viernes, 6 de junio de 2014

792.- Franco y Fidel, enemigos cordiales


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Manuel Fraga y Fidel Castro preparan una queimada en Láncara (Lugo)/ Xurxo Lobato



Franco y Fidel, enemigos cordiales


Por: F. Javier Herrero | 05 de junio de 2014

                     
Tras el fallecimiento de Franco, el corresponsal de la Agencia Efe en La Habana envió un despacho del que se hicieron eco algunos de los más prestigiosos periódicos del mundo y que decía lo siguiente: “Pocas horas después de conocerse la muerte del general Franco, el Gobierno revolucionario de Cuba decretó luto oficial por tres días. 

Desde el jueves las banderas ondean a media asta en todo el territorio cubano. El Presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticós, ha enviado un mensaje de condolencia al presidente del Gobierno español, Carlos Arias Navarro (…)”. Cuando se lee esto da la impresión de que o no se ha entendido bien o hay una errata en el texto. No es así. La Cuba de Fidel Castro homenajeó al dictador como ningún otro país hizo, si bien quiso mantener la comunicación del decreto en niveles privados para quedar bien con España y evitar, a la vez, un escándalo internacional. Este gesto adquirió con el tiempo aún mayor relieve pues al año siguiente murió Mao Tse Tung y el Gobierno de Cuba no tuvo el mismo detalle con el líder comunista chino. 

Se trataba del último capítulo de una peculiar y chocante relación de dos dictadores en las antípodas ideológicas que decidieron actuar con un ‘subterráneo’ pragmatismo y una complicidad que ha generado un enorme interés entre historiadores y politólogos.

Desde 1959 los acontecimientos fueron forjando un mutuo respeto que acabó llegando a la admiración. El vínculo común a Galicia fue un factor que favoreció esa aproximación. Franco creció, al igual que los militares de su generación, con un sentimiento antiamericano que venía de la derrota contra EE UU en Cuba en 1898. En palabras del propio Fidel, recogidas en Biografía a dos voces de Ignacio Ramonet (Debate), “Franco tiene que haber crecido y haberse educado con aquella amarga experiencia (…). 

Y lo que hizo la Revolución Cubana, a partir de 1959, resistiendo a Estados Unidos, rebelándose contra el imperio y derrotándolo en Girón, puede haber sido visto por él como una forma de revancha histórica de España. En definitiva, los cubanos, en la forma en que hemos sabido enfrentarnos a Estados Unidos y resistir sus agresiones, hemos reivindicado el sentimiento y el honor de los españoles.” 

El ‘centinela de Occidente’ intuía que a Castro, en su enfrentamiento con el imperialismo americano, no le movía únicamente la ideología marxista sino que el factor nacionalista y patriótico llegaba a ser incluso más importante. Historiadores como Joaquim Roy (La siempre fiel: Un siglo de relaciones hispanocubanas (1898-1998), Ed. Los Libros de la Catarata) constatan que Franco reclamó informes a sus colaboradores para conocer más a fondo a Castro y otros comunistas célebres como Ho Chi Minh, a causa de la fascinación que despertaban en él.

Castro no desperdició ocasión alguna para criticar en público al régimen franquista, pero no a Franco. Recibió repetidas veces a los dirigentes comunistas españoles en La Habana, haciendo públicos elogios a Dolores Ibárruri, Pasionaria, y se rodeó de militares prestigiosos del ejército republicano como Enrique Líster y Alberto Bayo, instructor del grupo de revolucionarios cubanos que se entrenaron en México antes de embarcarse en el Granma. La infancia y juventud de Fidel aportan información en lo que se refiere a la singular relación de los dos dictadores. 

Hijo de Ángel Castro, un acaudalado terrateniente gallego nacido en Láncara (Lugo) que emigró a Cuba en 1905, se formó principalmente en escuelas jesuitas de Santiago de Cuba. Sus profesores fueron religiosos españoles partidarios firmes sin excepción de Franco en la Guerra Civil española. En casa el joven Fidel también fue testigo de cómo su padre, persona influyente de su comunidad, se manifestaba sin ambages a favor de su paisano de Ferrol.

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España mantuvo con la Cuba de Fulgencio Batista una relación amable, que se mantiene con el triunfo del nuevo gobierno revolucionario en 1959 y Franco no se podía quejar de la gestión de Juan Pablo de Lojendio, el embajador español en La Habana, durante el primer año de la revolución. Los exhaustivos análisis del catedrático Manuel de Paz Sánchez (Zona Rebelde y Zona de Guerra, Librería Universal-CCPC, y otros), experto en las relaciones trasatlánticas de España, explican los movimientos de Lojendio, que neutraliza los intentos de los republicanos españoles para que la nueva Cuba siga los pasos de México, lo que traería la ruptura con la España franquista y el reconocimiento del Gobierno de la II República en el exilio. 

La persecución a grupos contrarrevolucionarios caldea un ambiente en el que tuvo lugar un incidente diplomático grave e incomprensible en enero de 1960. Castro se encuentra en los estudios de la televisión cubana haciendo declaraciones en directo sobre la actividad opositora y alude al apoyo de la embajada española a esa actividad. Lojendio, arrebatado por su temperamento, irrumpe en los estudios [en la fotografía, un momento del incidente entre el embajador Lojendio y Castro en 1960 captada por Telemundo] ofendido y exige a Castro una rectificación en medio de un tumulto que deja boquiabierta a la audiencia televisiva. La expulsión del embajador es inmediata. Franco es informado del incidente y transmite al ministro de Exteriores Castiella su resolución: “Usted es el ministro. Haga lo que crea oportuno. Con Cuba, cualquier cosa menos romper”.


Efectivamente, Cuba y España superaron la crisis y no rompieron. Se impuso el pragmatismo y las relaciones se mantuvieron desde ese momento al nivel de encargado de negocios, mientras un Franco enfadado con su embajador, decidió lavar los trapos sucios en casa discretamente. Como él mismo afirma en Mis conversaciones privadas con Franco (Planeta), de su primo Francisco Franco Salgado-Araújo, “El acto de Lojendio puede significar que el presidente Castro, que está en plan comunista, no sólo rompa sus relaciones con España sino que reconozca al gobierno rojo en el exilio, (…)“. Lojendio, tras un período de inactividad, fue destinado a un puesto diplomático de segunda categoría en Berna.

La relación hispano-cubana se ve afectada por la entrada en escena de otro actor protagonista. Estados Unidos ve peligrar sus intereses en una zona en la que no tiene costumbre de convencer a sus oponentes con persuasión sino con el palo. La reforma agraria cubana y las expropiaciones a empresas y particulares norteamericanos son respondidas con la ruptura de relaciones diplomáticas y el inicio del famoso embargo económico en el otoño de 1960, que en febrero de 1962 es casi total. Una mayoría de países latinoamericanos rompe relaciones con Cuba y la Europa aliada de EE UU cierra sus puertas a la economía de la isla. La URSS y el bloque comunista acuden veloces a la voz de socorro de Fidel, pero ese embargo va a hacer agua también por otro punto que es España. Poco después de que el presidente Eisenhower de un espaldarazo a Franco con su visita oficial a Madrid, en 1960 se firma un acuerdo comercial entre España y Cuba, que será renovado e implementado en años posteriores.

El Gobierno norteamericano contempla estupefacto la política exterior española que no participa de las represalias contra Cuba y teme que tenga un efecto de contagio al resto de países hispanoamericanos. Solo los momentos de tensión de la crisis de los misiles, en octubre de 1962, detienen el intercambio comercial entre españoles y cubanos, de unas dimensiones opinables pero que tienen un valor moral inestimable para la Cuba asediada por Estados Unidos. Las líneas aéreas de Iberia mantienen a La Habana conectada con Europa, a los niños cubanos no les faltan juguetes españoles y el turrón de Jijona por Navidad o los autobuses Pegaso en las carreteras cubanas son la muestra de la buena voluntad del Gobierno de Franco.

