lunes, 18 de junio de 2012

515.- El diablo entró sin llamar



El diablo entró sin llamar

Por Washington Uranga


En 1982 el teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los iniciadores de la teología latinoamericana de la liberación, publicó un libro titulado Iglesia, carisma y poder. Ensayos de eclesiología militante para denunciar la corrupción de la institución eclesiástica católica y lo que él consideraba una traición al legado espiritual del cristianismo. Ese libro le trajo aparejado a Boff serias disputas con el Vaticano y, en particular, con el entonces prefecto (ministro) de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI. A pesar de que Boff, sacerdote franciscano desde 1959, doctor en teología y filosofía por la Universidad de Munich (Alemania), siempre planteó que hacía sus críticas “desde el interior de la Iglesia” y buscando la superación de los problemas, el Vaticano nunca le perdonó haber puesto en evidencia, en base a argumentos teológicos y eclesiológicos, la corrupción de la propia Iglesia. Ratzinger hizo de la persecución a Boff una cuestión personal. En 1985 recayó sobre el brasileño una sanción que le imponía “silencio” y le impedía enseñar en ningún ámbito controlado por la Iglesia Católica. Pocos años después Leonardo Boff decidió abandonar su condición de sacerdote católico, pero siguió la prédica religiosa y ecologista acorde con su formación franciscana.

Leonardo Boff 


La mención a Boff viene a cuento de lo que está sucediendo en estos días en Roma con revelaciones que ponen de manifiesto luchas intestinas de poder en el Vaticano y, sobre todo, dejan al descubierto la crisis de corrupción que afecta a toda la estructura eclesiástica católica. Desmoronamiento que no se reduce al jaqueado poder central del catolicismo, sino que se extiende a lo largo y a lo ancho del mundo donde cada día surgen nuevas evidencias de casos de corrupción como los ocurridos con los Legionarios de Cristo, los casos de pedofilia, los escándalos sexuales, las estafas y las complicidades en violaciones a los derechos humanos, como acaba de ratificarse en nuestro país. Lo que acontece ahora en el Vaticano es lo mismo que ya denunció Boff hace treinta años y por lo que fue silenciado, acusado de traidor y finalmente obligado a salir de la Iglesia Católica.
La olla se sigue destapando en el Vaticano... y huele a podrido. Y por cierto que Paolo Gabriele, el mayordomo infiel del Papa que se encuentra detenido en una prisión eclesiástica, no parece ser el principal responsable de la situación, aunque finalmente pueda acabar convirtiéndose en el chivo expiatorio. Aunque el vocero Federico Lombardi se obstine en afirmar que “no se sospecha de ningún cardenal, ni italiano ni extranjero”, sería muy ingenuo pensar que el mayordomo Gabriele no es apenas un eslabón menor de una cadena de conspiraciones que, como mínimo, intenta disputar el poder mirando a la sucesión de Ratzinger, enfermo, cansado y con 85 años.



Pero no se trata solamente de una lucha de poder en el interior de la institución católica, sino de las conexiones entre la Iglesia Católica y el poder político y económico en el mundo. Varias son las investigaciones periodísticas que han puesto esto en evidencia. Entre las últimas, el libro publicado hace poco más de una semana por el periodista italiano Gianluigi Nuzzi. El propio Benedicto XVI lo terminó admitiendo cuando decidió destituir hace apenas unos días al presidente del IOR (Banco Vaticano), Ettore Gotti Tedeschi, sospechado de manejos fraudulentos y de operaciones poco transparentes en relación con el lavado de dinero. Ratzinger procedió antes que el IOR fuera denunciado directamente por las autoridades financieras europeas.

