jueves, 12 de marzo de 2015

864.- El Tratado de Libre Comercio con EE.UU.


El Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

EL ACUERDO FANTASMA

Bruselas prometíó transparencia, pero prohíbe a los parlamentarios hablar de la información a la que tienen acceso, sólo pueden leer en una sala bajo vigilancia, sin dispositivos electrónicos ni bolígrafos.
La UE sólo deja a los eurodiputados ver dos horas el texto del tratado con EEUU


Por ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL 

Jean Claude Juncker pidió más transparencia; Cecilia Malmström prometió correr las cortinas y dejar que la luz bañase los documentos del Tratado de Libre Comercio que Bruselas y Washington negocian con sigilo, pero la realidad es otra.

De hecho, el "esfuerzo" por mejorar la transparencia que venden el presidente de la Comisión Europea y la comisaria de Comercio fundamentalmente consiste en permitir el acceso a una parte de los documentos sobre el TTIP (Transatlantic Tade and Investment Partnership) a todos los eurodiputados, cuando hasta la fecha sólo siete europarlamentarios tenían acceso a la reading room para consultar los textos. 

Y esto, después de pedir cita, indicar exactamente qué documentos desean consultar durante un periodo máximo de dos horas por visita, y sin poder contar una sola palabra de lo que vean, bajo la amenaza de sufrir sanciones administrativas y exponiéndose incluso a afrontar un proceso penal.
La eurodiputada de IU Marina Albiol accederá a parte de los documentos secretos este jueves


Tampoco pueden reproducir los documentos con marca de aguas que les entregan en sobres con su nombre, ni tener ningún tipo de contacto con el exterior. En todo momento son vigilados por un funcionario de la UE que incluso debe revisar que los folios estén enteros y los parlamentarios no hayan arrancado partes para robarlas, y deben dejar fuera de la sala todos sus aparatos electrónicos, pero también relojes y en muchos casos incluso los bolígrafos, ya que sólo en ocasiones permiten tomar notas.

Estas son algunas de las condiciones que Bruselas impone a sus europarlamentarios para acceder a la información sobre el polémico acuerdo y a otros textos confidenciales, como explica el documento que la UE ha remitido a la eurodiputada Marina Albiol, de Izquierda Unida (grupo parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea, GUE/NGL). 

Como miembro de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos del Interior, Albiol, una de las eurodiputadas españolas más críticas con el TTIP, cruzará por primera vez el umbral de la reading room a las 10 de la mañana para consultar un texto relacionado con la protección de datos. Su tiempo habrá concluido a las 12, y por muy positivo o negativo que sea el documento que pueda leer no podrá pronunciar una sola palabra al respecto.

De hecho, tampoco podrá acceder a todos los documentos, ya que Bruselas sólo muestra los textos que incluyen sus propias exigencias en la negociación-no consolidados-, no los que también marcan la posición de EEUU -textos consolidados-, que recogen el resultado de las conversaciones entre las dos partes. Como varios europarlamentarios de distintas formaciones han confirmado a este diario, sólo les permiten ver una parte, y les ocultan la más importante.
El documento de 15 folios remitido a Albiol,  titulado simplemente Consignas de Seguridad, establece que los europarlamentarios sólo pueden acceder a los documentos clasificados firmando una declaración solemne, y siempre en solitario.

En una escala del 1 al 4, siendo el 1 el máximo nivel de confidencialidad -EU Top Secret-, los diputados sólo tienen acceso hasta el tercero -EU Confidential- y la información sobre el TTIP a la que pueden acceder se encuentra en el nivel 4, EU Restricted, el más bajo. Desvelar los documentos clasificados como EU Restricted puede "resultar desventajoso para los intereses de la Unión o de uno o más de los estados miembro", según el texto.

No es el caso de los documentos del TTIP, pero en otras ocasiones los europarlamentarios pueden fotocopiar algunos de los documentos con el mismo nivel de confidencialidad, siempre en máquinas "certificadas", desconectadas de la red del parlamento y sin discos duros.

Doble vara de medir con el espionaje

“El espionaje puede provocar una grave violación de la integridad política y administrativa, y tener consecuencias graves para la UE y/o los estados miembros”, explica el documento en poder de Público, que incluye también un anexo con ejemplos de casos de espionaje que han afectado en mayor o menor medida a la UE. 

Sin embargo, entre ellos no aparece el mayor escándalo de espionaje de los últimos años: el de las escuchas de la NSA norteamericana a millones de ciudadanos europeos, de las que ni siquiera se salvó la canciller alemana Angela Merkel. 

De hecho, el escándalo de la National Security Agency (NSA) fue destapado cuando comenzaban las negociaciones oficiales del polémico TTIP, a mediados de 2013, y el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, pidió paralizarlas hasta esclarecer los hechos.

Hay quien duda si el socialista realmente pretendía lograr pararlas o si lo hizo para desmarcarse de la postura de los conservadores, con los que su partido gobierna en coalición en Alemania. Merkel, que se mostró indignada por haber sido espiada, ni siquiera se planteó esa posibilidad, como tampoco hicieron el resto de líderes europeos.  

La oposición contra el TTIP crece, y mientras fuerzas políticas como IU, Podemos o Equo intentan pararlo, liberales, socialdemócratas y conservadores presionan para culminar el acuerdo que la mayoría de gobernantes europeos defienden a capa y espada sin tener en cuenta a quienes alertan de los peligros del TTIP, entre ellos Mariano Rajoy.





El Tratado de Libre Comercio es un ‘best seller’

Por Juan Carlos Escudier

12 mar 2015

Para combatir las denuncias de secretismo acerca del Tratado de Libre Comercio con EEUU, la Unión Europea ha decidido dar un paso al frente y poner luz donde antes había oscuridad. Se trata de una luz muy tenue, apenas un cirio de iglesia, que estará encendida dos horas, que es el tiempo máximo que tendrá cada eurodiputado para revisar el texto a pelo y bajo la vigilancia de un funcionario, por si alguno trata de prenderle fuego para intentar demostrar que es infumable.

Bruselas ha dado todas las facilidades posibles, empezando por el idioma que es el inglés y no el chino mandarín. Es verdad que quien se atreva a enfrentarse a esta novela de intriga no podrá hacerlo con ningún aparato electrónico y ni siquiera tiene asegurado poder usar un bolígrafo, ya que la tentación de escribir en algún folio el ya celebre ‘estuve aquí y me acordé de ti’ suele ser incontenible. También es cierto que ni siquiera podrán acceder al texto entero, una pretensión absurda porque no existe persona en el mundo capaz de leer esa Biblia en sólo dos horas. Pero, ¿para qué querrían tomar notas, fotografías o tener en sus manos el documento íntegro si han de comprometerse a no revelar nada de lo aquí allí descubran ni a su madre en el lecho de muerte?

Hasta que la transparencia ha llegado a estas negociaciones ultrasecretas, todo invitaba a pensar que había encerrado no un gato sino una manada entera de felinos. El recelo aumentó tras conocerse que todos los documentos relacionados con el tratado no podrían ser consultados en 30 años. Y hasta hubo que quien llegó a pensar que el benéfico tratado que iba a impulsar el crecimiento hasta límites insospechados era sólo un gigantesco apaño para beneficiar a las multinacionales, con las que además se habían mantenido más de 100 reuniones preparatorias. Obviamente, los temores eran infundados.

Todo está más claro que el agua. El Tratado de Libre Comercio es una necesidad imperiosa aun cuando el comercio entre EEUU y Europa sea fluidísimo y los aranceles a eliminar sean sólo del 3%. No hay que fiarse de experiencias anteriores, como el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) firmado entre EEUU, Canadá y México, que si a alguien ha beneficiado ha sido a Washington. O de algunos estudios independientes como el de Jeronim Capaldo para la Universidad de Massachusetts, en el que se estima que provocará la destrucción de 600.000 empleos y una pérdida de ingresos de hasta 5.000 euros por persona al año. Son simples maledicencias.

Lo natural en estos casos es creer a pies juntillas a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, que tras dibujar el paraíso en la tierra de inversiones, crecimiento y trabajo, ha prometido que Europa “no bajará los estándares ni de protección ambiental ni de protección al consumidor, ni tampoco se va a modificar la legislación laboral”. ¿Hacen falta más datos?

Así pues no hay de qué preocuparse. Ni los consumidores, que muy probablemente empecemos a disfrutar de las ventajas de los transgénicos aunque muchos digan que no son trigo limpio, ni las pequeñas y medianas empresas europeas, que acabarán siendo devoradas por las grandes corporaciones, ni la ciudadanía en general, que verá como el Tratado se coloca por encima de las constituciones nacionales hasta pervertir la esencia misma de la democracia. Las ventajas alcanzarán a todos.

En aras a facilitar el trabajo a las grandes corporaciones, que, al fin y al cabo y por mucho que nos hagamos trampas al solitario son las que mandan, es muy probable que se habilite un tribunal especial para que puedan demandar más cómodamente a aquellos estados que atenten contra sus beneficios presentes y futuros. Lo de ahora es un lío y hay veces que hasta los tribunales fallan en su contra.