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Ernesto 'Che' Guevara asiste a una corrida de toros en Madrid en 1959. / Hermes Pato

Estados Unidos blandió la amenaza del fin de las ayudas económicas a España para que abandonase su postura pero la renegociación de las bases americanas en suelo español en 1963 aparcó la medida. Estados Unidos acabará aceptando la posición española pero el tráfico marítimo se ve afectado por la tensión internacional en el Caribe. Los exiliados cubanos estaban muy enfadados con la política de Franco y grupos anticastristas, pertrechados por la CIA, atacaron en ocasiones a los buques españoles. En septiembre de 1964, el Sierra Aránzazu sufrió el ataque de lanchas anticastristas que descargaron 1.500 balas sobre el mercante, causando la muerte a tres marinos y heridas a seis. Estados Unidos negó cualquier implicación pero la diplomacia española logró que a partir de ese momento los buques españoles fuesen escoltados por la marina de guerra americana.

 El Gobierno de Estados Unidos intentó sacar partido de la negativa de Franco a participar en el embargo a Cuba y pensó en utilizar la cercanía de ambas dictaduras para establecer un canal de comunicación secreto con La Habana. Franco aceptó la tarea de mediación y tras la captura y muerte de Ernesto ‘Che’ Guevara en Bolivia en 1967, se creyó por parte americana que había llegado la ocasión propicia. La paradoja que ha envuelto la relación de los dos gallegos, el que fue héroe mítico de los revolucionarios del mundo y el feroz anticomunista,dio lugar a que Adolfo Martín Gamero, el diplomático español encargado de esa labor de mediación, viviese un episodio insólito y que narra Norberto Fuentes, biógrafo de Fidel. El diplomático fue recibido en Cuba por los hermanos Castro, que le llevaron de viaje por la isla. Cuando visitaron su casa familiar en Birán, cuál no sería la sorpresa del enviado español cuando en el dormitorio del padre de Fidel vio un telescopio y… ¡una foto de Franco sobre la mesilla de noche, que allí estaba desde siempre!

La normalidad de las relaciones entre ambos países fue plena desde 1974 en que se produjo el intercambio de embajadores. En 1992 Fidel realizó un viaje oficial a España y a Galicia donde pudo visitar la casa de su padre en Láncara y a sus parientes, acompañado del otrora franquista Manuel Fraga, otro gallego con conexión cubana en su niñez. EL PAÍS entrevistó en 1985 a Castro que hizo estas concluyentes declaraciones: "Franco no se portó mal, hay que reconocerlo. Pese a las presiones que tuvo, no rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con nosotros. No tocar a Cuba fue su frase terminante. El gallego supo habérselas. Que se portó bien, caramba".





jueves, 5 de junio de 2014

791.- Las mujeres guían los cambios



Las mujeres guían los cambios

05 jun 2014
  
Carolina Pulido Castro
Socióloga, Educadora Social y activista PAH Madrid

En el año 1955 Rosa Parks, se negó a obedecer al chófer de un autobús público, el cual quería obligarla a ceder su asiendo a una persona de raza blanca. Por este motivo, Rosa Park fue encarcelada y acusada de haber “perturbado el orden”. En respuesta a su encarcelamiento, Martin Luther King, organizó una protesta en colaboración con la activista y amiga de Rosa Parks, Johnnie Carr. Esta protesta obligó a las autoridades del transporte público a terminar prácticamente con la segregación racial en los autobuses y fue además la mecha que encendió otros actos de rebeldía frente a las prácticas de segregación. Finalmente el caso de Rosa Parks llegó a la Corte Suprema de los Estados Unidos, que declaró inconstitucional la segregación en el transporte. Parks se convirtió en un icono del movimiento de derechos civiles.

El 3 de junio de 1995, en la región de la Pampa, Argentina, Lucy de Cornelis, la esposa de un productor agropecuario, ante la inminencia del remate judicial (subasta pública) de sus tierras, organizó una asamblea de mujeres que convocó a través de una emisora de radio local. Estas mujeres reclamaban entre otras cosas: el fin de los remates y las ejecuciones en los campos, analizar la legitimidad de la deuda y mejorar las condiciones de los créditos futuros. En esta primera asamblea quedó fundado el Movimiento de Mujeres en Lucha (MML). Después de unos años lograron, entre otras muchas cosas, la suspensión de todos los remates judiciales.

En noviembre de 2010 en Barcelona, la PAH paralizó el primer desahucio. Esta primera acción, dio paso a la campaña stop desahucios en todo el estado español. La PAH, junto con las asambleas de vivienda del 15M, se ha convertido en un referente en la lucha por la vivienda en todo el mundo.

¿Qué tienen en común estos tres referentes?

En estas tres experiencias podemos encontrar varias similitudes. Por un lado, algo que comparten y que puede servir a la vez para explicar parte de sus logros, es que han sabido combinar varias formas de lucha: la desobediencia civil, la autogestión y la institucional. No obstante, no es quizás esto lo que explicaría cuál es el elemento diferencial que se da en estos tipos de lucha frente a otras. Hay otra variable común que nos podría ayudar a entender, no sólo el éxito del movimiento, sino el porqué de los procesos que se están dando en la construcción de un nuevo sujeto político. Si bien ninguna de estas luchas plantea reivindicaciones de género ni de corte feminista, es femenino en su composición, sus prácticas sus procesos y sus decisiones.

En el caso de las chacareras en Argentina es más que evidente esta situación, puesto que el movimiento está compuesto íntegramente por mujeres, no obstante, en el caso de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos y en el caso de la PAH y las asambleas de vivienda en España, es necesario indagar algo más para poder justificar esta afirmación.

La valentía de Rosa Parks en ese acto simbólico de desobediencia y la lucha previa y posterior que mantiene a brazo partido con muchas compañeras, hacen de ella un personaje conocido, pero si buscamos referentes en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, la figura de Rosa Park queda relegada al mero acto simbólico de desobediencia y no se habla de toda su lucha posterior. No obstante, sí se encuentran multitud de referentes en los textos históricos y en los medios de comunicación sobre sus congéneres masculinos, más acostumbrados a ponerse frente a un micro y dar discursos.

En el caso de la lucha por la vivienda en España, las que compartimos activismo, hemos sido conscientes de cómo el problema de la vivienda esta afectando a todas las familias, pero son las mujeres las que están liderando la lucha, muchas veces porque se han visto solas para enfrentarse a esta situación y otras veces porque los hombres, cargados de vergüenza y culpa, se han visto incapaces de luchar por sus casas.

No obstante, al igual que le pasaba a Rosa Parks y sus compañeras, en los movimientos por la vivienda en España, el protagonismo de las mujeres en el espacio del debate y en la toma de decisiones estratégicas pocas veces se visibiliza, y es que aún nos queda un largo camino por recorrer para despojarnos (incluso dentro de los movimientos sociales), de las estructuras patriarcales que sustentan el sistema y que hacen, que la voz de las mujeres muchas veces sea silenciada, que no silenciosa.

Veamos ahora las razones que pueden explicar la feminización de estas luchas, y para ello, me voy a centrar en los últimos dos movimientos: la lucha por la vivienda en España y la lucha por las tierras de las mujeres argentinas.

En el caso de España, hay dos hechos que pueden explicar la feminización del movimiento. Por un lado, una razón bastante obvia y objetiva: la feminización de la pobreza. No hace falta bucear mucho en los datos para darnos cuenta de que el impacto de la crisis ha sido, y es siempre, mucho mayor en mujeres y principalmente en las familias monomarentales.

No obstante, este hecho por sí sólo no explica el por qué son las mujeres las que están liderando el movimiento. Para entender esto, quizás deberíamos profundizar en las identidades subjetivas y en la construcción del género.

Al igual que pasaba en el caso de las chacareras en Argentina, son, en muchos casos, las masculinidades las que se ven “desahuciadas” y las feminidades “ahucidas”. Así lo menciona Lucy de Cornelis, presidenta del MML en el llamamiento que hace a las chacareras en la radio:

…. “porque sus maridos estaban caídos”.“Se han dado muchos casos de adicción al alcohol y suicidios”. Además “el hombre es más orgulloso, no reconoce las deudas. A mí no me da vergüenza hablar de plata, porque yo no la malgasté”.

Y así lo cuenta una mujer afectada y activista de la PAH en Madrid en verano de 2013.

“Desde que comenzamos con el problema de la hipoteca y empezaron a reclamarnos la deuda mi marido es un mueble más de la casa”. “Ha caído en una depresión profunda y a duras penas consigo que coma. Pero yo no podía quedarme así, tengo una hija de 8 años y tenía que salir adelante, así que vine a la plataforma para pedir ayuda y juntarme con las demás y luchar”.

