Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Rodríguez Zapatero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Rodríguez Zapatero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de junio de 2014

793.- Rosa y espinas


marat
Marat

Rosa y espinas


Los suicidatas

Por Aníbal Malvar
11 jun 2014

Andan los socialistas españoles suicidándose con una fineza y donosura que uno no veía desde el apuñalamiento de Marat por una dama. Qué elegancia en el morirse, qué métrica en su expirar, qué reinona en sus convulsiones. Y qué paradójico que el partido de la rosa esté escenificando su marchitar en plena primavera. Todo son ventajas para quien desee escribirle la elegía. Que no seré yo, pues aun siendo poeta tengo cosas menos insignificantes que hacer.

Cantaba Georges Brassens, en sol sostenido anarquista, aquello de Mourrons pour des idées, d’accord, mais de mort lente (muramos por las ideas, de acuerdo, pero de muerte lenta). Pero se conoce que el socialismo moderno español, aun habiendo nacido en Suresnes, no entiende bien el francés, y se ha creído que morir por falta de ideas es la ingeniería correcta para manejar los remos de Caronte.

Continuando al norte de los Pirineos, el PSOE nos va desgranando razones para pensar que los que equiparaban a Alfredo Pérez Rubalcaba con el padre del espionaje, Joseph Fouché, eran unos patanes. Rubalcaba es Charlotte Corday, salvando diferencias de sexo, arrojo, coquetería, ideología y modo de morir, ya que la asesina de Marat falleció en la guillotina y Rubalcaba se echará la cabezadita eterna tras un congreso extraordinario.

rubal

No esperaba uno esto de Rubalcaba. Porque, a pesar de los 32 años transcurridos desde la victoria de Felipe González en 1982, los idealistas y versificadores de la izquierda todavía pensábamos que en el corazoncito de los clásicos del PSOE aun sobrevivía un asomo de socialismo y de obreraje. Y esta parece la mejor, y la última, oportunidad para echar a ondear ambas viejas banderas.

Dan las últimas encuestas noticia de que más del 30% del voto que ha obtenido Podemos proviene del PSOE. Yo creo que Pablo Iglesias, si no se empantana en el fangal del éxito y las intrigas, ya puede ir contando con un 50% o más. Quemada Susana Díaz antes de nacer por chulita, vampirizado Eduardo Madina por los murciélagos de Rubalcaba, mareada Carme Chacón por sus propios vaivenes entre el me quiere y el no me quiere, afeado Patxi López desde que se convirtió en perdedor casi nato en Euskadi, y transparentados los varios espontáneos en su propia falta de carnalidad, sospecho que las primarias abiertas del PSOE también las va a ganar Pablo Iglesias sin presentarse.


psoe


Lo que uno no acaba de comprender, por mucho que ejercite el cacumen, son las razones profundas que están inspirando a los sociatas a convertirse en suicidatas. A no ser que estén escenificando una proposición de ley que avale el derecho a morir dignamente que tan caro le salió a mi viejo amigo Ramón Sampedro (mar adentro, eutanasia y tal, por si lo habéis olvidado). Pero se están equivocando un rato, porque su muerte tiene demasiados visos de acabar siendo indignísima.

Leíamos ayer, en este mismo panfleto rojo de mierda, que Zarzuela prepara un desfile triunfal de Felipe y Letizia por las calles de Madrid tras la proclamación, con sus banderitas, sus vítores, sus vasallos, sus paletos y tal. Lo mismo habría de planear el PSOE tras la coronación de su nuevo secretario general, en una carroza (por carrozas), que lo conduzca desde Ferraz hacia la calle del Olvido.

Apena este zafio morir del partido que, para toda una generación, encarnó la esperanza, el cambio y a esa España que ya no conocería ni la madre que la parió, como prometió Alfonso Guerra (ayer también autoproclamado juancarlista para tristeza de su memoria).

Solo dos diputados solicitaron libertad de voto para poder escaquearse de la vergüenza del sí disciplinado al proyecto de ley orgánica de abdicación, que se dirime hoy. “Yo no puedo autorizar esa opción”, ha zanjado Rubalcaba el disenso recordándonos a los votantes la tradición republicana, diversa, democrática y esperanzadora que nos impele y nos impelirá a votar a cualquier otro partido. Brindo por el PSOE con una copa de lágrimas de rosa.