Malmström estima que este año puede alcanzarse un acuerdo político y que para 2016 el Tratado ya podría estar en vigor. Para cumplir los plazos es necesario que los eurodiputados se den prisa leyendo porque a dos horas cada uno y sólo en días lectivos el funcionario que les vigila puede acabar hasta el moño o jubilado, lo que llegue antes. Nadie lo hubiera creído, pero estamos ante un best seller.






"El tratado con EEUU sentará en la misma mesa al capital y a los estados"

La Campaña no al TTIP organiza nuevas jornadas para explicar la esencia del tratado comercial que Bruselas y Washington negocian en secreto, a pesar de las promesas de implementar la transparencia de la Comisión de Jean-Claude Juncker


Por ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL

MADRID.- Bruselas prometió desclasificar nuevos documentos sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EEUU en 2015, preocupada por las acusaciones de falta de transparencia en las reuniones, o por el excesivo peso de los lobbies en el proceso: dos realidades sobre las que se ha pronunciado incluso la defensora del pueblo de la UE, Emily O'Reilly. Sin embargo, y según denuncia el portavoz de Ecologistas en Acción Tom Kucharz, la Comisión Europea se ha limitado hasta la fecha a publicar documentos de posición en relación a distintas partes de la negociación, pero no "textos legales, el texto consolidado, ni las ofertas y las demandas de EEUU". "Eso es exactamente lo que hay que ver", asegura Kucharz a Público.

Junto al portavoz de Ecologistas en Acción, más de medio centenar de sindicalistas, activistas y representantes de partidos políticos se han dado cita este sábado en la sede de la Confederación General de Trabajadores (CGT), en el marco del primer encuentro estatal de la Campaña no al TTIP. Más de 130 organizaciones como Ecologistas en Acción y la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC); partidos como Podemos, Izquierda Unida o Equo y sindicatos como Comisiones Obreras (CCOO) y la propia CGT sustentan esta campaña, que a lo largo del último año ha trabajado para dar a conocer la letra pequeña del Tratado, que Bruselas y Washington tienden a obviar.

Un ejemplo es el llamado Consejo de Cooperación Reguladora, una suerte de filtro de todas las normas comunitarias que afecten a lo establecido por el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) y que daría nuevos poderes a las empresas para influir y "coescribir" las normativas. "Sería un cuerpo permanente y no temporal", "una mesa conjunta en la que se sientan el capital y el Estado", "la privatización de la política y de la ley, con otra ley", en palabras de Kucharz.  "Se perderían los últimos rincones de soberanía democrática", zanja.

El activista recuerda que aún no está claro quiénes se sentarán en este consejo -es posible que haya sillas para las agencias reguladoras-, pero sí  que las multinacionales contarán con acceso directo a estas negociaciones. "EEUU quiere que abarque todas las legislaciones de la UE, mientras que Bruselas quiere que sólo afecte a las que tienen un impacto directo sobre el comercio", que por otra parte pueden ser la mayoría, como apunta.


Otro de los puntos más polémicos en lo que a regulación se refiere es el reconocimiento mutuo entre los estándares de los 28 y Washington, o la obligatoriedad de armonizar estas regulaciones adoptando las más laxas en algunos campos, como plantea el actual borrador del acuerdo. Hasta la fecha, Bruselas ha defendido el polémico tratado esgrimiendo los supuestos beneficios económicos que generará de acuerdo con un estudio -ignorando los resultados de otros trabajos que alertan de lo contrario-, e insistiendo en que el reconocimiento de los estándares de EEUU no supondrá un riesgo para la salud o la protección de los europeos, ni una reducción de las normativas comunitarias.

El mecanismo de resolución de disputas ISDS (Investor-State Dispute Settlement) que previsiblemente incorporará el tratado, y que permitirá a las multinacionales demandar a los estados en los que inviertan, de considerar sus inversiones perjudicadas por los cambios normativos efectuados por estos países es sólo la punta del iceberg de los detalles de esta alianza, que hoy han sacado a relucir los activistas.

El estudio de la cara B de acuerdos como el TTIP o el CETA (UE-Canadá) ha propiciado un aumento de movilizaciones y campañas de protesta de ONGs, partidos políticos o sindicatos contra estos acuerdos. Liberales, socialdemócratas y conservadores impulsan el acuerdo, y en mayo de este año el Europarlamento votará una resolución nacida al amparo de estas fuerzas, para pedir a la Comisión Juncker que acelere las negociaciones sobre el acuerdo, similar a la que en su día aprobó el PP en el Congreso de los Diputados.

18 de abril: cita mundial contra el TTIP

Coincidiendo con la octava ronda de reuniones entre Bruselas y Washington, los activistas contra el TTIP en el Viejo Continente celebrarán el próximo 2 de febrero una reunión para coordinar estrategias de acción contra el acuerdo en la capital belga.

El 18 de abril, los opositores al TTIP de ambos lados del Atlántico celebrarán una jornada global contra el acuerdo, en línea con la acción desarrollada el pasado 11 de octubre.  Distintos miembros de ATTAC aseguran a este diario que la cita debe ser "lo más grande posible", aunque también esperan que el debate sobre el acuerdo esté presente en las campañas para las elecciones municipales y autonómicas de mayo en nuestro país, y que el rechazo a la alianza atlántica logre colarse entre las reivindicaciones básicas de los trabajadores el próximo 1 de mayo. 

La reunión de este sábado se ha saldado con la creación de varios grupos de trabajo, y con el reto de visibilizar el acuerdo transatlántico en el Parlamento Europeo y en las cámaras nacionales. 

Según los activistas, la alianza comercial viene a consolidar el modelo neoliberal imperante, y el mejor antídoto contra el TTIP -como en su día defendió Susan George-, es precisamente avisar a la ciudadanía de que entrañará peligros para los derechos laborales, los mercados públicos o las normas de seguridad y ambientales de la UE.




"El tratado con EEUU permitirá un tsunami de privatizaciones"

Por ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL

Bruselas dice que no hay nada que ocultar, pero guarda los documentos sobre el Tratado de Libre Comercio con EEUU en una habitación bajo llave a la que sólo pueden acceder siete eurodiputados, y en la que no pueden entrar con cámaras o teléfonos móviles. Después de más de un año haciendo oídos sordos a las críticas sobre la opacidad de las negociaciones, la Comisión Europea ha dejado de obviar la existencia de este borrador de acuerdo, para pasar a defender discretamente las supuestas ventajas del tratado.

"El silencio es su gran aliado y que no haya silencio sobre el TTIP es nuestra gran ventaja", asegura Marga Ferré, secretaria de Programas de Izquierda Unida (IU). Este lunes, en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, la formación ha celebrado un seminario para concienciar sobre los peligros del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que la UE y EEUU negocian sigilosamente, mientras crece el rechazo de organizaciones sociales, sindicatos y fuerzas políticas al polémico acuerdo, que todavía resulta casi desconocido para los españoles.

El mandato negociador de la Comisión Europea ha sido secreto durante año y medio, la influencia de los lobbistas en las negociaciones ha quedado más constatada, y Bruselas sigue mostrándose completamente incapaz de aportar argumentos contundentes que justifiquen su apoyo al acuerdo. Para ello, se remiten una y otra vez a las cifras más optimistas de un estudio elaborado en 2013, pero ignoran otras como las que aporta una reciente investigación de la Universidad de Massachusetts, que alerta de la posible destrucció

indicatos, organizaciones sociales y varios representantes de IU han subrayado también el riesgo de que el tratado se convierta en una suerte de marco regulatorio internacional al que quedarían supeditados los estados. Esto, por no hablar del mecanismo de protección de inversiones (ISDS) que incorpora el TTIP -contra el que hoy se pronuncia el PSOE, que antes lo apoyó-, y que permitirá a las empresas inversoras demandar a los estados por cifras millonarias si estos efectúan cambios regulatorios que a juicio de las corporaciones puedan perjudicar sus inversiones. Las empresas demandarán ante tribunales arbitrales, y no ante las justicias nacionales, alimentando el lucrativo negocio del arbitraje internacional, controlado por unas pocas empresas estadounidenses y europeas.
Grosso modo, los participantes en este foro ven el TTIP como una herramienta al servicio del imperialismo, el caballo de Troya de las empresas para imponer regulaciones más laxas, recortar más derechos a los trabajadores y obtener más beneficios, con peligros para el medio ambiente, el sector público o el alimenticio. "El tratado con EEUU permitirá un tsunami de privatizaciones", vaticina Ferré.

En esta línea, y mientras CCOO opta por marcar líneas rojas que permitan renegociar el acuerdo, la CGT, ATTAC, Ecologistas en Acción e IU optan por dar portazo a la iniciativa. Creen que explicar la verdadera naturaleza del TTIP servirá para que la ciudadanía se rebele contra el acuerdo, logrando así que el tratado nunca vea la luz.