Son las mujeres las que sacan a la escena pública un problema que se creía privado: el endeudamiento de las familias, mostrando una vez más que, tal y como reza la frase de Kate Miller y que se convierte en bandera del feminismo: “Lo personal es político”.

Las mujeres sostienen una lucha de resistencia para no ser despojadas de la tierra, en el caso de las chacareras y de su hogar en el caso de las mujeres en España. En ambos casos las mujeres luchan por la defensa del espacio de reproducción material y simbólica de la vida.

“Lucy de Cornelis ante la amenaza del remate y desesperada dejó todo lo que estaba haciendo, ‘tiró el delantal’ y se fue a la radio…”.

A pesar que los intereses y objetivos que movilizan a las mujeres en ambas luchas, son los mismos que los de los varones, ellas adoptan una organización autónoma a la que imprimen una nominación de género, diferenciándose de aquellos por la decisión de llevar al espacio público un problema privado, de convertirlo en parte de la realidad social y colectivizarlo.

La imposibilidad de pagar los créditos que terminan en ejecuciones hipotecarias es la cuestión que los varones mantienen en privado, que consideran inapropiado para ser visto y oído por otros. Mientras que muchas mujeres salen del ámbito doméstico y hacen su incursión en el espacio público.

Además, la participación en las acciones, en el debate y en la lucha, hace que surja una nueva conciencia política. Las vidas de las mujeres ya no son las mismas. Las acciones de protesta, las formas de participación, los debates, las gestiones institucionales, entre otras acciones, constituyen una fuente de politización creciente en sus vidas.

Para algunos hombres, el hecho de no poder hacer frente al poderoso mandato de género que les presiona para ser el sostenedor de la economía familiar, les paraliza. Algunos se van, sobre todo en el caso de las personas migrantes, otros simplemente bajan la cabeza y se mantienen al margen de la lucha, otros no aguantan la presión y acaban con su vida. Y, otros, que no pocos, hacen frente al mandato y al problema y mantienen una lucha igual de activa que las mujeres.

Por un lado esto explica en parte la composición mayoritariamente femenina del movimiento, veamos ahora, por qué imprime una marca diferencial en estas luchas.

Como mencionaba algo más arriba, surge un nuevo sujeto político y con ello, nuevas formas de hacer política. La solidaridad compartida, el empoderamiento, el aprendizaje colectivo y los cuidados van a ser las claves centrales de todo el proceso de lucha por la recuperación de los derechos fundamentales que han sido secuestrados con la excusa de la crisis.

Lo que estos movimientos logran poner en marcha tenía que ver con el contexto socioeconómico que era común a toda la sociedad, pero lo que marca el hecho diferencial del movimiento, tiene que ver con la posibilidad de innovar, y de generar identidades colectivas y tiene que ver con la feminidad.

El hecho de conectar la cotidianidad, lo personal, con lo colectivo, además de estar no sólo luchando en el ámbito jurídico o institucional, sino acompañando a las familias en el momento del desahucio para con sus cuerpos resistir los desahucios y a la vez, dar solución a la emergencia habitacional, marca ese diferencial con respecto a otras luchas. Es decir, conectar la lucha en la esfera pública, con los cuidados. El acompañamiento en todo el proceso de ejecución hipotecaria, en la negociación con el banco, en las acciones en los juzgados y en la calle, el apoyo psicológico y social que se hace desde las diferentes asambleas y plataformas, junto con la resistencia en las casas el día del desahucio.

Cuando el sistema pretende expulsar a las personas de sus hogares, las mujeres se erigen en defensa de este espacio, y para ello buscan apoyo en sus iguales y establecen lazos de solidaridad basados en lo común y en los cuidados. Son varios los ejemplos que dan muestra de la solidaridad que se da entre las mujeres que están luchando por la vivienda. Mujeres y familias, que están compartiendo espacios y fundando nuevos hogares y socializando los cuidados para poder seguir en la lucha. Casos como el Bloc de Salt o la Corrala utopía donde la mayoría de las familias eran mujeres con hijos e hijas que no sólo se apropiaron de un espacio común donde seguir reproduciendo la vida, sino que compartieron todo un proyecto de vida. Espacios donde la igualdad es la base, espacios donde las decisiones se toman de forma asamblearia y horizontal. Nuevos espacios donde construir lo común.




790.- EL PATRIMONIO DEL MONARCA

¿A cuánto asciende la fortuna personal del Rey? 'The New York Times' reabre el debate


EL PATRIMONIO DEL MONARCA SIGUE SIENDO UNA INCÓGNITA


¿A cuánto asciende la fortuna personal del Rey? 'The New York Times' reabre el debate

José L. Lobo


El diario The New York Times calcula que la fortuna de Don Juan Carlos se eleva a 2.300 millones de dólares, casi 1.800 millones de euros. En una amplia información publicada el pasado fin de semana, el periódico neoyorquino -que alude al "estilo de vida lujoso" y a la "fortuna opaca" del Rey- afirmaba que "sigue siendo un secreto cómo ha amasado su considerable riqueza personal". ¿Es desorbitada la cifra revelada por el prestigioso rotativo? Resulta muy difícil saberlo. Porque, a diferencia de ministros, altos cargos y diputados, el jefe del Estado no está obligado a revelar su patrimonio.

Asegura The New York Times que los bienes de Juan Carlos de Borbón a su llegada al trono, tras la muerte del general Francisco Franco, equivalían a "prácticamente nada". Desde entonces, el monarca "ha trabajado duro para generar su propia fortuna personal, más allá de los 8,3 millones de euros de presupuesto anual", en alusión a la asignación para la Casa del Rey consignada en los Presupuestos Generales del Estado, que en 2013 ascenderá a 7,93 millones, un 4% menos que este año.

Fuentes del diario neoyorquino han reconocido a El Confidencial que su cálculo del patrimonio del Rey se basa en "un promedio de cifras ya publicadas", no en una investigación propia. "El objetivo de la información era resaltar que, cuando el Rey aparece en listas de fortuna de los personajes más ricos, siempre alcanza una cifra muy por encima de lo que cabría suponer tomando en cuenta el presupuesto anual de la Casa Real", añaden las mismas fuentes.

Las únicas listas de fortuna en las que hasta la fecha ha aparecido Don Juan Carlos son las publicadas por la revista Eurobusiness, ya desaparecida, y el anuario Forbes. Ambas, curiosamente, coinciden prácticamente en la cifra aportada por The New York Times: casi 1.700 millones de euros. Con la salvedad de que la primera de esas publicaciones, propiedad del patrón de la Fórmula 1 Bernie Ecclestone hasta su cierre en 2004, desglosaba en dos esa cantidad: 545 millones de euros de "fortuna personal" y otros 1.136 millones de "bienes familiares".

¿Cifras descabelladas?

La Casa del Rey siempre ha tachado esas cifras de descabelladas, pero se ha negado a desvelar la cuantía de la fortuna del monarca con el argumento de que su patrimonio personal es un asunto privado. En 2003, cuando Eurobusiness se refirió a las opacas cuentas de Don Juan Carlos, el Gobierno de José María Aznar, a través de su embajada en Londres, remitió una carta de protesta a la revista en la que afirmaba que la mencionada cifra "sólo se puede explicar por haber entendido ustedes, erróneamente, que los bienes públicos propiedad de Patrimonio Nacional son propiedad privada de Su Majestad el Rey, lo cual es evidentemente inexacto".

Esa argumentación, en el mejor de los casos, sólo podría ser aceptada parcialmente, ya que el inventario de los inmuebles gestionados por Patrimonio Nacional -el organismo que custodia los bienes de titularidad estatal cuyo uso está reservado al Rey y los demás miembros de la familia real- es vastísimo y de un valor incalculable. Esos bienes incluyen los palacios reales de Madrid, La Granja de San Ildefonso (Segovia), Riofrío, también en Segovia, y La Almudaina (Palma de Mallorca); los reales sitios de San Lorenzo de El Escorial, El Pardo y Aranjuez, todos en Madrid; los Reales Alcázares, en Sevilla, y una decena de monasterios, abadías, conventos, panteones y jardines.