                                                                Paolo Gabriele

Con la misma lógica, Benedicto XVI actuó nombrando una comisión integrada por el cardenal Julian Herranz (Opus Dei), el cardenal eslovaco Jozef Tomko, ex prefecto (ministro) de la Congregación para la Propagación de la Fe, y por el arzobispo de Palermo, Salvatore De Giorgi, para investigar las “filtraciones”. El portavoz Lombardi aseguró que esa comisión tiene plenos poderes, que reporta directamente al Papa y que puede interrogar a quien decida. Sin embargo, poco se podrá conocer de lo que allí se obtenga. Porque todo seguirá en la misma lógica del secretismo que encubre la corrupción institucional, como ha sucedido hasta el momento con tantos casos de pedofilia o con las acusaciones de corrupción económico-financiera hechas por el arzobispo Carlo María Viganó, cuyos contenidos sólo se conocieron a través de otra filtración después de que el denunciante fue separado de su cargo y “promovido” a nuncio (embajador) en Estados Unidos. ¿Y quién podría dar explicaciones acerca de las revelaciones del ultraconservador cardenal colombiano Darío Castrillón señalando –en una carta privada y personal al Papa– que el cardenal italiano Paolo Romero en su viaje a China se había extendido explicando las disputas entre Ratzinger y su segundo, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado?.
Mientras tanto, Benedicto XVI decidió reincorporar con todos los honores a los lefebvristas de la Sociedad San Pío X y está convencido de que la salvación de la Iglesia Católica pasa por la restauración y el cerrar filas hacia adentro, antes que acceder a los cambios propuestos hace ya medio siglo por el Concilio Vaticano II.
La olla se sigue destapando y el mal olor invade los pasillos institucionales de la Iglesia Católica Romana, su jerarquía y sus estructuras de poder por más que sus autoridades hagan grandes esfuerzos por disimularlo y se empeñen en negarlo. Claro
está que, como lo ha señalado más de un estudioso de los temas eclesiales, esta institucionalidad eclesiástica en decadencia poco tiene que ver con la fe en Cristo y con la experiencia religiosa de tantos millones de fieles alrededor del mundo.
Lo que está en crisis, lo que cruje y se derrumba es una estructura corrupta aliada con el poder económico y político que ejerce hoy la “titularidad” del mundo occidental.
Seguramente porque el diablo entró sin llamar... lo invitaron a pasar.







domingo, 17 de junio de 2012

514.- En la leyenda de Eldorado están nuestros orígenes

Museo del Oro. Foto de Nora Elena Múnera Jiménez, cortesía de Cementos Argos





En la leyenda de Eldorado están nuestros orígenes

Por Juan Gustavo Cobo Borda

Todo país tiene un centro simbólico. Quisiera pensar, en el caso colombiano, que éste se halla en el Museo del Oro del Banco de la República, en el Parque Santander, en Bogotá. En la silenciosa soledad de esas salas encontramos nuestra raíz más honda: Quimbaya y Tumaco, Muisca y Tairona. Un diálogo constante con la naturaleza —aves, sapos, mariposas, caimanes—, y la convicción de que en todo el territorio de la hoy llamada Colombia artistas incomparables celebraron el asombro del mundo, la perplejidad de los cielos, el milagro de su propia existencia, a través de una orfebrería de exquisita sutileza. Una delicada red que ceñía cuello y busto, ornaba narices y orejas, celebraba, de modo ritual, lo que la tierra daba y confería a esas federaciones de tribus: caracoles para cantar, bastones de mando para regir y prendas para intimidar o seducir. Sobre la lana, el brillo de un prendedor inextinguible. Y los dioses de la naturaleza siempre presentes. Cascada del Tequendama, trueno de las montañas, verde abismo de la pureza de las esmeraldas.