La europarlamentaria de IU Marina Albiol ha sido la encargada de organizar las charlas de este lunes, que sirven como toma de contacto para el seminario que celebra este martes el grupo de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/ NGL) - el que se incluyen fuerzas como IU o Podemos-, con el que intentarán explicar las verdaderas repercusiones de este acuerdo.
"El objetivo es crear redes, favorecer el contacto entre las organizaciones sociales que trabajan contra el TTIP a ambos lados del Atlántico", explica la eurodiputada. Como ya alertó hace unas semanas a este diario, Albiol sostiene que el acuerdo pondrá a la ciudadanía a los pies de las multinacionales si finalmente es ratificado. "No es EEUU contra Europa: son las multinacionales de la UE y de EEUU contra sus clases trabajadoras".

Como hiciera IU ante el Congreso de los Diputados en mayo de este año, Marga Ferré ha abogado este lunes por la celebración de un referéndum para que los españoles se pronuncien sobre el tratado. Washington y Bruselas cerraron recientemente la séptima ronda de reuniones sobre el acuerdo, que empezó a negociarse formalmente a mediados de 2013.

Incluso en el caso de que conservadores, socialistas y liberales logren su ratificación, esta no se producirá antes de finales de 2015 o principios de 2016 como pronto, para lo que deberá pasar por la Eurocámara y por los parlamentos de los distintos estados, y deberá ser ratificado o rechazado en su fase final, sin que sea posible presentar enmiendas.

En una rueda de prensa celebrada durante la mañana de este lunes, el eurodiputado de la Izquierda Plural Joan Josep Nuet también se ha mostrado optimista con respecto a las posibilidades de paralizar el avance del tratado. Nuet recuerda que el acuerdo deberá pasar por el Congreso de los Diputados, y asegura que tras las elecciones de noviembre de 2015 esta cámara habrá sido renovada, por lo que existirán posibilidades reales de que España rechace el TTIP.



El Tratado de Libre Comercio con Canadá, caballo de Troya de las multinacionales en Europa




Por ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL

Nuevas dosis de opacidad y nuevas ventajas para las empresas frente a los estados son, grosso modo, las claves del Tratado de Libre Comercio entre la UE y Canadá, según el informe de varios organismos internacionales, Vendiendo la Democracia, que ha visto la luz este mismo miércoles.

El documento, al que ha tenido acceso este diario, alerta de que el polémico CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement), no sólo servirá para reducir aranceles, como se empeñan en recordar sus promotores, sino que además brindará nuevos poderes a las multinacionales, y servirá como campo de pruebas de lo que vendrá después: el Tratado de Libre Comercio entre la UE y Bruselas, el polémico TTIP, que la UE negocia con sigilo, impermeable a las críticas de fuerzas políticas y organizaciones sociales que alertan sobre sus peligros, y sobre el excesivo peso de las multinacionales en las negociaciones.

A mediados de los 90 apenas había constancia de una docena de demandas de empresas a estados; a finales de 2013 eran 568

Ambos acuerdos son similares en esencia, e incorporan un mecanismo de protección de inversiones (ISDS), que permitirá a las empresas denunciar a los estados en los que realicen inversiones, en caso de que estos países apliquen cambios normativos que a juicio de las empresas perjudiquen a sus inversiones. Sin embargo, el acuerdo con Canadá va un paso más allá, y también recoge el derecho de las empresas a denunciar a los estados de verse perjudicadas las "expectativas legítimas" sobre sus inversiones, en virtud de una "cláusula de trato justo y equitativo". Por no hablar de la suerte de cláusula zombie que incorpora el CETA, y que permitirá a las multinacionales seguir demandando a los países en los que inviertan 20 años después de disolverse esta alianza.

El mecanismo ISDS sólo permite que las empresas denuncien, no los estados. En vez de recurrir a los tribunales nacionales, las corporaciones acuden a tribunales arbitrales, que zanjan con laudos irrevocables estos litigios. Las disputas suelen durar años, y obligan a los estados a afrontar costes millonarios, ganen o pierdan. Según el estudio, la inclusión de este mecanismo sirve para conceder aún más poder a las empresas, mientras los estados se enfrentan a árbitros que actúan "con una clara tendencia a interpretar las leyes en favor de los inversores". 

Si las empresas no se ponen de acuerdo con los estados para designar a los árbitros, la pelota pasa al tejado del Centro Internacional para la Resolución de Disputas sobre Inversiones (ICSID), dependiente del Banco Mundial. Para los autores del documento, esto supone "dejar al zorro vigilando el corral de las gallinas", en un sistema en el que ya contemplan el "conflicto de intereses de los árbitros", que cuentan con potestad para decidir qué demandas admitir, aunque sean "frívolas o infundadas", y no pueden ser juzgados por las decisiones que adopten en estos procesos -cualquier juez puede ser condenado por prevaricación, pero no estos árbitros-.  Por todo ello, el estudio considera el ISDS un arma contra los estados, que en muchas ocasiones les condiciona, impidiéndoles aplicar cambios normativos por temor a las denuncias de las multinacionales.

Los estados dedican una media de seis millones de euros a costear estos procesos, que suelen durar años

Las cifras hablan por sí solas: frente a la docena de demandas de empresas a estados documentadas a mediados de los 90, en 2013 ya eran más de 568, por lo que también ha crecido el número de estados que se oponen a incluir el ISDS en sus alianzas comerciales. El hecho de que tanto la UE como Canadá cuenten con sistemas judiciales sólidos es otro de los argumentos del estudio, que considera totalmente innecesario recurrir a los tribunales arbitrales.

En su análisis, el documento se remite a los datos del acuerdo entre Canadá, EEUU y México (NAFTA), para recordar que Ottawa ha perdido o se ha visto obligada a llegar a acuerdos en seis de los 35 casos en los que ha sido demandada por empresas estadounidenses o mexicanas, por lo que ha tenido que gastar más de 142 millones de euros en compensar a las multinacionales, gastos procesales aparte.

Los abogados especializados más cotizados cobran hasta 800 euros por hora, y los árbitros se embolsan cerca de 2.400 euros por día de trabajo sin contar con dietas, transporte y alojamiento. De hecho, como denuncia un estudio reciente, los estados dedican seis millones de euros de media a costear estos procesos, que acostumbran a dilatarse durante años. Es un negocio en manos de unas pocas empresas europeas y estadounidenses, que concentran la inmensa mayoría de estos lucrativos casos.

En los arbitrajes, los abogados cobran hasta 800 euros por hora, y los árbitros cerca de 2.400 por día, sin contar con las dietas

Vendiendo la Democracia: Cómo las reglas de protección de inversiones del CETA amenazan los servicios públicos en Canadá y en la UE es el último informe publicado por más de una docena de organizaciones canadienses y europeas, como el Transnational Institute, el Observatorio Corporativo Europeo o el Centro Canadiense de Alternativas Políticas: organizaciones sociales, think tanks y ONGs que concluyen su análisis pidiendo a los legisladores que renuncien a incluir el ISDS en el tratado con Canadá, pero también en alianzas como el TTIP.

Alianzas que, en palabras de Pia Eberhardt, coautora del informe, son "arriesgadas y muy peligrosas". La investigadora del Observatorio Corporativo Europeo denuncia a Público la actitud de las autoridades europeas, que responden a las críticas con "propaganda" y se empeñan en seguir adelante con acuerdos como el CETA o el TTIP, a pesar de que la oposición a este tipo de alianzas sigue creciendo.

Este lunes, en Madrid, el Parlamento Europeo celebró un seminario sobre el  TTIP en el que PP y PSOE volvieron a enumerar los supuestos beneficios que traerá el polémico acuerdo, sacudiéndose de paso las acusaciones de falta de transparencia en las negociaciones. Un acto de "propaganda" en opinión de Podemos, IU y Equo, que no fueron invitados al evento, y que denunciaron la falta de voces críticas en el encuentro.

Con el CETA, las filiales de multinacionales estadounidenses en Canadá también podrán demandar a los estados europeos

Florent Marcellesi, portavoz de Equo en la Eurocámara, comparó este lunes el acuerdo de Bruselas con Canadá y la alianza con EEUU, asegurando que el primero es "el hermano mayor del TTIP". Lo cierto es que las negociaciones del CETA también han sido tachadas de opacas, y el ISDS que incorpora es "aún más peligroso" que el del TTIP, como recuerda Eberhardt, pero esto sólo es la punta del iceberg. De hecho, los investigadores temen que el acuerdo con Ottawa sirva como una suerte de caballo de Troya de las multinacionales: el CETA no sólo será una alfombra roja para las empresas canadienses, sino que también podrá ser esgrimido por las filiales de multinacionales estadounidenses, que cuentan con un peso importante en la economía de Canadá.

En septiembre de este año, representantes europeos y canadienses escenificaron en Ottawa el fin de las negociaciones del tratado, pero no será hasta 2016 cuando comience a aplicarse, de ser ratificado por los 28.
Las fuerzas partidarias de estas alianzas sostienen que generarán riqueza y empleo, pero evitan leer la letra pequeña de estos acuerdos. Mientras, el número de detractores del CETA y el TTIP sigue creciendo, denunciando que estos tratados son la consagración del modelo neoliberal que tanto gusta a las élites económicas, y que restarán soberanía a los estados que los firmen.