La Casa del Rey hizo públicos a finales del pasado año, por primera vez en democracia, los sueldos de Don Juan Carlos (292.000 euros anuales) y del príncipe Felipe de Borbón (algo más de 146.000 euros). Pero ese inédito ejercicio de transparencia, a rebufo del desplome en la credibilidad de la institución monárquica por el caso Urdangarín y, más tarde, la cacería de elefantes en Botsuana, se ha quedado corto. El Confidencial preguntó ayer a un portavoz oficial de La Zarzuela si el monarca tiene intención de dar a conocer también los datos de su patrimonio y el de los demás miembros de la familia real, como hacen, por ejemplo, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o el del Congreso, Jesús Posada. El citado portavoz se comprometió a responder hoy a esa pregunta.

La herencia de Don Juan de Borbón

Diversas fuentes consultadas sostienen que el único patrimonio inmobiliario conocido del Rey es el que su padre, Don Juan de Borbón, legó al actual monarca y sus dos hermanas, las infantas Pilar y Margarita de Borbón. Esos bienes son un chalet en la lujosa urbanización madrileña Puerta de Hierro, bautizado como Villa Giralda, en recuerdo de la vivienda de Estoril donde los padres del monarca pasaron parte de su exilio, y posteriormente vendido por 2,7 millones de euros; un apartamento en esa misma localidad portuguesa y parte de un edificio de oficinas en la Gran Vía madrileña. A estas propiedades hay que sumar un chalet adosado en la urbanización La Pleta de Baqueira (Lleida), que le fue regalado por los propietarios de la estación de esquí.

Esas mismas fuentes aseguran que el Rey ha comprado en los últimos años varios inmuebles, en España y fuera de nuestro país, y valiosas obras de arte, además de haber invertido en bolsa importantes cantidades. Y añaden que tanto esas propiedades inmobiliarias como las cotizadas pinturas e inversiones financieras de Don Juan Carlos no figuran a su nombre. El Confidencial también ha preguntado a la Casa del Rey por el origen y naturaleza de esas supuestas adquisiciones e inversiones bursátiles.

El informe publicado por The New York Times cita a Herman Matthijs, un profesor de finanzas de la Universidad de Bruselas y especialista en el estudio de los presupuestos que los gobiernos de las monarquías parlamentarias europeas destinan al sostenimiento económico de sus casas reales. Tras recordar que Matthijs "ha buscado información, sin éxito, sobre la fortuna personal del Rey", el diario estadounidense entrecomilla una frase del profesor belga: "Supongo que al menos es millonario, pero la pregunta es: ¿Es billonario? ¿Cuál es su verdadera riqueza?". La respuesta sólo la tienen Don Juan Carlos y, tal vez, su círculo más íntimo.


El rey Juan Carlos en Abu Dabi



La controvertida fortuna privada de Juan Carlos I, ¿un secreto de Estado o un bulo periodístico? 


El diario estadounidense The New York Times publicó en septiembre de 2012 que el patrimonio del Borbón podría superar los 1.680 millones de euros. 

El canal de noticias NBC sostiene que la cifra es aún mayor, y rondaría los 2.000 millones de euros, si bien no cita las fuentes que la apoyan. 

Los defensores de Juan Carlos I argumentan que la fortuna no es tal, ya que la gran mayoría pertenece al Estado, a través de Patrimonio Nacional. La Familia Real recibe este año una asignación de 698.000 euros, pero el presupuesto total de la Casa Real es de 7,7 millones de euros. 

Una polémica a medio camino entre el asunto de Estado y el ámbito privado. La inminente abdicación del rey Juan Carlos I supondrá no solo el traspaso de la Corona a su hijo, Felipe de Borbón, sino la retirada, en la práctica, de un monarca que ha ocupado el cargo durante casi 39 años. 

El traspaso, que se producirá el próximo 18 de junio, conllevará un cambio de estatus para el todavía Jefe del Estado. 

Las cuentas y el patrimonio del rey se han visto históricamente envueltos en un halo de secretismo, por su inviolabilidad y la falta de transparencia La situación jurídica de Juan Carlos está aún pendiente de definirse, ya que los legisladores tienen todavía que aprobar una regulación específica que determine su condición a partir del momento del traspaso de poderes. 

También queda en el aire la situación económica del hasta ahora monarca español. ¿Recibirá una asignación como miembro de la familia real? ¿dispondrá de una herencia y un patrimonio del que no se conocen cifras oficiales? 

Las cuentas de la Casa del Rey y sus propiedades se han visto históricamente envueltas en un halo de secretismo, auspiciado por la inviolabilidad que le concede la Constitución Española y por la negativa de la Corona a publicar sus cuentas. De hecho, no fue hasta finales de 2011 que la institución se decidió a publicar y desglosar su presupuesto por primera vez en la web. 

No se contabilizaban, no obstante, otros muchos gastos asociados a la Corona, como los viajes al exterior, la seguridad o los coches oficiales, que están asignados a partidas presupuestarias de otros ministerios como Defensa, Interior, Exteriores, Economía y Hacienda y Presidencia, entre otros. 

Más de 7,7 millones de presupuesto en 2014 

El pasado mes de febrero la Casa del Rey hizo público el presupuesto de gastos para 2014: Unos 7,7 millones de euros, una cifra un 2,2% más baja que un año ants, según consta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). 

De esta cantidad, con la que se pagan además gastos y servicios generales, las retribuciones brutas de la familia real ascendieron a 698.331 euros, entre lo que reciben el rey, el príncipe, la reina, la princesa y las infantas. 

Los reyes: El monarca tenía planeado percibir este año un total de 292.752 euros brutos, de los que más de 140.000 corresponden a su asignación personal y el resto a gastos de representación. 

Por su parte, la reina Sofía tiene asignados más de 131.700 euros, de los que 68.500 euros se destinan a gastos de representación. Felipe y Letizia: El príncipe, al menos durante el tiempo que tenía previsto ejercer como tal, estaba destinado a cobrar 146.376 euros brutos, de los que alrededor de 70.000 euros formaban parte de su dotación. 

Su esposa, la futura reina de España, cobraría algo menos: unos 102.400 euros. Las infantas: Elena, que cobra de una entidad privada, recibirá este año unos 25.000 euros por gastos de representación. 

Por otro lado, Cristina no percibirá asignación oficial alguna en 2014, ya que también cobra de una entidad privada (la Fundación La Caixa) y no participará en ningún acto oficial de la Casa Real. Por el momento, a la vista de los gastos conocidos hasta ahora, no exentos de interrogantes, el futuro exrey no contaría con una partida de ingresos públicos conocida, ya que los sueldos de la Corona se han venido fijando en función de la representatividad y las actividades oficiales. 

Así, dependerá de lo que decida asignarle su hijo Felipe y de las funciones que pase a ocupar una vez abandone el trono. Un patrimonio controvertido Mención aparte merece uno de los aspectos más controvertidos de la Corona: El Patrimonio de los Borbones heredado por Juan Carlos I. 

La ausencia casi total de datos oficiales y la opacidad de la Casa del Rey han levantado no solo un velo de oscuridad sobre la verdadera fortuna del monarca, sino que ha posibilitado la emergencia de todo tipo de estimaciones, en algunos casos astronómicas. 

Es el caso, por ejemplo, de los cálculos "estimados" por otros y publicados por el diario estadounidense The New York Times, que en septiembre de 2012 estimaba una fortuna familiar de alrededor de 2.300 millones de dólares (unos 1.680 millones de euros al cambio). 

"El rey es ampliamente valorado en los círculos empresariales por actuar como un intermediario ocasional y un embajador económico para su nación, pero cómo ha amasado su sustancial riqueza personal permanece siendo un secreto", destacaban desde el medio neoyorquino, quien cuestionaba la forma en que esta fortuna podría haberse amasado. 

El rotativo nombraba en su información al profesor de la Universidad Libre de Bruselas Herman Matthijs, como experto en patrimonios de la realeza europea y autor de un informe en el que desglosa dichas fortunas. Este diario no ha logrado encontrar ningún informe o documento público de este autor al respecto. Una cifra aún mayor contabilizan desde la televisión también estadounidense NBC. 

El canal de noticias calcula una fortuna en poder de Juan Carlos I de alrededor de 2.000 millones de euros, si bien tampoco citan a nadie en concreto como autor de estas estimaciones. En 2003 la revista EuroBusiness publicó otro ranking en el que situaba al monarca entre los europeos más ricos (en la posición 112) con un patrimonio total de 1.700 millones de euros. A falta de cifras oficiales, las estimaciones de medios internacionales de prestigio oscilan casi todas en unos rangos similares y situarían al rey como una de las personas más ricas de España. 