Patxi López recibe "presiones" para que luche por liderar el PSOE

Lidera tú, que a mí me da la risa

Por David Torres
11 jun 2014

Para afrontar el problema de la sucesión, en el PSOE están echando mano de la leyenda artúrica, la cual nos revela que en Camelot había una espada hincada en una roca y que únicamente podría extraerla el hombre destinado a reinar sobre los caballeros de la Tabla Redonda. He dicho hombre aunque Rubalcaba, que ejercía de Merlín en esta historia, se apartó para dejar paso a una mujer sin advertir que la leyenda artúrica es fundamentalmente fálica. Al dejar libre el Asiento Peligroso, la silla sobre la que se sentaron el culo de Zapatero y el suyo propio, Rubalcaba ha iniciado un nuevo ciclo artúrico de imprevisibles consecuencias.

En principio Susana Díaz parecía la candidata ideal para cumplir la profecía, pero la pobre mujer está muy ocupada liderando procesiones, misas legionarias y hermandades rocieras. Susana ha hecho suya aquella sabia observación de Chesterton que dice que cuando alguien deja de creer en Dios entonces puede creer en cualquier cosa. Puestos a creer en imposibles, mejor seguir creyendo en la Semana Santa, ese gran clásico del socialismo andaluz. Llegan a nacer Marx y Engels en Triana y la primera frase del Manifiesto Comunista hubiese quedado más o menos así: “Un nazareno recorre Europa, mi arma”.

En su momento de esplendor, Felipe González ya logró una síntesis dialéctica entre el marxismo y la paella: una tortilla de patatas, pana y aceitunas que anunciaba el cambio político de los fogones al microondas. España era él y sus circunstancias. Cuando abdicó de la Bodeguilla, a Felipe González se le fue poniendo primero cara de jardinero japonés, luego de mechero y por último de cocinero televisivo hasta el punto de que ya abronca a todo Dios y le hace la competencia a Chicote. Superado el califato, el psocialismo del siglo XXI consiste (como ya advirtió Patxi López antes de hacer las maletas) en armonizar la monarquía con la república, un gazpacho ideológico que vete a saber cómo y por dónde se toma. Ayer Alfonso Guerra, que lleva aferrado a su escaño (cual percebe) casi cuatro décadas, hizo un elogio del monarca saliente en el que por poco rompe a cantar una saeta. Al ritmo de mamarrachadas que llevan en Ferraz, el partido lo puede acabar presidiendo Corinna. O Fernando Esteso, en el mejor de los casos. Sólo ahora se percibe que durante sus siete años y pico de reinado (al que llegó tras ganar un concurso de misses a Rosa Díaz), parecía que José Luis no estuviera haciendo nada y en realidad estaba depurando el aparato de vida inteligente hasta no dejar ni una neurona sana.

El principal problema al que se enfrenta ahora el sucesor de Rubalcaba no sería tanto desviarse del temido ayuntamiento carnal con el PP sino, más que nada, evitar que el electorado los confunda. Algo verdaderamente difícil, porque cuando Madina o Pedro Sánchez prometan que van a hacer tal o cual cosa, el votante aún no contaminado por el alzheimer se preguntará cómo es que no lo hicieron antes, durante las dos legislaturas de José Luis el Sonriente o en algún momento del largo y voluble sultanato de Abderramán Felipe el Gaseoso. Entre el apoyo a la OTAN, el auge de la banca, el desmenuzamiento de la educación pública, la feria de los GAL, el fomento institucional de la corrupción, el pleno desempleo y la aceleración judicial de los desahucios, las bases, los peatones y la peña en general andan muy mosqueadas desde que se han dado cuenta de que el PSOE es la continuación del PP por otros medios. Más que una renovación, en Ferraz necesitan una fumigación a fondo y un candidato que no huela mucho a silla de segundo culo.









jueves, 3 de abril de 2014

737.- Ni el Rey hace ascos a suculentas comisiones


El rey español es conocido en el resto del mundo como comisionista
El rey español es conocido en el resto del mundo como comisionista


Juan Blanco (London School of Economics): 
“Ni siquiera el Rey hace ascos a suculentas comisiones”



Tres economistas españoles, Juan Blanco, Roberto Centeno y Juan Laborda, han coincidido: para salir del “agujero” económico en el que se encuentra España es necesario un cambio de modelo de Estado que pase por la separación de poderes y la elección popular directa de los mismos y donde el Jefe del Estado sea refrendado por votación. Juan Blanco afirma que la degradación del actual régimen es tal que el nivel de corrupción en España llega incluso a situaciones como la de que “ni siquiera el Rey hace ascos a suculentas comisiones”.