863.- El desprecio de Franco a José Antonio



El desprecio de Franco a José Antonio

Por JESÚS RUIZ MANTILLA Madrid 12 MAR 2015


Una carta de María Santos Kant, novia desconocida del líder falangista, y la respuesta de este refleja el desprecio del dictador por su rival



Fragmento de la carta de María Santos Kant a Franco. / FUNDACIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ

Apenas habían pasado cuatro días del fusilamiento. José Antonio Primo de Rivera empezaba a ser El ausente. Entonces, el 24 de noviembre de 1936, María Santos Kant, desconcertada, se armó de cuajo para dirigirse en una carta ni más ni menos que a Francisco Franco. Ella se identificaba como la novia de Primo de Rivera, el creador de la Falange. Lo habían ejecutado el día 20 en la cárcel de Alicante, pero en ambas partes vociferaba la confusión. Entre los nacionales, nadie quería darse por enterado. Sin embargo, la noticia corría por el bando republicano. Franco contestó una semana después mediante un subalterno: “El general no sabe nada directamente relativo a la suerte de dicho señor…”.

Otro de los 600 documentos que la Fundación José María Castañé acaba de donar a la Residencia de Estudiantes de Madrid —EL PAÍS ayer publicó el que reflejaba el sueldo de Franco cuando era jefe del Estado Mayor— da cuenta de la tensa relación de desprecio mutuo que mantuvieron los líderes de la cabeza del fascismo en España. Aparte de desvelar la identidad de una de las misteriosas amantes del creador de la Falange: “Mi general: Soy la novia de José Antonio Primo de Rivera. Prefiero darle esta explicación escueta, con la sobriedad que él ha impuesto a su Falange, porque creo que ella excluye comentarios de lo que está siendo para mí estos meses en que se han dicho y hecho sobre José todas las suposiciones y se han dado las noticias más contradictorias…”.

Para aquella mujer, sólo cabía escoger entre los murmullos del bando nacional y la euforia que su muerte provocaba en los sectores republicanos más radicales. La verdad era que Primo de Rivera llevaba cuatro días muerto. Lo fusilaron tras un juicio sumarísimo, que concluyó el 18 de noviembre, en que también condenaron a cadena perpetua a su hermano Miguel, como recoge Julio Gil Pecharromán en su biografía José Antonio Primo de Rivera. Retrato de un visionario (Temas de Hoy).




José Antonio Primo de Rivera. / J. CARTAGENA

No funcionaron para salvarle ni los intentos de canje —uno de ellos con la familia del general republicano Miaja—, ni las peticiones de clemencia, ni las negociaciones en las que, discreta pero vagamente, se mezcló Franco. Con su pericia para el cálculo, el futuro dictador ya había echado las sabrosas cuentas que le salían gracias al cadáver de Primo de Rivera: ninguna sombra de político con liderazgo que le estorbara en su camino hacia el poder total y un aseado corpus ideológico del que apropiarse para fundamentar su política del odio.


Todo por ganar. Se habían conocido por mediación del cuñadísimo, Ramón Serrano Suñer. Siempre en medio, jugó sus cartas de acercamiento. Pero no pudo tender puentes entre ambos hasta que Primo de Rivera murió. Franco se identificaba políticamente con la derecha tradicional de la CEDA de Gil Robles más que con la Falange. Otra cosa es que la crudeza de la guerra le llevara a acoplar finalmente su extremismo a tono con el movimiento que mezclaba churras nazis y del fascio italiano con merinas de catolicismo a ultranza pasado por el horno de Menéndez Pelayo.

Si José Antonio llegó a comparar a la baja ante Serrano Suñer a Franco y su cuadrilla con su padre, Miguel Primo de Rivera, el anterior dictador que sirvió de colchón con muelle medio oxidado a Alfonso XIII, el militar se mostraba alérgico cuando se topaba con un retrato del líder de la Falange. Tanto que una vez llegó a comentarle a su cuñado: “¡Lo ves, siempre a vueltas con la figura de ese muchacho!”.

No existen historiadores serios de una u otra tendencia que lo nieguen: a Franco le vino al pelo la muerte de José Antonio. Es lo que sostiene Stanley G. Payne, reconocido como el mayor experto en todo lo que tenga que ver con la Falange: “Fue una situación complicada. Pidió un intercambio de prisioneros que se dio un año después con el canje de Fernández Cuesta. Podemos concluir que no hizo todo lo que podía hacer para lograrlo, como llevar a cabo una iniciativa personal al más alto nivel, pero es que tampoco quiso”. Mejor muerto que vivo. Más beneficioso en la tumba y sobrevolando, eso sí, el armazón del futuro estado totalitario como mito al que rezar en días de concentraciones patrióticas.

Entre los sublevados, callaron la noticia durante dos años y esperaron a que acabara la guerra para trasladar el cadáver de Alicante a El Escorial en una procesión propia de santurrón medieval. Lo hicieron con el cadáver a cuestas, andando y custodiado de noche por antorchas durante casi 500 kilómetros. Comenzaba entonces el nacimiento del mito. Y los beneficios del caído.

“Hoy, me dirijo a usted, mi general —y he esperado antes de molestarlo el probar todos los métodos— por si fuese posible el que usted me diera alguna noticia. No vea en mí una inconveniencia de sus preocupaciones y trabajo, ni mucho menos una falta de respeto. La verdad es que se ha convertido en hábito en todos los españoles la costumbre de confiar y poner en usted mi general nuestras esperanzas. Porque quiero evitar la posibilidad de tener una contestación y no recibirla —por estar aquí de paso— las señas más seguras son. María Santos Kant. Sección Femenina de la Falange. Juan Bravo 6. Segovia. Que Dios le premie mi general y nos le guarde por muchos años. Arriba España”.

El Sr GENERAL FRANCO me encarga manifieste a usted que recibió su carta del 24 actual referente al Sr. Primo de Rivera. El Sr. General no sabe directamente nada relativo a la suerte de dicho señor, porque las emisoras rojas aseguran haberlo fusilado y no es creíble lo digan sin que sea ello verdad.

Ni en Google, ni en los índices onomásticos. El rastro de María Santos Kant no aparece en ninguna de las biografías consultadas. Es un misterio para los expertos. De la vida sentimental de Primo se han escrito manantiales. Sobre sus tendencias sexuales, también. El gran amor imposible de su vida tuvo nombre y marido. De ella habla Ian Gibson en su ensayo En busca de José Antonio. Se llamaba Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, duquesa de Luna, descendiente del reino de Aragón. Su relación se mantuvo desde 1927 pero acabó antes de que ella se casara en 1935 con Mariano de Urzaiz y Silva, oficial de la Marina.

Después… Misterio y muchas admiradoras. María Santos Kant podía ser una de tantas enfebrecidas fans del soltero de oro, abogado de éxito y diputado con porvenir. “Alguien que en mitad de la confusión se autocondecorara como la novia de José Antonio”, comenta Gibson. Pero, ¿a tan alto nivel? Ahí queda la pregunta para los historiadores. El caso es que obtuvo respuesta oficial. Escueta y ambigua, en la línea del más puro Franco siempre provisto de claroscuros y una baraja de ases en la manga.

La fechada en Salamanca el 1 de diciembre de 1936 a “la Srta M. S. Kant: El Sr GENERAL FRANCO me encarga manifieste a usted que recibió su carta del 24 actual referente al Sr. Primo de Rivera. El Sr. General no sabe directamente nada relativo a la suerte de dicho señor, porque las emisoras rojas aseguran haberlo fusilado y no es creíble lo digan sin que sea ello verdad, pues el mentir en este asunto no tendría para ellos utilidad. Sintiendo no poderle dar mejores noticias, usted disponga de su affmo…”.

La misiva confunde. Más cuando la confirmación plena llegó dos años después en el bando franquista. Un tiempo sobrado para vampirizar su endeble corpus de ideología fascista y ponerlo al servicio de un líder sin mucha imaginación teórica en cuestión de sistemas de pensamiento.

Franco tenía clara su acción. El aniquilamiento del enemigo: “Repito, cueste lo que cueste”, como le admitió el dictador al periodista estadounidense Jay Allen cuando le preguntó si para lograr sus fines tendría que matar a media España. Fue el mismo reportero que entrevistó a José Antonio poco antes de morir en la cárcel de Alicante.

Después, su objetivo se reducía a perpetuarse en el poder, también a cualquier precio. Para ello, en cuanto a Primo de Rivera, apenas pudo disimular su desaparición como un bendito golpe de suerte. El ausente, “dicho señor...”, se convertía en el espectro constantemente presente.