En defensa de Don Juan Carlos, fuentes del Gobierno han desmentido estas cifras, argumentando que estos medios contabilizaban en una gran parte de esta fortuna bienes y objetos que en realidad pertenecen al Patrimonio Nacional, es decir, que son de propiedad pública sin bien el uso y disfrute lo ha venido ejerciendo el monarca. Herencia liquidada al morir Franco En España, algunos autores como el periodista José María Zavala se han adentrado en la investigación del patrimonio real. 

Así, una obra de este autor publicada en 2010 (El patrimonio de los Borbones, Esfera Libros) hablaban de una fortuna del abuelo del rey, Alfonso XIII, que a principios del siglo XX rondaba los 144 millones de euros de la época. Su hijo Juan, padre de Juan Carlos, fue el principal beneficiario de esta herencia, que fue liquidada a la muerte de franco en su mayor parte, según el autor. En abril de 2013 este legado real volvió a salir a la luz después de que el diario El Mundo publicara que Juan de Borbón legó un patrimonio de más de 1.000 millones de pesetas a sus hijos, a través de tres cuentas en Suiza. 

Una vez más, la falta de transparencia fue determinante: La Casa Real negó cualquier explicación y no aclaró su en su momento se tributó por ese dinero. Tan solo se limitaron a asegurar que Don Juan Carlos no tiene ninguna cuenta en el extranjero y que los fondos heredados de parte de Don Juan fueron liquidados ya en 1995. 

El partido del Gobierno, por su parte, impidió que el Congreso preguntara por más detalles sobre este legado y las cuentas suizas. El PP también ha bloqueado recientemente varias preguntas formuladas por IU en relación a hipotéticas operaciones de intermediación comercial llevadas a cabo por el rey en sus viajes oficiales con empresarios. 

Y es que son cada vez más quienes se preguntan si no podría haber cobrado comisiones o premios por esta actividad mediadora de alto nivel. Yates, cintas y otros regalos de lujo Más allá de los datos generales, la Casa Real se ha visto rodeada de lujo y regalos concretos, algunos de ellos con historia. En junio de 2012, la web Vanitatis informabda de que el jeque de Emiratos Árabes Unidos le regaló a Juan Carlos I dos automóviles Ferrari valorados en unos 500.000 euros. Sendos bólidos que venían a completar una colección de coches de lujo a disposición del rey que cuenta con más de 70 referencias: Rolls Royce, Mercedes... Vehículos exclusivos, algunos de los cuales fueron puestos a la venta, como el Maserati Quattroporte vendido al presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández. 

Los dos Ferrari, por su parte, fueron cedidos al museo de la Guardia Real, según informó el semanario Tiempo. Polémico también ha sido el regalo que los empresarios baleares entregaron a Juan Carlos para disfrutar de sus vacaciones: El yate Fortuna. Esta embarcación de recreo, valorada en unos 3.000 millones de pesetas (18 millones de euros) fue devuelta a inicios de este año por parte de Patrimonio Nacional, que se lo entregó de vuelta a la Fundación Turística y Cultural de les Illes Balears (Fundatur) después de un usufructo de más de 13 años por parte de la familia real. 

En mayo de 2013, y a la vista del cada vez menor uso que se hacía del yate, el Jefe del Estado decidió renunciar al mismo. Otros casos especialmente polémicos han girado alrededor de gastos especialmente altos en relación a la Casa del Rey. Así, en diciembre de 2013 se conoció que Patrimonio Nacional había gastado 3,4 millones de euros en construir un pabellón de caza en el Palacio de la Zarzuela. 

Dos años antes, en 2011, la oposición en el Congreso denunciaba la compra de una cinta andadora para la Casa Real valorada en más de 14.000 euros. 

La pregunta parlamentaria nunca llegó a realizarse.






Julio Anguita: ”¿De dónde ha sacado la fortuna el rey si vino con una mano delante y otra detrás?”

Como nos tiene acostumbrados, Julio Anguita, ha dado un ejemplo de claridad y hombre de principio en el programa ‘La Sexta Noche’. Tanto en la entrevista previa como, en el cara a cara, con los cuatro periodistas que le preguntaron acerca de todo tipo de cuestiones, desde la Monarquía, Gobierno, Partidos, hasta sobre el Papa, ha dado una talla intelectual e ideológica ejemplar, con educación y una evidente cultura, pero sin pelos en la lengua.

Preguntado por el rey dijo: ” ¿De dónde ha sacado la fortuna el rey si vino con una mano delante y otra detrás? Allá ellos, si no lo explican”.

Recordó la frase de un ministro, en su etapa de diputado, cuando dijo que España es un buen lugar para hacer negocio. Para Anguita, aquello le sonó el comienzo de la corrupción. Para el ex coordinador de IU, que un ministro no hable de educación, agricultura, servicios etc. y se limite a resaltar el fenómeno de los negocios, fue una expresión de la decadencia política española. Denunció que en las etapas de Felipe GonzAlez hasta Zapatero, pasando por Aznar, España no ha creado riqueza. Porque “riqueza no es dinero”. Recordó el comienzo de las privatizaciones con la presidencia de Felipe González aludiendo a la banca pública del momento que fue privatizada por el socialista, así como de otras privatizaciones esenciales. De Aznar dijo que era Joseantoniano, es decir, de la misma cuerda ideológica que José Antonio Primo de Rivera. De Zapatero, que era “Alicia en el País de las Maravillas”, todo iba bien, con una gran banca etc.

” Antes se avergonzaban algo”, refiriéndose a los gobiernos anteriores, para luego culminar : ” Ahora lo hacen con total impunidad”.

En relación al caso de los ERE y el gobierno de Andalucía, preguntado por una periodista, contestó sin remilgos: ” Yo me hubiese ido”

Advirtió que el Gobierno es sólo una manija del poder real (banco Santander, BBVA, eléctricas…). Y que sólo cambiaría el futuro oscuro que espera a este país, si la juventud que espera en su casa, despierta y participa activamente en una alternativa de Poder ciudadano.

Una de las tertulianas, le sacó el tema de pedir responsabilidades patrimoniales a políticos como Zapatero y Solbes, que no vieron venir la crisis. La contundencia de Anguita no se hizo esperar:” Como aquí se pidan cuentas, no queda nadie, empezando por la Zarzuela y terminando por el último Ayuntamiento”.

Respondiendo cuál sería su primera medida de gobierno en el supuesto de ser elegido Presidente del Gobierno, dijo :” Me conformaría, de inicio, con que se cumpliera y se hiciera cumplir la Constitución. Ese día estallaría la Revolución en España”. “Aquí se vive de incumplir todos los días la Constitución. Este país no conoce la Constitución y el Gobierno menos”, dijo a continuación.

Insistió: “Mientras estemos en esta UE, no podremos crecer ni crear empleo”.

Preguntado a qué Jefes de Estado visitaría si fuese Presidente del Gobierno, contestó:”Quizá el primero sería Portugal, por esa idea que tengo de la República Ibérica, es un país hermano. Seguiría por Italia y Grecia. Al que no le pediría entrevista, porque no tengo nada que decirle, es a Obama”.

Sobre Cataluña, denunció los perversos intereses de la burguesía catalana, que nada tienen que ver con los de la mayoría de los catalanes. Pidió que se fuera más pedagógico a la hora de explicar a los catalanes las relaciones económicas entre Cataluña y el resto del Estado.

Sobre la ley de Seguridad, que prepara el ministro del Interior, aseveró:” Pese a su ley, voy a seguir manifestándome”.

Denunció las corruptelas que se inician entre pasillos, de políticos con jueces, empresarios… para culminar con un consejo, precisamente a los representantes políticos:” Los políticos que vayan a comer a su casa y que dejen de cenar tanto”.

Para Anguita, el Papa “les salió rana”. Manifestó sentirse agradablemente sorprendido por algunas declaración de Francisco I, recordó que un Papa murió pronto, misteriosamente, por decir algo en privado, ” éste lo está diciendo en público”. Aunque recordó que el Papa no es un líder porque si lo fuera, muchos católicos habrían cambiado su actitud.