Juan Blanco, uno de los economistas que señala que la corrupción en España comienza por la cúspide
Juan Blanco, uno de los economistas que señala que la corrupción en España comienza por la cúspide


Blanco estudió en la London School of Economics, donde obtuvo un título de Master en Economía y lleva muchos años en la Universidad “intentando aprender y enseñar los principios de la economía a las pocas personas interesadas en conocerlos”. Gracias a sus muchas lecturas, bastantes viajes y entrañables personas, Blanco ha llegado al convencimiento de que “no hay verdadera recompensa sin esfuerzo y de que pocas experiencias resultan más excitantes que el reto de descubrir lo que se esconde tras la próxima colina. Nos encontramos “en el límite”: es momento de mostrar la gran utilidad que pueden tener las ideas”. Por su parte, Juan Laborda ha sido economista y estratega jefe de varias entidades financieras y ha puesto a España como “ejemplo de Monarquía bananera”, mientras que Roberto Centeno es catedrático de Economía de la Escuela de Minas y uno de los más acreditados expertos energéticos españoles por su experiencia: “El gran negocio estará en la oligarquía de un Estado de partidos, desde donde pueden expoliar España impunemente y a gran escala”, señala en otro artículo.



El fiscal Antonio di Pietro desencadenó en Italia un movimiento político contra la corrupción
El fiscal Antonio di Pietro desencadenó en Italia un movimiento político contra la corrupción


En uno de sus últimos textos, Blanco compara lo que ocurrió en Italia con lo que ahora ocurre en España: “ningún augurio permitía sospechar a Mario Chiesa (47) que su trayectoria vital se torcería radicalmente esa funesta mañana de febrero de 1992. Ni que su caída arrastraría consigo el sistema político instaurado en Italia tras la muerte de Benito Mussolini y la abolición de la monarquía. Chiesa se había limitado a representar el acostumbrado libreto, esa rutina de cobrar por otorgar un favor. Pero esta vez iba a ser diferente. El fiscal Antonio di Pietro, alertado por un empresario harto de pagar comisiones, había tendido una trampa al político milanés y lo detuvo infraganti mientras se embolsaba un abultado fajo de billetes destinado a su cuenta suiza”, cuenta Blanco.



Craxi, Felipe González y Andreotti: la corrupción de Italia y España, parecidas
Craxi, Felipe González y Andreotti: la corrupción de Italia y España, parecidas



Pero sería su jefe en las filas socialistas, Bettino Craxi, el principal protagonista, el verdadero detonante de la tremenda explosión. En lugar de arropar a su compañero, apelando a la consabida presunción de inocencia, el arrogante dirigente lo descalificó en público afirmando que era un ladrón, una mancha en el “partido más honrado de Italia”. Abandonado a su suerte, Chiesa decidió cantar involucrando a muchos conmilitones, entre ellos el propio Craxi. La bola de nieve comenzaba a rodar. El movimiento de jueces y fiscales, denominado Manos Limpias, fue tirando de los hilos hasta desentrañar unas tramas corruptas que enraizaban en todos los partidos y en todas las estructuras administrativas del país. Tras el telón, las vergüenzas de Tangentopoli, todo un mundo de corrupción, extorsión y financiación ilegal, se mostraban a la vista del público.



Berlusconi y Aznar: corrupción italo-española
Berlusconi y Aznar: corrupción italo-española



“Acorralado por la justicia, Bettino Craxi no negó los hechos. Más bien trató de justificarlos en un ejercicio de banalización del mal. Declaró que su proceder era común a todas las formaciones, la regla general de actuación. Que la corrupción era el coste de la política, el precio que la sociedad debía pagar para mantener una democracia de partidos. Olvidaba que la mayor parte de los sobornos iba directamente al bolsillo de los dirigentes, no a la financiación de gastos electorales. Los jueces citaron a 5.000 sospechosos, imputaron a más de la mitad de los miembros del parlamento, disolvieron 400 ayuntamientos y comprobaron que las grandes empresas pagaban anualmente más de cuatro mil millones de dólares en sobornos. Los partidos tradicionales sufrieron un cataclismo electoral, desapareciendo del mapa. El propio Craxi, antiguo primer ministro, acabó sus días exiliado en Túnez para eludir una condena de 27 años de cárcel”, señala Blanco, autor del libro “Catársis”.