862.- 5.261 euros de los de hoy: el sueldo de Franco en 1935

Carabanchel el 16 de enero de 1936.
Francisco Franco, jefe de Estado Mayor, y dos ayudantes, durante unos ejercicios de tiro



5.261 euros de los de hoy: el sueldo de Franco en 1935

EL PAÍS bucea durante días en los documentos de la Fundación José María Castañé

Por JESÚS RUIZ MANTILLA Madrid 11 MAR 2015 

No corrían en los años treinta tiempos en que los altos mandos militares se hicieran ricos, pero Francisco Franco, antes de dar el golpe de Estado el 18 de julio de 1936, tampoco es que resultara mal compensado económicamente para su puesto. Otra cosa es que él considerara lo contrario… En una nómina de la Pagaduría Central de Haberes del Ejército a su nombre consta la cifra de 2.429,98 pesetas (14,60 euros). Se trata de su sueldo en noviembre de 1935, cuando ocupaba el cargo de jefe del Estado Mayor. Lo recoge uno de los más de mil documentos que la Fundación José María Castañé acaba de donar a la Residencia de Estudiantes referentes a la época de la República, la Guerra Civil y la dictadura franquista.

El héroe de África con ínfulas y agarraderas, el oficial más joven de Europa en todos los escalafones superados hasta ser nombrado estrafalariamente generalísimo, la figura que las derechas de José María Gil Robles, líder de la CEDA, consideraban punto de engarce indiscutible entre los poderes políticos y unos militares a quienes más valía tener contentos, fue designado líder del Ejército para la II República en mayo de 1935.

Tras sus desencuentros con Azaña y abrigado por su destreza para hacerse valer como el elemento más pragmático a la hora de mediar entre ambas esferas, Franco se afianzaba con el cargo en una situación de mando férreo. Dependía del ministerio de la Guerra, ocupado por Diego Hidalgo. Lo hacía dentro de un Gobierno empeñado en lo que su biógrafo Paul Preston describe de esta manera: "La instauración legal de un Estado autoritario corporativo". Podía dominar, sondear, articular mecanismos de sublevación, por si acaso. Sobre todo podía hacerse un traje a medida sin apenas sospechas de Gil Robles, que confesaba su total ignorancia en cuestiones de armas.

Si comparamos aquella cantidad con el coste de la vida actual, la equivalencia se elevaría a 5.261,80 euros. Así lo ha calculado para EL PAÍS Ernesto Poveda, del Grupo Icsa, dedicado, entre otras cosas a asuntos de observatorio salarial. El trabajo está hecho con arreglo a la tabla de actualización de precios al consumo que establece Jordi Maluquer de Motes, catedrático de la Universidad Autónoma de Bellaterra (Barcelona). "Se trata de la referencia utilizada por los historiadores económicos avalada por el Banco de España", explica Poveda.


La nómina de Franco como jefe del Estado Mayor en noviembre de 1935.


Es poco, si lo comparamos con el sueldo del actual mando de la Fuerzas Armas, el almirante general, Fernando García Sánchez. Dentro de los datos oficiales, su sueldo, contemplado en los Presupuestos Generales del Estado, asciende a 118.701,86 euros brutos. Pero mucho con arreglo a las pagas que en aquel momento previo al golpe percibían las tropas.

Con el tiempo, todo fue mejorando. Y la relación de Franco con el dinero, tomando cuerpo. Las ambiciones del dictador crecieron también en ese ámbito. El mito de la austeridad franquista, para Julián Casanova, que ha coordinado un volumen -40 años con Franco, publicado por Crítica-, es falso. "Cada vez nos resulta más evidente que actuaba como dueño de un cortijo. Si lo comparamos con arreglo a un sultanato, puede parecernos moderado. Pero si nos atenemos a las reglas de cualquier régimen occidental, su relación con el dinero resulta exagerada, contando todos sus privilegios y prebendas".

La cantidad era su salario como jefe del Estado Mayor en la República
Su sueldo como jefe del Estado al final del régimen ascendía a unas 768.000 pesetas en 1975. De estas, 600.000 se las ingresaba el ministerio de Hacienda como Jefe del Estado y 168.000 restantes las percibía como capitán general y Generalísimo de los Ejércitos.

En esta y en otras cuestiones, comenta Preston, cuya biografía se reeditará con motivo de los 40 años del fin del franquismo, "evidentemente, se trataba de un hombre comido por la ambición". Aunque en asuntos pecuniarios, según su estudioso y profesor de la London School of Economics, "quien más alimentaba esa deriva era su esposa, Carmen Polo". El hispanista recuerda haber estudiado papeles en los que la mujer se quejaba abiertamente de haber perdido oportunidades.

Se trataba de un hombre comido por la ambición”
Paul Preston

Sobre todo, antes de escalar a lo más alto. La carrera militar de Franco resultó un meteoro. Se forjó en la Legión, en cada peldaño del escalafón sorprendía como el oficial más joven del continente. Tardó solo seis años en ascender de alférez a comandante. No desaprovechó ninguna de sus oportunidades. Implacable, frío, calculador, sabía esconder las cartas con una maestría en el dominio de la ambigüedad que le proporcionaba éxito en cualquiera de sus previsiones.

De no haber sido militar del Ejército de Tierra, se habría convertido en oficial de la Armada, aunque entre sus sueños también entraba la arquitectura y entre las aficiones que cultivó permanentemente, la pintura. Marruecos fue siempre para él tierra talismán. Se forjó allí unas tropas que le servían con fe ciega y utilizó hasta en la represión de Asturias en 1934. Antes de ser nombrado jefe del Estado Mayor, había sido destinado, como premio precisamente en el aplastamiento de aquella rebelión minera, a África.

A su muerte en 1975, cobraba cada mes 768.000 pesetas.

Ocupó el puesto que le sirvió en bandeja el populista líder de los Radicales, Alejandro Lerroux, tan solo tres meses. Tiempo suficiente como para establecer, según Preston, nuevos e importantes contactos que luego le resultarían imprescindibles al comienzo de la guerra.

Su cometido como jefe del Estado Mayor, en perfecta sintonía con Gil Robles, consistía principalmente en corregir las reformas que Azaña, una de sus bestias negras, había aplicado al ejército en su etapa de mando. Trabajaba hasta altas horas de la madrugada, incluidos fines de semana, para disgusto de su familia. Paralizó los ascensos por méritos impuestos en la época precedente. Purgó a varios altos mandos por una ideología, a su juicio, "indeseable", mientras otros irredentos antirrepublicanos fueron reconocidos. Emilio Mola, uno de los cabecillas del golpe, entró como máximo responsable de las tropas en Marruecos, por ejemplo.

Tampoco dejó Franco de establecer contactos exteriores. Firmó acuerdos con fabricantes de armas alemanes como parte de un planeado rearme. De hecho, siempre recordó como fundamental su paso por el cargo en el Estado Mayor y crucial para su victoria posterior en la guerra. Como presupuesto de la República, aquellas 2.429,28 pesetas al mes, resultaron una pésima inversión.

Papeles desconocidos y verdades por desvelar

La pasión por la historia, la clarividente sensación de haber sido testigo e hijo de un siglo excepcional, fue lo que en un principio llevó a José María Castañé a empezar a reunir papeles. Su obsesión eran los conflictos bélicos y sus consecuencias violentas. Así fue como hace ya 26 años, este empresario financiero decidió invertir una buena parte de su capital en un legado.

De los más de 10.000 documentos que obran en poder de su fundación —constituida en 2004—, la mayoría corresponden a la Primera y Segunda Guerra Mundiales, la contienda civil española y las consecuencias o prólogos de estas tragedias. La revolución rusa, las secuelas del comunismo, del fascismo, la apisonadora atroz del totalitarismo, el Holocausto, el exilio…, han sido sus principales preocupaciones.

Entre los más de 600 documentos referentes al franquismo que acaba de donar a la Residencia de Estudiantes de Madrid y que depositarán en el mes de abril, la mayoría pertenecen a la propia fundación y un total de 120 a su legado personal. Por lo que han podido apreciar los historiadores consultados, algunos de estos papeles, podrían pertenecer al archivo privado de Franco, según sostiene Paul Preston.

  1. Los documentos oficiales del régimen han quedado custodiados, no sin polémica y con quejas de los historiadores por su acceso restringido, en la Fundación Francisco Franco. Pero existía un buen número de papeles con los que en su día mercadeaba por medio de intermediarios, su yerno, Cristóbal Martínez Bordiú, marqués de Villaverde. Estos han acabado dispersos en diferentes lugares. El autor británico y biógrafo del dictador cree que algunos de ellos, cuya oferta recibió hace años directa o indirectamente, pueden haber acabado en diversas colecciones diferentes, aunque entre los destinatarios para los que se le pidió una valoración, en su día, estuviera la Universidad de Yale. Pero aquello, finalmente, confirma Preston, no cuajó.






lunes, 9 de febrero de 2015

861.- Los reformatorios de mujeres fueron cárceles ocultas y legales en manos de religiosas


Imágen de Peñagrande en 1959, publicada en la web de antiguas internas



Los reformatorios de mujeres fueron cárceles ocultas y legales en manos de religiosas


La escritora catalana Consuelo García del Cid publica ‘Las desterradas hijas de Eva’, una obra en la que la narra el cruel destierro que sufrieron muchas menores consideradas “caídas o en riesgo de caer” durante el franquismo y la transición.


