólo están en México) desean que recurramos a esos métodos. Nada sería más agradable para ellos que el EZLN se convirtiera en la versión indígena y mexicana de ETA. De hecho, desde que hemos tomado la palabra para referirnos a la lucha del pueblo vasco, nos han acusado de eso.

Desgraciadamente para ellos, no es así. Y no será.

Por cierto, en la lengua de los guerreros de la noche "Luchar con honor" se dice "PASC 'OP TA SCOTOL LEQUILAL".

Vale. Salud y no pretendemos decirle a nadie lo que debe hacer, sólo pedimos una oportunidad a la palabra. Si no se la quieren dar, ni modos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano y, pese a quien le pese, a nombre de los niños, niñas, hombres, mujeres, ancianos y ancianas del EZLN.

Subcomandante Insurgente Marcos.
Cuartel General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, Enero de 2003.

P.D. Antes de que se me olvide (Tacho me lo ha recordado), respecto a su final de "¡Viva Chiapas Libre!": Nosotros no les pedimos respeto, sino conocimientos de geografía. Chiapas es un estado del sureste mexicano.
Ninguna organización ni individuo se plantea luchar por liberar Chiapas (bueno, sí, una vez lo planteó el PRI chiapaneco, molesto porque el ejército federal mexicano no se decidía a aniquilarnos), mucho menos los zapatistas.
Nosotros no queremos independizarnos de México. Queremos ser parte de él, pero sin dejar de ser lo que somos: indios. Así que, puesto que nosotros luchamos por México, por los pueblos indios de México, y por todos los hombres y mujeres mexicanos, sin importar si son indios o no lo son, el final debería decir: ¡Viva México con sus Indígenas!

P.D. "ACCIDENTAL".- Algo debe haber pasado, en tiempos anteriores, en las fechas en las que se inicia y termina esta carta.

OTRA P.D. Tal vez sea ya evidente, pero como quiera lo remarco: también me cago en las vanguardias revolucionarias de todo el planeta.




lunes, 26 de diciembre de 2011

23.- Carta del SUBCOMANDANTE MARCOS a EDUARDO GALEANO


Carta del Subcomandante Marcos a Eduardo Galeano

Ejército Zapatista de Liberación Nacional México

2 de mayo de 1995

A: Eduardo Galeano.
Montevideo, Uruguay.

De: Subcomandante Insurgente Marcos
Montañas del Sureste Mexicano. Chiapas, México.

Señor Galeano:

Le escribo porque... porque me dieron ganas de escribirle. Porque ya pasó el día del niño acá en México y se me ocurre que a usted le puedo platicar lo que acá pasa, en un día del niño, en medio de una guerra sorda. Le escribo porque no tengo ninguna razón para hacerlo y, entonces, puedo así contarle lo que pasa o lo que me viene a la cabeza, sin la preocupación de que no se me vaya a olvidar el motivo de la carta. Porque sí, pues.

También porque perdí el libro que me regaló y porque ese ratón cambista que suele ser el destino (?) ha repuesto el libro perdido con otro libro. Y porque se me ha quedado bailando en la cabeza una parte de su libro "Las palabras Andantes".

Porque dice así:

"¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?".
Ventana sobre la palabra (VIII), p.262.

Y entonces yo me he recostado para pensar y fumar. Es de madrugada y como almohada tengo un fusil (bueno, en realidad no es un fusil, es una carabina que fue de un policía hasta enero de 1994. Antes servía para matar indígenas, ahora sirve para que no los maten). Con las botas puestas y la pistola recostada a un lado, cerca de la mano, pienso y fumo. Afuera, alrededor de humo y pensamientos, mayo se engaña a sí mismo fingiendo que es junio y hay ahora una tormenta de lluvia, rayos y truenos que logró lo que parecía imposible: callar a los grillos.
Pero yo no estoy pensando en la lluvia, no estoy tratando de adivinar cuál de los relámpagos que está por rasguñar la tela de la noche será el de la muerte, ni siquiera me preocupa que el techito de nylon que cubre mi estancia es demasiado pequeño y se moja la orilla del camastro (¡Ah! Porque resulta que me hice una camita de ramas y horcones, amarrados con bejucos. Lo hice porque la uso de escritorio, bodega y, a veces, para dormir. En la hamaca no me acomodo o me acomodo demasiado, me quedo muy dormido y el sueño profundo es un lujo que, acá, se puede pagar muy caro. En la cama de varillas de palo se está lo suficientemente incómodo como para que el sueño sea apenas un pestañazo).