La intervención de Julio Anguita en el programa de La Sexta, fue interrumpida por los aplausos del público que llegó en ocasiones, a ovacionarle. Dejó, como se puede ver en este texto, muchos titulares para los medios de comunicación, sin duda, lo más importante de todo, fue su claridad de ideas, su firmeza ideológica y la conexión evidente que tiene con los ciudadanos.





789.- La ley de abdicación intenta desvincular a los Borbones de Franco

La ley de abdicación trata de desvincular a los Borbones de Franco


La ley de abdicación intenta desvincular a los Borbones de Franco


Justifica una ley de sucesión creada ‘ad hoc' en los textos fundamentales de los reinados de Isabel II, Amadeo I y Alfonso XII

JULIA PÉREZ Madrid 04/06/2014



La Constitución de 1978 creó una monarquía de nuevo cuño, en la figura de Juan Carlos de Borbón y sus sucesores. Proclamado rey a la muerte del dictador Francisco Franco, Juan Carlos de Borbón juró los principios del Movimiento para dar paso a la Transición [ver vídeo]. No en vano, el principio séptimo de la Leyes Fundamentales declaraba que la monarquía era la forma del Estado español.

La Transición alumbró la Carta Magna de 1978, que el monarca firmó como jefe de Estado. En su artículo 57 proclama que la Corona de España "es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica". Esto es, la legitimidad monárquica se ancló en la propia Constitución y se construyó ex novo sobre la figura del entonces jefe del Estado.

Sin embargo, el Gobierno ha remitido a las Cortes Generales un proyecto de ley sobre la abdicación de Juan Carlos I [ver documento, aquí] que justifica su propia existencia en textos fundamentales que regularon la monarquía hereditaria, borbónica especialmente.

El proyecto de ley orgánica tiene sólo un artículo, como se ha propagado. Pero contiene una larga exposición de motivos y un análisis jurídico basado en normas fundamentales de la monarquía hereditaria del pasado.

Una exposición de motivos no tiene vinculación legal, pero sí sirve para aclarar la interpretación que realicen los juristas del futuro sobre la voluntad auténtica que tuvieron las Cortes Generales del año 2014 al proclamar rey a Felipe VI.

La exposición de motivos sostiene que se aprueba una ley especial para el caso concreto de la abdicación del rey Juan Carlos y de su sucesión por su hijo. Es una interpretación del artículo 57 de la Constitución diferente del que entendía hasta ahora el común de los mortales, en el sentido de que una ley orgánica regularía todas las cuestiones relativas al orden sucesorio de la Corona.

La exposición de motivos servirá para el análisis futuro sobre la voluntad de las Cortes en 2014
La exposición de motivos justifica esta ley especial con el análisis de la Constitución de 1978 a la luz de las normas fundamentales promulgadas durante los reinados de Isabel II (1845), Amadeo I de Saboya (1869) y Alfonso XII (1876). Así, dice textualmente:

"El artículo 57.5 de la Constitución Española dispone que ‘las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica'. Este precepto sigue los precedentes históricos del constitucionalismo español, que en los textos fundamentales de 1845, 1869 y 1876 y, con variaciones, en otros precedentes, ya reservaban al poder legislativo la solución de las cuestiones a que diera lugar la sucesión así como la autorización de la abdicación, incluso mediante una ley especial para cada caso. Si bien la Constitución en vigor no utiliza este último término (sic), los citados antecedentes y el mandato del artículo 57 de que el acto regio sea resuelto por una ley orgánica hacen que sea éste el instrumento legal idóneo para regular a efectividad de la decisión".

El efecto legal es el mismo que si existiera una ley orgánica que regulara la sucesión de la Corona en general. Pero una cosa es la legalidad constitucional y otra la legitimidad dinástica desde el punto de vista monárquico. Y, en esta búsqueda de legitimación del heredero, el Gobierno propone aprobar una exposición de motivos que puede ser utilizada en ulteriores leyes que regulen la familia real del nuevo monarca y su descendencia.

Esta ley orgánica no sería necesaria realmente, ya que la propia Constitución reconoce en ese mismo artículo 57 la sucesión del heredero, quien juró la Carta Magna en 1986. Esta falta de necesidad es la que hace más llamativa esta norma urgente que propone el Gobierno.  

Una cosa es la legalidad constitucional y otra la legitimidad dinástica a apuntalar en las futuras normas
El proyecto de ley orgánica que ha remitido el Ejecutivo al Congreso creará este dislate: cuando el rey Juan Carlos I abdique, la sucesión de Felipe VI será automática nada más publicarse en el Boletín Oficial del Estado. Pero se producirá la circunstancia de que será monarca antes de que haya jurado la Constitución como rey.

Otro dislate hipotético se podría producir si las Cortes Generales votaran en contra de la abdicación de Juan Carlos I y no reconocieran su renuncia a la Corona. Curiosamente, la Constitución en ningún momento ordena al monarca que someta una decisión personal como su abdicación a las Cortes Generales, sino que una ley orgánica regulará estas circunstancias y la sucesión.

El proyecto de ley orgánica completa la exposición de motivos con la inclusión del discurso íntegro de la abdicación de Juan Carlos de Borbón, pronunciado el pasado 2 de enero y en el destacó que asumió en su proclamación como rey el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, al tiempo que reivindicó su reinado "iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades" y que abrió un "largo periodo de paz, libertad, estabilidad y progreso".


Juan Carlos I Rey de España: "Franco es un ejemplo para mi.." 

Soluciones ante "la parquedad" constitucional
El anteproyecto de ley orgánica aborda las alternativas legales posibles para regular la abdicación y la sucesión real, ante "la parquedad de la regulación constitucional" (sic) del artículo 57.5. Las discusiones doctrinales se concentra en dos opciones: o aprobar una ley orgánica que contemple abdicaciones, renuncias y cualquier duda respecto a la sucesión a la Corona, o regular cada abdicación una por una.

El Gobierno cree que lo correcto es una ley orgánica por cada abdicación. Y, aunque no haya antecedentes históricos que utilicen esa expresión, hace un recorrido por las constituciones que legitimaron las monarquías del pasado. Como son la Constitución de 1812, la de 1837, la de 1869 o la de 1876. Considera "inequívoca" la tradición historica de exigir la intervención del as Cortes Generales y de una ley por cada abdicación. Esto es, ancla las raíces históricas de la monarquía en análisis de normas fundamentales del pasado dentro de una ley orgánica del año 2014.

Por último, ya entra a analizar la elaboración de la Constitución de 1978, de donde nace la instauración de la monarquía de Juan Carlos I y su descendencia. Para ello, recurre a una enmienda del diputado López Rodó, uno de los fundadores de Alianza Popular, y que fue rechazada en el Congreso. Laureano López Rodó, siendo ministro, trató con Francisco Franco la proclamación de la monarquía en la persona de Juan Carlos I, como así lo explicó después en su libro "La larga marcha hacia la Monarquía" .

López Rodó proponía la elaboración de una ley que resolviera las dudas en el orden de sucesión, y un acuerdo de las dos cámaras legislativas para las abdicaciones, renuncias y cesiones de derechos. Pero la enmienda no prosperó. Lo que lleva al actual Gobierno del PP a concluir que el constituyente tuvo la voluntad "de exigir también una ley orgánica para cada abdicación".El espíritu y la finalidad que late en el artículo 57.5, a juicio del Gobierno, es propiciar una mayor intervención de los representantes del titular de la soberanía ante un acto personalísimo del rey, y con el fin de "hacer efectivo el principio democrático que inspira todo el ordenamiento constitucional".  



Zarzuela pide que Juan Carlos sea aforado para "evitar disparates"


La Casa del Rey niega que el resultado de las europeas influyera en la abdicación. El nuevo rey Felipe VI avanzará las ideas para su reinado en su discurso de proclamación en las Cortes y viajará en julio y agosto por España y el extranjero


La Casa del Rey considera "razonable" que don Juan Carlos disfrute de aforamiento cuando abandone el trono y no es partidaria de que sus futuras funciones sean reguladas por un estatuto específico. Un portavoz del Palacio de la Zarzuela ha indicado que el aforamiento sería oportuno para "evitar disparates" y ha insistido en dejar claro que esta figura no supone inmunidad ni inviolabilidad, algo que perderá para sus futuras acciones a partir del momento en que deje de ser jefe del Estado.