JOSEFINA GROSSO 
@FinaGrosso

La transición llegó tarde para muchas mujeres. Durante los cuarenta años de franquismo y hasta mediados de los 80 decenas de miles de menores pasaron por centros a cargo del Patronato de Protección de la Mujer por ser consideradas “caídas o en riesgo de caer”, una vara de medir ambigua y en sintonía con la moral de la época que consideraba inmoral desde vestir falda corta, besarse en público, acudir a una manifestación o contestar a los progenitores.

"España estaba ocupada en su transición e ignoró por completo a las menores encerradas, ajenas a una realidad oculta bajo los muros de su propia vergüenza”. De esta manera arranca Las desterradas hijas de Eva, una obra que la escritora catalana Consuelo García del Cid juró escribir cuando se despidió de todas sus compañeras de destierro en el patio del reformatorio de Las Adoratrices, en el que estuvo encerrada durante dos años. Una promesa de la autora que hoy es una realidad que quiere que ser difunda.


El título del libro, Las desterradas hijas de Eva, es muy metafórico. ¿Por qué desterradas?

Porque lo que vivimos muchas jóvenes, ahora ya mujeres, fue un destierro. La labor de estos centros era la de apartar a las menores de su entorno, arrancarlas de su casa y aislarlas del mundo. Y de Eva, porque Eva era un nombre mal visto en la época franquista y yo recordé entonces una frase de la Salve que es: “A ti clamamos…las desterradas hijas de Eva”. Es que además no solamente era el encierro de las menores en los reformatorios, sino que la que no se adecuaba a las normas terminaba en un manicomio y se le tachaba de enferma mental, cuando no lo estaban, en Ciempozuelos. Y justamente este psiquiátrico de Ciempozuelos tenía un ala que la llamaban la de las “patronatas”. Jóvenes que entraban ahí sin un diagnóstico claro y que estaban encerradas. 

¿La transición llegó tarde para las mujeres?

La transición llegó mucho más tarde para las jóvenes encerradas. Yo misma viví la muerte encerrada en un centro. Como también lo hicieron decenas de miles de adolescentes y no tan adolescentes ya que la mayoría de edad se fijaba en estos centros a los 25 y no los 21 establecidos en la época. Para ellos no pasaba nada, ese régimen casi carcelario permaneció hasta el 84, cuando Franco ya estaba bien muerto y enterrado. La gran mayoría no tenía ni idea de la existencia de éstos centros ni de lo que sucedía en ellos, por eso me metí yo, porque lo conocí desde dentro y me juré que lo haría. Cuando vives algo desde dentro entras en otra realidad. Fue una forma de sistema penitenciario oculto y legal que estaba en manos de órdenes religiosas y que dependía directamente del Patronato de la Mujer, institución que dependía a su vez del ministerio de Justicia. Existía todo un aparato con un claro objetivo adoctrinante. Sin duda, la transición llegó tarde para las desterradas a cargo del Patronato.
"Poco a poco fui asimilando que España era una especie de gran campo represor"

¿Cual era la función del Patronato de Protección de la Mujer?

El patronato de la mujer asumía la guardia y custodia de las que llamaban "caídas o en riesgo de caer” con una mayoría de edad fijada en los 25 años. Si una menor estaba bajo la tutela del patronato les pertenecía y la estancia allí dependía directamente de tu comportamiento y de los informes de las monjas, que les cayeras mejor o peor o fueras más o menos obediente, rezaras más o menos. 

Era una institución fascista dependiente del Ministerio de Justicia y dirigida por Carmen Polo de Franco en la que se criminalizaba a la mujer, se la encerraba y se la sometía. Menores de todos los puntos del país, repudiadas por sus padres muchas veces, o denunciadas por cometer algún acto considerado impúdico por aquél entonces, podían caer en las redes de los centros del patronato en los que sufrían todo tipo de vejaciones, encierro y trabajo casi esclavo incluso estando embarazadas.

El sistema era como el penitenciario. Te podían ir cambiando de centro cuando les diera la gana. El traslado era una manera de castigo, te llevaban a uno de la misma orden pero más severo. Ellos querían evitar que se entablaran amistades. No querían grupos. No querían nada que fuera significativo. Existía el castigo del aislamiento, habitaciones acolchadas, intentaban anularnos, insertarse su moral. 

En estos centros se crearon, además, lo que fueron los primeros cursos de formación profesional que existieron en España. Eran los cursos de Producción Popular Obrera y se impartían en reformatorios y cárceles. En Las Adoratrices, centro en el que estuve yo encerrada, el curso de Auxiliar de Clínica, lo impartía el Doctor Vela y yo le veía todas las tardes. Vela estaba claramente relacionado con el Patronato. El día que le vi en la tele implicado en la trama de robo de bebés entendí muchas cosas.
"Te podían llevar a un reformatorio por besar a un chico, por acudir a una manifestación..."
En el libro destacas el nombre de dos órdenes religiosas: Las Cruzadas Evagélicas y las Trinitarias, órdenes que hoy en día siguen en activo…

Fíjate que es curioso porque actualmente éstas órdenes están vinculadas a la “protección de la mujer” y temas de tratas. Es alucinante. Obviamente, no pueden seguir encerrando como encerraban. Pero han convertido el cometido inicial que tuvieron de rescatar a la mujer “caída o en riesgo de caer”. Siguen trabajando con madres solteras, con jóvenes víctimas de trata de blancas... 

¿Qué entendían por “caídas o en riesgo de caer”?¿Qué tipo de jóvenes cumplían éste ambiguo perfil?

Pues la verdad que cualquier cosa. Porque esto hay que trasladarlo a la época franquista. Entonces la vara de medir iba en función de su moral. Entonces desde ir a una manifestación, llevar una falda corta, fumar por la calle, no ir a clase, besarte con un chico en público, hasta llevar un bikini o contestarle a tu padre. Bueno y quedarte embarazada ya era lo peor que te podía pasar. Se quiso crear un patrón moral femenino. Y ese patrón que ya estaba creado lo impone a la fuerza el Patronato de protección a la mujer, presidida por Carmen Polo de Franco. 

Sin ir más lejos, creo que las propias propias nietas de Franco hubiesen sido carne de Patronato.  Esto es un compartimento estanco colocado en esa laguna de la memoria histórica, que no le interesaba a nadie. Y menos que alguien lo sacara a la luz, claro. 

Muchas terminaban en manicomios y ellas no tenían problemas psiquiátricos. Otras entraban con depresión que les generaba el infierno en el que vivían. Pero esto no se cuestionaba. O eras una puta, una terrorista o estabas loca, no había más. Lo fuerte es que se extendió hasta el 84. Es algo increíble. Hay mucha gente que lo niega, claro. 

Las muertes se camuflaban. El Patronato se cerró por la muerte de una interna en San Fernando, que se suicidó. ¿Pero cuántas se mataron en silencio? Cuando se suicidó la chica en San Fernando en el 84  se intentó maquillar como un intento de fuga y hubo muchos suicidios. En la maternidad de Peñagrande se tiraban por las escaleras. La realidad era insoportable. Las que te dicen que no era para tanto era porque en su casa estaban peor. Por ejemplo, llegaban niñas de 12 años que aún jugaban con muñecas y nadie se preguntaba nada.

Usted estuvo en uno de estos reformatorios, ¿cómo llegó ahí?

Yo era de pago. Mi familia pagó mi estancia ahí. Me detuvieron en una manifestación en defensa de Salvador Puig Antich en Barcelona. El médico de cabecera de mi familia de toda la vida entró en mi habitación, me puso una intravenosa y me desperté en Madrid, desorientada y sin saber qué había pasado. Algo que hoy en día sería ilegal, un escándalo, pero en aquella época se hacía con total impunidad. Yo tenía ideas políticas, estaba en contra del régimen. Me prohibían hablar porque para ellos yo tenía el demonio en el cuerpo. Me decían que era nociva y podía dañar el espíritu de las demás y llegó un momento en el que casi me lo creo. Mi problema era que pensaba. Estuve dos años, desde los 15 a los 17.
Cuando empecé a manejar documentación vi nombres de personas implicadas que tienen cargos importantes en el Partido Popular
En el libro usted cuenta que salir de los centros era misión imposible, ¿cómo consiguió salir de allí?

Tuve mucha suerte. Yo estuve dos años como te dije en Las Adoratrices, en Calle Padre Damián 52 de Madrid. Y al cabo de un año y pico me escapé y como tenía una tía mía que vivía en Madrid la llamé y me fui con ella. Acabé en otro centro en Barcelona, El Buen Pastor, un centro que según las monjas era mucho peor pero en el que puedo decir que tenía más libertad y estuve mucho más cómoda. Incluso recibí remuneración por mi trabajo, cosa que en Las Adoratrices ni las gracias. La presión religiosa era mucho menor. Podíamos hablar con todo el mundo, algo que no era habitual porque lo que pretendían era anularnos. A mi me visitó en Barcelona el psicólogo y al ver mi ficha no entendió por qué estaba ahí encerrada. Y una mañana vino una monja y me dijo “sales hoy”. No me lo podía creer. Y ese día, cuando me despedí de todas en el patio, les dije que aunque pasaran 50 años escribiría esto y España entera se enteraría de lo que nos habían hecho. Finalmente lo hice. 40 años después. 