 Rajoy y Berlusconi: corrupción y viejos partidos en España e Italia se dan la mano
Rajoy y Berlusconi: corrupción y viejos partidos en España e Italia se dan la mano


Blanco recuerda como la acción de Manos Limpias destapando la cloaca “desató el entusiasmo de la población y propició la transformación del sistema. 1993 daba paso a una nueva ley electoral que permitiría elegir en distritos uninominales el 75% del parlamento”, algo que ni siquiera Silvio Berlusconi, “magnate de los medios de comunicación” y “producto del viejo sistema” pudo parar: “Los políticos no se corrompían ellos solos, necesitaban la contraparte, esos “empresarios” que pululaban alrededor en busca de privilegios. Ciertamente, Berlusconi no había sido político, no cobraba comisiones. Él las pagaba. Había labrado su fortuna a base de contactos, favores e influencias, siempre en la órbita del poder político. Era absurdo presentarse como un outsider, libre de polvo y paja, un auténtico reformador del caduco régimen. Tan ridículo como si Jesús Polanco hubiera saltado al ruedo de la política española como un empresario modelo, ajeno al sistema, un emprendedor con fortuna amasada con esfuerzo, competencia e innovación, sin contacto alguno con los poderes públicos”.



El modelo de corrupción socialista italiana se exportó a España
El modelo de corrupción socialista italiana se exportó a España



El vendaval que barrió Italia en los 90 redujo la corrupción y mejoró la política. Pero su efecto fue temporal e incompleto. Las reformas parciales, limitadas, fueron engullidas paulatinamente por la implacable maquinaria a medida que la población se desentendía, perdía interés por los interminables procesos judiciales. Finalmente, los cambios fueron revirtiéndose, siendo Berlusconi el artífice de esa contrarreforma electoral que regresó en 2005 a un sistema de listas cerradas.



Zapatero y Berlusconi: un tonto útil da la mano a la corrupción
Zapatero y Berlusconi: un tonto útil da la mano a la corrupción



“Esta historia resulta familiar pues el montaje del sistema político español utilizó muchos decorados, atrezos y vestuario de diseño italiano. Como allí, el presente Régimen se agrieta, se resquebraja, se hunde bajo el peso de la corrupción y de una clase política más pendiente de mantener sus privilegios, de achicar crecientes vías de agua, que de velar por los intereses generales. Una élite que, por mucho empeño que pone, se muestra incapaz de tapar los numerosos escándalos que revelan la putrefacción de la cúspide a la base”, indica Blanco.



 Rajoy y Bárcenas: una relación que ya vivió Italia
Rajoy y Bárcenas: una relación que ya vivió Italia



Y añade: “aunque Bárcenas no encaje en el papel de Chiesa ni el carácter de Rajoy sea propicio a admitir públicamente que aquí nadie, ni siquiera el Rey, hace ascos a suculentas comisiones, los partidos tradicionales se van desangrando en votos a medida que los electores vislumbran las colosales dimensiones de nuestro particular Tangentopoli. ¿Acabarán ciertos personajes encarcelados o en el exilio? La experiencia italiana muestra que el cambio es posible, que la opinión pública puede ejercer una fuerza irresistible, que los partidos tradicionales no tienen el futuro asegurado. Pero hacen falta nuevos líderes, dispuestos a romper barreras, a avanzar hacia un sistema de libre acceso”.



El juez Elpidio Silva y el fiscal Di Pietro: vidas paralelas contra la corrupción
El juez Elpidio Silva y el fiscal Di Pietro: vidas paralelas contra la corrupción



“Es tiempo de participación, de empuje, de superación de absurdas enemistades tribales, de cumplida respuesta a los pusilánimes, a esos que agitan el espantajo del pesimismo, de la imposibilidad del cambio, a los que, encerrados en su torre de marfil, justifican su pasividad y conformismo en la inutilidad de cualquier esfuerzo. Es hora del recambio de los viejos partidos por otros nuevos, de renovación dentro de un proceso de reformas rápidas, profundas y radicales. Eso sí, desconfiando de aquellos que, tras haber ocupado destacados cargos políticos, despotrican contra el statu quo cuando sospechan que la tortilla está a punto de voltearse”.

Un espía en el congreso