No, no me preocupan ni la noche, ni la lluvia, ni los truenos. Me preocupa eso de "¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?". El libro me lo mandó la Ana María, una indígena tzotzil que tiene el grado de mayor de infantería en nuestro ejército. Alguien se lo mandó a ella y ella me lo mandó a mí, sin saber que yo perdí un su libro de usted y este libro repone el libro perdido, que no es lo mismo pero tampoco es igual. El libro está lleno de dibujitos en tinta negra y yo creo que así deben ser los libros y las palabras: dibujitos que salen de la cabeza o la boca o las manos y que van y se ponen a bailar en el papel, cada que el libro se abre, y en el corazón cada que el libro se lee. El libro es el regalo más grande que el hombre se ha dado a sí mismo. Pero volvamos a su libro de usted que yo tengo ahora. Lo leí con un cabito de vela que cargaba en la mochila.

El último tramo de pabilo se fue con esa página 262 (¡capicúa!, ¿no? ¿una señal?). Y entonces me recordé la frase aquella de Perón que me mandó y luego mi torpe respuesta y, más después, el libro que me envió. Y aquí la pena de contarle que el libro lo dejé botado en la "graciosa huida" de febrero. Y entonces me llegan este libro y las letras sobre el saber callar. Y yo ya llevo varias noches dándole vueltas al asunto, aun antes de que me llegara el libro. Y me pregunto si no llegó la hora de callar, si no será que ya se pasó el momento y ya no es el lugar, si no es la hora de morir la boca...

Y le escribo esto en una madrugada de mayo, pasado ya el 30 de abril de 1995, que es el día del niño acá en México. Nosotros los niños mexicanos celebramos ese día, las más de las veces, a pesar de los adultos.

Por ejemplo, gracias al supremo gobierno, hoy muchos niños indígenas mexicanos celebran su día en la montaña, lejos de sus casa, en malas condiciones de higiene, sin fiesta y con la pobreza más grande: la de no tener un lugar donde recostar el hambre y la esperanza.

El supremo gobierno dice que no ha expulsado a estos niños de sus hogares, sólo ha metido a miles de soldados en sus terrenos. Con los soldados llegaron el trago, la prostitución, el robo, las torturas, los hostigamientos. Dice el supremo gobierno que los soldados vienen a "defender la soberanía nacional".

Los soldados del gobierno "defiende" a México de los mexicanos. Estos niños no han sido expulsados, dice el gobierno, y no tienen por qué sentirse espantados de tantos tanques de guerra, cañones, helicópteros, aviones y miles de soldados.

Tampoco tienen por qué asustarse, aunque esos soldados traigan órdenes de detener y matar a los papás de estos niños. No, estos niños no han sido expulsados de sus casa. Comparten el piso irregular de la montaña por el gusto de estar cerca de sus raíces, comparten la sarna y la desnutrición por el simple placer de rascarse y por lucir una figura esbelta.


Los hijos de los dueños del gobierno pasan su día en fiestas y regalos.

Los hijos de los zapatistas, dueños de nada como no sea su dignidad, pasan su día jugando a que son soldados que recuperan las tierras que les quitó el gobierno, juegan a que siembran la milpa, a que van por leña, a que se enferman y nadie los cura, a que tienen hambre y, en lugar de comida, se llenan la boca de canciones.

Por ejemplo, esa canción, que les gusta cantar en la noche, cuando más cerradas son la lluvia y la niebla, y que dice, más o menos así:

"Ya se mira el horizonte,
combatiente zapatista,
el camino marcará
a los que vienen atrás"

Y, por ejemplo, en el horizonte aparece, marcando el paso, el Heriberto. Y atrás del Heriberto, por ejemplo, va el hijito del Oscar que lo llaman Osmar.

Y van, los dos, armados de sus dos varitas que pasaron a llevar de un acahual cercano ("No son varitas", dice el Heriberto y asegura que se trata de poderosas armas que son capaces de destruir un nido de hormigas arrieras que está cerca del arroyo y que le picaron al Heriberto y hubo de tomar represalias).

Avanzan el Heriberto y el Osmar en columna. Y por el frente opuesto avanza la Eva, armada de un palo que tiene la ventaja de convertirse en muñeca cuando el ambiente es menos bélico.

Y detrás de la Eva viene la Chelita, que levanta sus casi dos años apenas unos centímetros del suelo y que tiene unos ojos de venado lampareado que ya desvelarán, alguna noche, al tal Heriberto o al que se deje herir por destello tan moreno. Y atrás de la Chelita va un chuchito (perrito) que de puro flaco parece una marimba diminuta.

Y a mí todo esto me lo están contando, pero como si lo estuviera viendo al Wellington frente a Napoleón en esa película que se llamó "Waterloo" y, creo, salía el Orson Wells y al Napoleón lo derrotaban por culpa de un dolor de panza.

Pero aquí no hay Orson que valga, ni flanqueos de infantería, ni apoyo de artillería, ni defensa en cuadro contra las cargas de los de a caballo, porque tanto el Heriberto como la Eva han decidido optar por el ataque frontal y sin escaramuzas ni tanteos previos.