Menciona también que durante la investigación le cerraron muchas puertas incluso organizaciones y personas que se suponían a favor de la lucha por la memoria histórica

Me cerraron todas las puertas. Porque cuando yo empiezo, que lo hago completamente sola, no tenía nada y necesitaba documentar todo. Y fue una labor complicadísima. “No te metas en esto” o “deja este tema, estás loca” fueron las frases que más tuve que escuchar. Me sorprendió que personas que se suponía que estaban implicadas en la defensa de la memoria histórica me dijeran “no te metas en esto, esto es peligroso”. Poco a poco lo entendí. Cuando empiezas a manejar documentación y empiezas a ver nombres de personas implicadas que viven y que tienen incluso cargos importantes, como miembros activos del Partido Popular que no han perdido su estatus, los médicos a los que no les ha pasado nada... Es algo que estaba ahí oculto y obviamente nadie quería que saliera a la luz.

¿Ha recibido algún tipo de amenaza o coacción durante la investigación o la publicación del libro?

Sí, he recibido hasta amenazas de muerte anónimas. Y tuve un episodio que me aterró. Una vez en un aeropuerto en Austria dos señores se acercaron y me dijeron que si era Consuelo García del Cid y que querían hablar conmigo pero en ningún momento se identificaron. Eran españoles y pasé mucho miedo, evidentemente no accedí. 

Mientras investigaba y se documentaba sobre la maternidad de Peñagrande y los centros dependientes del Patronato se topó con la impactante historia de los preventorios…

Sí. No había escuchado la palabra preventorio en mi vida. Fue gracias al testimonio de una mujer, Icíar, que había estado en la maternidad de Peñagrande y que en uno de los encuentros que tuvimos me contó que de pequeña había estado en un preventorio, concretamente en el de Doctor Murillo de Guadarrama. Me contó lo que se vivía a en estos macabros centros y yo aluciné. Tanto que modifiqué el libro, que tenía ya casi listo para entregar, y agregué el tema de los preventorios, que eran auténticos campos de concentración para niños, al más puro estilo nazi. 

¿Existió una idea común de adoctrinamiento en éstos centros, tanto de los reformatorios y las maternidades como en los preventorios?

Sí, era un método adoctrinador desde la infancia. Era el patrón nacional impuesto por el régimen. Se adoctrinaban desde la infancia. Querían anularnos y formarnos en los valores de su moral, que imponían y era la única que daban por válida. Recuerdo una vez discutiendo con una de las monjas del reformatorio en Madrid, me quedé mirándola y le dije: ¿sabe lo único que usted no puede controlar? Mi cabeza. Usted no está en mi cabeza. Era la verdad. Solo te quedaba tu cabeza. Podían no dejarte leer determinados libros y no dejar que te relacionaras pero tú seguías pensando. Yo poco a poco fui asimilando que España era una especie de gran campo represor. 

Las mujeres salían de los centros estigmatizadas y marcadas para el resto de su vida. Esto se debe saber. Yo estuve allí, yo soy una de ellas. Me movilizó mucho el proceso de escritura de Las desterradas hijas de Eva, pero sin duda si para algo me sirvió es para convertir en causa lo que vivimos. Si  alguien me ha ayudado han sido las víctimas, estamos unidas por lo que nos paso. No es solo un libro, es ya una causa, nadie se queda indiferente. 




Internas en el Reformatorio de San Fernando de Henares (Madrid), dependiente del Patronato de Protección a la Mujer, en 1966.


Así era la vida de las 'caídas' del franquismo en los reformatorios de Carmen Polo 


Tres mujeres que fueron encerradas por el simple hecho de pensar por sí mismas y querer ser libres cuentan su experiencia en 'Las desterradas hijas de Eva'. La obra de Consuelo García del Cid homenajea a las grandes olvidadas de una dictadura especialmente opresora con las mujeres.


JOSEFINA GROSSO 
@FinaGrosso

MADRID. - Tiene 66 años y estuvo diez encerrada en reformatorios franquistas, gran parte de su niñez y toda su adolescencia. Asegura que las heridas siguen abiertas y que las cicatrices no se las quita nadie porque las tiene “en el alma”. El franquismo le quitó a Encarnación —y a otras miles de mujeres— la juventud, la frescura de esos años en los que las condenaron a encierros eternos, vejaciones y todo tipo de malos tratos. La Transición las olvidó, España estaba demasiado ocupada e ignoró “por completo a las menores encerradas, ajena a una realidad oculta bajo los muros de su propia vergüenza”. Así lo cuenta Consuelo García del Cid en su obra de investigación Las desterradas hijas de Eva. Ellas son las verdaderas desterradas. Caídas, así las llamaban, unas por rebeldes, otras por rojas, pero todas condenadas a ser salvadas de caer en el pecado.

El franquismo les quitó la juventud, la frescura de esos años en los que las condenaron a encierros eternos, vejaciones y todo tipo de malos tratos.
Monjas Trinitarias, Oblatas, Adoratrices y de las Cruzadas Evangélicas estaban al mando de estos centros del horror que dependían de la institución dirigida por Carmen Polo de Franco, el Patronato de Protección a la Mujer. A él se llegaba a través de redadas callejeras, denuncias de familiares, de curas del barrio o de vecinos. Entrar era sencillo. Salir, misión imposible. Una vez que las menores entraban en los centros, su patria potestad pertenecía al Patronato y ni siquiera los progenitores podían hacer mucho al respecto.

Disciplina militar y horas de trabajo interminables y sin remuneración alguna centraban el proceso de reforma de estos centros en los que se mezclaba a todo tipos de chicas, desde prostitutas hasta jóvenes cuyo único pecado era revelarse contra lo establecido.


Marcadas de por vida

Hay veces que la realidad supera la ficción. El relato de Encarnación es, como ella misma destaca, una copia de la película Los niños de San Judas: estuvo diez años encerrada. Primero entró en el reformatorio de las monjas josefinas (Lleida) porque “no tenía a nadie, sin más” y luego cayó en manos del Patronato. Su madre la abandonó con tan solo ocho años, su abuelo republicano estaba preso y su abuela a duras penas se podía hacer cargo de ella. Entró en 1959, con 11 años, en un centro dependiente del Tribunal Titular de menores, que describe como “una pesadilla”. “Lo pasé fatal, recibíamos palizas día sí y día también”, asegura aún, a pesar de los años, con la voz entrecortada. 

Después, Encarnación llegó a Madrid y pasó cinco años encerrada en el temido y polémico reformatorio de San Fernando, el mismo que en 1984 cerró sus puertas debido a la controvertida muerte de una interna menor, acabando con décadas de injusticias. Episodio lleno de claroscuros del que se hizo eco la prensa más progresista de la época. “Muchas veces veíamos que se fugaban y dejábamos de verlas, los suicidios se tapaban”. Aunque la experiencia fue dura, Encarnación aclara que “aunque suene fuerte” en Lleida lo pasó mucho peor.

Marian tiene el ‘pack’ completo de desdichas. El franquismo le robó su juventud y un hijo. Pasó por un preventorio y por San Fernando
La suma de los días de Encarnación Hernández Cotet hasta sus 21 años se resumen en la realidad común que comparten las desterradas, la anulación continua. “A mí como sabían que mi abuelo estaba preso por republicano, me llamaban despectivamente la roja” y asegura además que su nombre desapareció en sus años de encierro siendo sustituido por un número que seguramente nunca olvide, el 90. 

Marian tiene el pack completo de desdichas. El franquismo le robó su juventud y un hijo. Pasó por el preventorio Doctor Murillo de Guadarrama —centro antituberculoso para niños sobre el que pesan multitud de testimonios sobre el trato inhumano bajo sus muros— y luego, en el centro de Las Oblatas le robaron a su niña. Algo que, asegura, no es casual. 

En el Preventorio de Guadarrama estuvo sólo unos meses, y asegura que allí sufrió todo tipo de malos tratos y vejaciones con tan solo siete años. Si su paso por el preventorio antituberculoso fue algo para olvidar, su estancia en el reformatorio de Las Oblatas, es digno de una obra de Dickens. Era rebelde, le gustaba salir y tomarse algo en una terraza con amigos: una aberración para la moral de la época.

Fue su propio hermano, perteneciente al grupo Acción Católica, quien, como consideraba inapropiada la actitud de su hermana, decidió ponerla en manos del Patronato y confinarla al destierro. “Mi hermano comió la cabeza a mis padres, alegó ante las autoridades que era nada más y nada menos que una prostituta y me encerraron”. Aún le cuesta hablar del tema, asegura que lo vivido allí es casi surrealista, asegura que una vez estuvo un mes encerrada en una celda de castigo por defender a otra interna. Sus padres, al percatarse de la situación en la que vivía, intentaron en varias ocasiones rescatarla. No tuvieron éxito. Una vez que la menor entraba a formar parte del Patronato la custodia dejaba de ser de los progenitores. Acabaría escapándose para no volver, con 18 años.