La Casa del Rey no ve conveniente "encapsular" las futuras funciones de Juan Carlos con una ley o un decreto
En un encuentro informativo celebrado en el Palacio de la Zarzuela, un portavoz de la Casa ha explicado que corresponderá al nuevo rey Felipe VI asignar las tareas que desempeñará su padre en esta nueva etapa, si bien ha apuntado que "a lo mejor interesa" aprovechar la dilatada experiencia de Juan Carlos como interlocutor con líderes internacionales. En todo caso, la Casa del Rey no ve conveniente "encapsular" sus futuras funciones con una ley o un decreto que estableciera un estatuto específico sobre sus actividades. Este portavoz ha insistido asimismo en aclarar que, tras ceder el testigo a su hijo, Juan Carlos no desea utilizar ningún titulo nobiliario, por lo que no pasará a ser Conde de Barcelona.

El tratamiento de Juan Carlos y Sofía y los honores que deberán recibir habrán de ser definidos en un decreto, según ha puntualizado el portavoz de la Casa del Rey, que se ha remitido a lo que decida el nuevo rey también al ser preguntado por las tareas que desempeñará en el futuro la actual reina.

El príncipe de Asturias pasará a ser el rey Felipe VI en cuanto su padre sancione la ley orgánica que recoge su abdicación, una vez aprobada por el Congreso y el Senado, en una ceremonia que se celebrará en el Palacio Real. La fecha de este acto aún no está decidida, como aún no lo está el día de la proclamación en solemne sesión de las Cortes Generales.  Según el portavoz de Zarzuela, una vez que el Congreso ha decidido que discutirá la ley orgánica de abdicación el próximo 11 de junio, sólo queda esperar a que el Senado fije fecha para el pleno en el que votará esta misma norma.

Una vez aprobada por la Cámara Alta, "lo lógico", según las mismas fuentes, es que seguidamente se celebre el acto de sanción, que tendrá lugar en el Palacio Real, y, al día siguiente, la proclamación en el Congreso de los Diputados, en sesión solemne de ambas cámaras.  Además de pasar a ser automáticamente nuevo rey, el acto de sanción comportará que Felipe reemplazará a su padre como capitán general de los ejércitos, en su calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

El portavoz de Zarzuela ha apuntado que Felipe VI avanzará las ideas para su reinado en su discurso de proclamación en el Congreso de los Diputados y dedicará previsiblemente los meses de julio y agosto a hacer viajes por España y también al extranjero. En la sesión de proclamación en las Cortes, cuya fecha se determinará cuando el Senado decida qué día aprobará la ley de abdicación, no habrá presencia de dirigentes internacionales ni de otras casas reales, aunque sí se prevé recibir con honores militares al futuro rey, que tendrá, por tanto, que ir vestido con uniforme militar.

La Casa del Rey no contempla que tras la proclamación haya una misa de entronización de Felipe VI, como sí se hizo en cambio cuando fue coronado Juan Carlos I.

No han influido las elecciones
El portavoz de la Zarzuela ha asegurado que el resultado de las elecciones europeas no influyó en la elección de la fecha elegida para la abdicación del rey Juan Carlos, que según fuentes del Palacio de la Zarzuela fue decidida a comienzos del mes de abril, de acuerdo con el Gobierno, para no interferir en el calendario político y parlamentario. Un portavoz de la Casa del Rey ha negado este jueves, de forma tajante, que la salud del monarca haya influido en la decisión de su renuncia, que el rey adoptó en enero, tras cumplir 76 años, y que no comunicó al presidente del Gobierno, y unos días después, al líder de la oposición, hasta finales de marzo.

La fecha de la renuncia se decidió en abril y se comunicó a Rajoy y Rubalcaba a finales de marzo
Para entonces ya se había madurado en la Casa del Rey un complejo proceso para ir preparando una renuncia de la que no hay precedentes históricos, como no los hay para la situación en la que quedará Juan Carlos cuando su hijo sea proclamado como Felipe VI. "El rey, en enero, piensa que en el curso de este año debe pasar el testigo al príncipe", ha explicado el portavoz sobre el momento en que arranca un procedimiento que culminará cuando el príncipe de Asturias sea proclamado rey, en las próximas semanas. El monarca estaba saliendo de una larga etapa de sucesivas operaciones quirúrgicas que habían mermado su movilidad, se estaba recuperando "y piensa que en el curso del año es una buena ocasión para ir pensando en ello", ha señalado la misma fuente.

Es a finales de abril cuando el Monarca comunica sus intenciones a Mariano Rajoy, ya para buscar el momento más idóneo, que semanas después se circunscribe al mes de junio, ya de acuerdo con Rubalcaba, y una vez celebradas las elecciones europeas del 25 de mayo, cuyo resultado Zarzuela insiste que no ha influido. Se prefirió junio antes que esperar al otoño, un periodo "complicado" en opinión del portavoz, y descartando el año próximo, con convocatorias electorales, algo que impedía, según el criterio de monarca, abordar el relevo en el trono.

Las fuentes han insistido en que la decisión de abdicar es "personalísima" del rey, sin aportar más detalles sobre sus motivos, y han subrayado que después son las Cortes, como representantes del poder popular, las que reciben esta decisión y aprueban la ley orgánica correspondiente, tal y como recoge la Constitución.

Preguntado sobre si la salud de don Juan Carlos había sido un factor clave en su decisión, el portavoz lo ha negado, de igual modo que ha rechazado que en la fecha escogida haya influido la incertidumbre en el PSOE tras la renuncia de Alfredo Pérez Rubalcaba a continuar como líder del partido, una vez celebradas las elecciones europeas de mayo.









788.- Lo que no se dice sobre la abdicación del rey





Lo que no se dice sobre la abdicación del rey

05 jun 2014

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

La abdicación del Monarca, designando a su hijo Felipe como su sucesor en la posición de Jefe del Estado, ha generado toda una serie de eventos predecibles. Entre ellos, el más llamativo e importante es la respuesta unánime del establishment español, definiendo como tal al entrelazado de poderes que dominan los sectores financieros y económicos del país, los políticos que gobiernan el Estado, y los ideológicos y mediáticos que promueven los valores que lo sustentan, desde la Iglesia a los medios de información y persuasión. Este establishment se ha movilizado en bloque para expresar su agradecimiento al Monarca por habernos traído la democracia, tras una Transición que definen como modélica, añadiendo un elogio, igualmente unánime, hacia el que será nuevo Rey de España, Felipe VI, al que consideran como una figura perfecta para tutelar los cambios que consideran necesarios para asegurar la permanencia de este establishment en el poder. Contradiciendo la narrativa de su discurso oficial -según la cual el Rey es una mera figura simbólica-, esta estructura de poder pide al nuevo Rey que dirija los nuevos cambios que el país (es decir, sus intereses particulares) necesita, tal como hizo el que hoy abdica durante la Transición. La gran portada del principal rotativo de España, El País, así lo exigía, en su titular “El Rey abdica para impulsar las reformas que pide el país”, añadiendo, por si alguien no lo interpretaba bien, que el Príncipe de Asturias tiene la madurez necesaria para asumir esa responsabilidad. El País, hoy dirigido por una persona claramente de derechas (ver mi artículo “El sesgo profundamente derechista de Antonio Caño, el nuevo director de El País”, Público, 24.02.14), habla cada vez más claro y transparente en nombre de este establishment. Que conste, pues, que tal establishment nunca vio al Rey como una mera figura simbólica, sino como un garante de su poder.

La predecible unanimidad

Reflejando la inexistente diversidad ideológica de los grandes medios de información españoles, su respuesta a la abdicación ha sido unánime, variando solo en el grado de vasallaje que han expresado en su admiración hacia el Monarca y su entusiasmo hacia su heredero. Este comportamiento señala, una vez más, la enorme distancia existente en España entre el establishment (incluyendo el mediático) y la población. Según la última encuesta del CIS (abril de este año), la Monarquía es una de las instituciones menos populares existentes en España. En una escala de 0 a 10, la valoración es de 3,7. Es interesante subrayar que esta baja valoración existe a pesar del apoyo prácticamente unánime de los mayores medios de difusión a la Monarquía. Esta distancia aparecerá también de una manera clara en la votación de las Cortes españolas, donde nada menos que el 90% de los parlamentarios votará a favor de la transferencia de poderes del Rey Juan Carlos a Felipe. Lo que las encuestas señalan es que el porcentaje de la población que favorece la continuidad de la Monarquía es mucho menor que ese porcentaje, siendo incluso muy minoritario entre la juventud. Ello es un indicador más, de los muchos ya existentes, de la enorme distancia entre las Cortes españolas y el sentir de la mayoría de la ciudadanía en este país, incluyendo la juventud.