Yo estoy a punto de opinar que eso parece batalla de sexos, pero ya se está lanzando el Heriberto sobre la Chelita, evitando la carga directa de la Eva que se ve, de pronto, frente a un Osmar que no la espera cara a cara,, ni de pie sino que está de lado y en cuclillas porque ahí no más le dieron ganas de cagar y la Eva proclama que el Osmar se cagó de miedo y el Osmar no dice nada porque ahora quiere montar el chuchito se le acercó a oler, y en el entretanto la Chelita se puso a llorar cuando vio venir al Heriberto y el Heriberto ahora no sabe qué hacer para que se calle la Chelita y le ofrece una piedrita de regalo ("Acaso es piedrita", dice el Heriberto que asegura que se trata de oro puro) y la Chelita nada que para su chilladera y yo estoy pensando que hasta que le dieron una sopa de su propio chocolate al Heriberto cuando llega la Eva, en maniobra que llaman de "voltear la posición enemiga", y le cae el Heriberto por la espalda (cuando Heriberto ya le está ofreciendo su arma antihormiga-arriera a la Chelita, la cual está considerando la oferta, entre chillido y chillido), y entonces, ¡pácatelas!, la muñeca-arma de la Eva llega en su cabeza del Heriberto y empieza la chilladera, (estereofónica, porque la Chelita se siente estimulada por los gritos del Heriberto y no se quiere quedar atrás), y hay sangre y ya viene la mamá de no sé quien, pero trae un cinturón en la mano y los dos ejércitos se desbandan y el campo de batalla queda desierto y en la enfermería declaran que el Heriberto tiene un chipote del tamaño de su nariz y que, como la Eva está intacta, ganaron la mujeres en esta batalla.

El Heriberto se queja de arbitraje parcial y prepara el contra-ataque pero no será hasta mañana porque ahorita hay que comer los frijoles que no llenan ni el plato ni la panza...

Y así pasaron el día del niño, dicen, los niños de un poblado que se llama Guadalupe Tepeyac. En la montaña lo pasaron, porque en su pueblo hay varios miles de soldados defendiendo "la soberanía nacional". Y dice el Heriberto que, cuando sea grande, va a ser chofer de un camioncito y piloto de avión no quiere ser porque, dice, si se le poncha la llanta del carrito, ahí nomás te bajas y te vas caminando, en cambio si se le poncha la llanta al avión no hay para donde hacerse.

Y yo me digo que cuando sea grande voy a ser uruguayo-argentino y escritor, en ese orden, y no crea usted que será fácil porque lo que es el mate, no lo puedo tragar.

Pero no era esto lo que yo quería contarle. Lo que yo quería era contarle un cuento para que usted lo cuente:

Me enseñó el Viejo Antonio que uno es tan grande como el enemigo que escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se tenga. "Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño", me dijo el Viejo Antonio una tarde de mayo y lluvia, en esa hora en que reinan el tabaco y la palabra.

El gobierno le teme al pueblo de México, por eso tiene tantos soldados y policías. Tiene un miedo muy grande. En consecuencia, es muy pequeño. Nosotros le tenemos miedo al olvido, al que hemos ido achicando a fuerza de dolor y sangre. Somos, por tanto, grandes.

Cuéntelo usted en algún escrito. Ponga que se lo contó el Viejo Antonio. Todos hemos tenido, alguna vez, un Viejo Antonio. Pero si usted no lo tuvo, yo le presto el mío por esta vez.

Cuente usted que los indígenas de sureste mexicano achican su miedo para hacerse grandes, y escogen enemigos descomunales para obligarse a crecer y ser mejores.

Esa es la idea, estoy seguro que usted encontrará mejores palabras para contarlo. Escoja usted una noche de lluvia, relámpagos y viento. Verá cómo el cuento sale así nomás, como un dibujito que se pone a bailar y a dar calor a los corazones que para eso son los bailes y los corazones.

Vale. Salud y un muñequito sonriente, como ésos con los que firma.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

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Subcomandante Insurgente Marcos



P.D. de advertencia policiaca. Es mi deber informarle que soy, para el supremo gobierno de México, un delincuente. Por lo tanto mi correspondencia puede ser implicatoria.

Le ruego que se grabe usted el contenido de la presente, es decir, la encomienda que suplica, y destrúyala inmediatamente. Si el papel fuera de chicle, le recomendaría que lo comiera y, masticando, se pusiera a hacer esas bombitas de chicle que tanto escandalizan a las buenas conciencias, y que demuestran la falta de urbanidad y educación de quien las hace.

Aunque hay algunos que las hacen con la esperanza de que una de las bombitas sea lo suficientemente grande como para llevarlo a uno de esa ruta luminosa que, allá arriba, se alarga... como se alargan el dolor y la esperanza sobre el cielo de nuestra América.

P.D. improbable. Salude usted de mi parte, si lo ve, al tal Benedetti. Dígale usted, por favor, que sus letras, puestas por mi boca en el oído de una mujer, arrancaron alguna vez un suspiro como esos que echan a andar a la humanidad entera.

Dígale también, que quién quita y lo de "Marcos" fue por "el cumpleaños de Juan Ángel".