“Mi hermano le comió la cabeza a mis padres, alegó ante la autoridades que era nada más y nada menos que una prostituta y me encerraron”

Encarnación recuerda con claridad a las chicas que llegaban a San Fernando de la maternidad de Peña Grande con los pechos vendados asegurando que les habían quitado allí a sus hijos. “Cuando salió a la luz tema de los niños robados até cabos y entendí muchas cosas”. Marian puede hablar del tema con conocimiento de causa. A ella le dijeron que su bebé estaba muerto, en la clínica San Cristina en la calle O’ Donnel. No cree que sea algo casual. Considera que el robo de su hijo está íntimamente relacionado con el hecho de haberse fugado del reformatorio. Lo sigue buscando. 

Ambas están aún en tratamiento psiquiátrico, las heridas no cicatrizan a pesar de los años. “El médico ya me ha dicho que no me voy a curar, tengo 61 años y no he podido superarlo”, afirma resignada. “Tenía muchas ganas de contarlo, aún no lo he superado. Me marcó de por vida” sentencia Encarna.

“Sólo las que fuimos desterradas sabemos lo que pasamos y hasta qué punto ha influido en nuestras vidas”

Sus historias recogidas para siempre

Consuelo García del Cid escribió Las desterradas hijas de Eva por la promesa que hizo cuando se despidió de todas sus compañeras de destierro en el patio del reformatorio de Las Adoratrices, en el que estuvo encerrada durante dos años. Un juramento de la autora catalana que ha logrado sacar a la luz el horror que ella misma vivió en carne propia. “Consuelo ha sido un ángel para nosotras, ha luchado mucho para sacar todo esto a la luz”, aseguran muchas de las afectadas.

Cuando Consuelo relata a Público “su paso por los infiernos” destaca la indefensión absoluta que sentía, el dolor de un castigo cuyo motivo no entendía, la privación de libertad, de sentirse presa. “No sólo nos abandonaron, nos olvidaron por completo en manos de un sistema que encerraba menores por nada y la palabra rebelde era sinónimo de delincuente”. No tiene odio, ni siquiera rencor. Simplemente, desde que salió del reformatorio, sentía que tenía la responsabilidad moral de que se supiera algo que estaba postrado a la amnesia histórica. “Sólo las que fuimos desterradas sabemos lo que pasamos y hasta qué punto ha influido en nuestras vidas”, concluye. 





Presas republicanas en la cárcel madrileña de Ventas. M. Á. M.


"Las chicas que se negaban a ir con los guardias eran fusiladas"

Un aterrador informe relata los abusos sexuales y la represión moral del franquismo en la comarca de Gran Bilbao, la zona obrera de Bizkaia.

DANILO ALBIN @Danialri

BILBAO.- Historias de miedo y sufrimiento. Historias silenciadas. Historias convertidas, por fin, en testimonios que ya nada ni nadie podrán borrar. Tras varios meses de trabajo, la asociación de investigación histórica Elkasko ha conseguido plasmar la represión específica que sufrieron las mujeres en la comarca del Gran Bilbao, una de las zonas del Estado español con mayor incidencia obrera. Los abusos sexuales, los fusilamientos y las estrictas medidas morales del régimen forman parte de este informe, que cuenta incluso con un apartado didáctico sobre el horror. 

"Nos planteamos hacer algo que luego se pudiese utilizar a nivel de educación secundaria y de centros para adultos, por lo que hemos incluido una serie de pautas tanto para los docentes como para los alumnos", explica a Público Belén Solé, una de las autoras —junto a Beatriz Díaz— del mencionado estudio, titulado Era más la miseria que el miedo. Mujeres y franquismo en el Gran Bilbao: represión y resistencias. "Queremos que la gente también haga sus propias pesquisas", continúa esta catalana afincada desde hace ya varios años en Sestao. 

El informe cuenta con los testimonios de 21 personas, en su mayoría mujeres, nacidas entre 1914 y 1963 en la zona obrera de Bizkaia. "Estas historias de vida forman parte de una base de datos que sigue aumentando con nuevos testimonios y cuyo objetivo es ofrecer una visión sobre las transformaciones sociales de la Ría del Nervión a lo largo del siglo XX", señalan sus responsables. Al igual que en el resto del Estado español, la época más atroz comenzó el 18 de julio de 1936, tras el alzamiento franquista contra la República.


"Si bien la represión en general cuenta con muchos análisis, su impacto entre las mujeres ha sido muy poco investigado", afirma Solé. En ese sentido, el informe destaca que "hubo mecanismos de represión específicamente dirigidos contra las mujeres y una vivencia de la represión entre las mujeres distinta, en algunos aspectos, de las experiencias vividas por los hombres". El apartado de las violaciones es, precisamente, uno de ellos. "La violencia sexual que sufrieron las mujeres tanto en los centros de detención como durante la ocupación de las tropas franquistas fue una forma de represión de género, una forma de someter a la población por medio del terror y la vergüenza", subrayan las autoras.

Encarnación Santamaría, una de las vecinas de Sestao entrevistadas por las historiadoras, supo desde pequeña que la dictadura no sólo fusilaba por razones ideológicas. "Mi madre nos contaba que había chicas muy guapas, también jóvenes, que como no querían ir con los guardias, las fusilaban. Por la noche, porque no querían ir con ellos… preferían morir antes que ir con ellos", relató. Miren Begoña Sánchez, otra de las voces que aparecen en el informe, también rememoró este tipo de atrocidades. "He oído contar a mi familia de Elgeta cómo los moros que venían con las tropas de Franco tenían carta blanca y allí debieron de hacer atrocidades con las mujeres —explicó—. Y a una que desapareció del pueblo, la encontraron en el monte muerta, toda hinchada, toda reventada".
La violencia sexual es difícil de investigar porque "era y es practicada en un contexto social de permisividad o de impunidad", dicen las investigadoras

"También en los centros de detención era habitual que las mujeres sufrieran abusos sexuales como forma de presión durante los interrogatorios. Esta forma de violencia, ejercida de forma sistemática, fue más frecuente durante la guerra y en la primera etapa del franquismo. Más adelante, en los años 60–70, se visibilizó en espacios públicos como las manifestaciones, donde las mujeres eran insultadas por la Policía y agredidas por grupos de extrema derecha", señala el estudio. Según destacan sus autoras, “la violencia sexual es un aspecto de nuestra historia aún poco conocido y difícil de investigar, porque esta forma de violencia era y es practicada en un contexto social de permisividad o de impunidad, fundamental para permitir que las situaciones no afloren o que las denuncias no sean consideradas”.

De esta manera, los abusos sexuales cometidos por los franquistas acabarían cubriéndose por el miedo y el silencio de las víctimas: "La culpabilización y la falta de credibilidad que se imponía sobre las mujeres afectadas y sus familiares evitaban la denuncia y desembocaba en el silencio, que durante décadas ha permanecido". Palmira Merino, vecina de Sestao y testigo de esa época, dio fe de ello. "No es como ahora que todo se cuenta. Eso quedaba en secreto. Eso nadie lo contaba. Sabíamos que las habían llevado pero no sabíamos lo que les habían hecho. Y ellas jamás lo han contado. Eso era como… algo tremendo", describió.

Medias por decreto
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La dictadura también ejerció una fuerte represión moral sobre las mujeres del Gran Bilbao. Uno de los máximos exponentes de aquella "gloriosa cruzada" fue el alcalde de Barakaldo, José María Llaneza, quien llegó a prohibir que las vecinas saliesen a la calle sin medias debajo de sus faldas. De acuerdo a los testimonios recogidos por las historiadoras, el jefe de los alguaciles era quien se encargaba de comprobar que ninguna mujer violase esta inédita norma. En el caso de los hombres, el alcalde les prohibía pasearse en manga de camisa. 

El informe incluye extractos de la ordenanza municipal firmada por Llaneza, en la que dictaminaba cómo debían vestir sus vecinas y vecinos a partir de ese momento. Allí se lamentaba que muchas mujeres de Barakaldo transitaban "en formas poco correctas y decorosas en sus vestido y ademanes, so pretexto de recrearse en las playas, haciendo como digo gala en calles y plazas a las idas y regreso de estos lugares de su escandalosa desenvoltura y desvergüenza, exhibiendo sus piernas sin recato de sus medias y simulando ir vestidas".

"Hoy todo esto puede parecer pintoresco, pero hay que tener en cuenta que se trató de una auténtica cruzada moral", destaca Solé. Las consecuencias aún son visibles entre la población: a pesar de los años transcurridos, las investigadoras se toparon con personas que seguían teniendo miedo a relatar sus vivencias. El terror, para muchas y muchos, quedó grabado en la memoria.