El porqué del deterioro del apoyo popular a la Monarquía

Muchas han sido las causas de este deterioro, que ha sido gradual, aunque se ha acentuado más a medida que el establishment español y su Estado también han ido perdiendo apoyo (e incluso legitimidad, en la medida en que muchas de las políticas públicas impuestas por el Estado a la población carecen de mandato popular, tales como los recortes) entre la ciudadanía. El conocido eslogan del movimiento 15M “no nos representan” es ampliamente percibido como acertado por la gran mayoría de la ciudadanía española. La Monarquía está perdiendo popularidad, pues, a la vez que todas las instituciones del establishment español, el cual es plenamente consciente de esta situación y está sumamente preocupado. Nunca antes se había dado, durante el periodo postdictatorial, una agitación social y política que expresara un descontento generalizado tan profundo. Y hace solo unas semanas hubo en Madrid una de las mayores protestas que esta ciudad haya visto (según observadores extranjeros, creíbles en sus reportajes, la multitud estaba entre un millón y medio y dos millones de personas), con población venida de toda España, para manifestarse contra las políticas que está imponiendo el Estado, que carecen de mandato popular y que cuestionan su legitimidad. Y no pasó desapercibido para este establishment que la bandera más enarbolada en dicha manifestación fuera la bandera republicana, que se ha convertido en el símbolo de la España que se desea como alternativa a la existente.

¿Por qué ahora la abdicación?

La abdicación es un intento de revertir el descenso de la popularidad de la Monarquía y, con ella, del establishment español. Refleja su enorme preocupación sobre la viabilidad del sistema político establecido durante la Transición inmodélica, realizada bajo el enorme dominio de las fuerzas conservadoras, que controlaban y continúan controlando el Estado. Ello explica la recurrente apelación a la Constitución española, denominada la Carta Magna (que esas fuerzas dominaron y tutelaron en su desarrollo), como fuente de cualquier legitimidad, presentándola como un documento pactado entre los sucesores de los que ganaron la Guerra Civil (que tenían todo el poder) y los que la perdieron (que acababan de salir de la clandestinidad), y que sería interpretada, en última instancia, por el Tribunal Constitucional, dominado por las fuerzas conservadoras. De ahí la constante referencia a la Constitución como marco que define lo que es o no aceptable por dicho establishment.

Además de la concienciación, por parte del establishment español, de la necesidad de intentar recuperar la popularidad de la Monarquía (y, por tanto, del establishment) mediante la abdicación del Rey, había y hay una sensación de urgencia, de que tenía que ocurrir pronto. Y un factor que explica esta sensación de urgencia fue el conocimiento de que el bipartidismo, que ha jugado un papel clave en la estabilidad del sistema político, se está resquebrajando, y ello a pesar de que la ley electoral (escasamente proporcional, y que facilita tal bipartidismo) continua vigente. El resultado de lo que ocurrió en las elecciones al Parlamento Europeo era predecible. Ello implicaba que algo debía hacerse, y pronto, pues una alianza de los partidos a la izquierda del PSOE y una posible rebelión de las bases de ese partido contra sus élites gobernantes podrían imposibilitar el consenso institucional existente en las Cortes y dificultar un cambio en la persona que ocupará la posición de Jefe del Estado. De ahí la urgencia de que se hiciera lo más pronto posible. Es más, el establishment es plenamente consciente de que cualquier alargamiento del proceso de transición de Juan Carlos I a Felipe VI podría dar pie a una movilización popular que cuestionase el hecho de que al pueblo español nunca se le haya dado la posibilidad de votar específicamente sobre la bondad de estar gobernados por un sistema monárquico o por uno republicano. La voluntad expresada en el referéndum sobre la Constitución incluía muchas otras dimensiones, además de este elemento, en un momento en el que las alternativas eran la continuación de la dictadura o el establecimiento de una democracia muy incompleta, regida por un Estado muy poco representativo y con una escasísima dimensión social, consecuencia de que el pacto que condujo al establecimiento de ese nuevo sistema político estuviera basado en un enorme desequilibrio de fuerzas.

La petición democrática

El claro hartazgo de la mayoría de la ciudadanía española hacia las instituciones democráticas, reflejadas en el Estado español, se basa no en una oposición a la democracia (maliciosamente definida la oposición a tal Estado como movilizaciones antisistema), sino en la enorme tergiversación de la democracia llevada a cabo por parte de la clase política y funcionarial que controla y gobierna dicho Estado. Es un hartazgo que exige mayor, no menor, democracia, rompiendo con las estructuras, prácticas e ideologías heredadas de la dictadura y que se perpetuaron en el Estado postdictatorial, resultado de una Transición inmodélica por lo enormemente desequilibrada que fue. En contra de la enorme idealización que se ha hecho de la Transición (a la cual ha contribuido el mundo académico y mediático), tal proceso no significó una ruptura con el régimen anterior. Todo lo contrario, fue la incorporación dentro del Estado de elementos democráticos de carácter representativo (muy limitados por una ley electoral escasamente proporcional, favorable a las fuerzas conservadoras, que fomentaba el bipartidismo) bajo el dominio de los herederos del régimen dictatorial. Pero no hubo ningún tipo de ruptura o purga, estableciéndose una clara continuidad del establishment español, liderado por el Monarca.

Una pieza clave en su perpetuación fue el aparato dirigente del PSOE que, al beneficiarse del bipartidismo, pasó a ser uno de sus máximos defensores. Hay que subrayar que el sistema electoral les benefició como partido (aunque menos que al Partido Popular), pero no como proyecto, pues las estructuras de poder financiero y económico que han dominado el aparato del Estado durante este periodo democrático han dificultado el desarrollo del proyecto socialista. Es cierto que el enorme déficit social heredado de la dictadura disminuyó (aunque no desapareció) durante los mandatos del PSOE. Pero este no tuvo la suficiente fuerza o la necesaria vocación transformadora para cambiar sustancialmente aquella enorme influencia del poder financiero y económico, que configura en España lo que es “posible” o “razonable”. El gasto público social por habitante en España continúa estando entre los más bajos de la Unión Europea de los Quince.

Hoy, la población española está harta y enfadada con este Estado y con la casta política que lo ha estado gobernando. Las encuestas así lo muestran, un hastío y rechazo que es mayoritario entre la juventud. La esperanza de aquel establishment es que un Rey joven pueda ayudar a diluir tal enfado y rechazo. En una respuesta desesperada, acompañada, por cierto, con un aumento muy notable de la represión por parte del Estado.

Frente a esta situación, las fuerzas auténticamente democráticas deberían movilizarse para exigir una ruptura con aquel Estado, que significó la continuación de muchos de los aparatos y personajes del Estado dictatorial, y el establecimiento de una democracia real que tenga elementos representativos basados en un sistema auténticamente proporcional (que garantice la misma capacidad de decisión en la gobernanza del país a cada ciudadano) y elementos de democracia directa, es decir, que los ciudadanos tengan el poder de decidir a través de referéndums vinculantes a todos los niveles del Estado temas como, entre otros, el de tener una Monarquía o una República. Ni que decir tiene que el establishment se opondrá a muerte a estos cambios. Este establishment es una continuación directa del que realizó el golpe militar en 1936. Pero si las fuerzas democráticas se unieran en este propósito, poniendo las necesidades de la ciudadanía por encima de sus intereses partidistas, con una amplia coalición de movimientos sociales (desde sindicatos a asociaciones de vecinos, entre otros muchos) y partidos políticos auténticamente contestatarios, comprometidos con la democracia y defensores de la soberanía de los distintos pueblos y naciones de España frente a los falsamente “patriotas” que dócilmente han servido a los intereses extranjeros, podrían movilizar a la mayoría de la población frente a una minoría que gobierna y que no tiene hoy legitimidad para hacerlo.