Rituales, cultos, ceremonias donde el chamán vuela y sigue a las aéreas escuadras migratorias, o se superpone, máscara de jaguar, detrás de nuestra nuca, recordándonos que subsisten poderes que nos guían, presencias que aún laten, anidando en el fondo de nuestra mente. Donde el mico y la culebra, el colibrí y la iguana se estilizan y se hacen símbolos de una cultura integral. Donde las plantas alucinógenas y los poporos, con su laboratorio de cal alquímica para la coca, contribuyen a ampliar la visión y a sostener, por más largas jornadas, el trabajo comunitario. Donde productos como la sal o el pescado enriquecen la vida cotidiana. Donde el Oro es para el canje y la celebración, no para la usura y el lucro. Oro que engalana al sacerdote y al guerrero. Que tintinea en el marco de la rústica cabaña de barro y paja para ampliar la música del viento. Cuando el sacerdote-poeta nicaragüense, Ernesto Cardenal, vivió entre nosotros, haciendo su teologado en La Ceja, Antioquia, se nutrió de esas imágenes y las recreó en su poema titulado «Sierra Nevada»:

Dicen en la Sierra Nevada que todas las cosas que ahora tienen los colombianos antiguamente las poseyeron ellos trenes aviones puentes carreteras ciudades pero se las regalaron a sus Hermanos Menores.

Ellos, al bailar, al meditar, cuidan la salud del mundo y mantienen vivo el secreto de la fertilidad. Desde las altas cimas blancas de las montañas que miran al Caribe hasta el entorno de esas lagunas ocultas entre Los Andes —ojos de tierra abiertos a la Luna, donde un cacique cubierto de resinas y salpicado con oro en polvo avanza con su barca sobre el agua para sumergirse en esa madre primordial entre un coro nocturno de antorchas encendidas—, la misma convicción trascendente. El mito reiterado en el cíclico devenir de las constelaciones. Necesario para mantener la unidad y refrendar la fe en aquellos poderes que nos sobrepasan. 

Allí está el ombligo de nuestro mundo. El espejismo tentador que nos fundó, y que atrajo, con su incesante surgir y desaparecer, a castellanos y andaluces, vascos y alemanes, en pos de la utopía. 

Quiero, entonces, recobrar el mito fundador. Explicarme por qué un abogado y letrado atraviesa, con la precariedad de entonces, el Atlántico, y, sin temer a los fantasmas de la selva, a las flechas enherboladas y a las niguas, remonta ríos, asciende cordilleras, y logra agrupar huestes, sin lugar a dudas rivales, que venían de Coro, Venezuela, o del remoto Perú, en torno a doce chozas, como los Santos Apóstoles, para proclamar su fe y el reconocimiento al Rey Nuestro Señor. Otra fe. Otro Rey, distinto del Zaque o del Zipa. 

Estamos hablando de 1538. Estamos hablando de una Sabana, mar de verdes y azules, que refluye en el contrafuerte de los cerros tutelares, Monserrate y Guadalupe, por una parte, y las estribaciones de la cordillera, por otra, que permiten vislumbrar en días despejados los volcanes nevados del Tolima y el Ruiz. Sabana desdibujada entre nieblas y rocío de cada mañana. Y donde el entorno va cambiando, día a día, en el penoso ascenso hasta 2.600 metros sobre el nivel del mar, de caballos y vacas, cerdos y gallinas. 

Estamos refiriéndonos a hablas que se funden, creencias que se alteran, cuerpos que se ayuntan en el verso del amor, para engendrar la nueva criatura. Tierra con color de mestizaje. Tierra buena, y que pone fin a nuestra pena, como cantó el cronista, ya carcomido por la nostalgia de lo que dejó atrás, pero cada día reforzado en su apetencia. Como cuando Gonzalo Jiménez de Quesada, ya viejo, sale a buscar un nuevo Dorado, por los rumbos de los Llanos Orientales. El indígena sojuzgado pierde sus puntos cardinales. El español, con los sentidos trastocados ante una naturaleza feraz que lo sobrepasa, trata de hincar en ella sus valores de honor e hidalguía, de pureza de sangre no contaminada ni por la herejía judía ni por la perversidad morisca, curiosamente expulsada también de Granada en el año de gracia de 1492. 

Quizás por todo ello, en esta periferia del mundo los ecos de la Ilustración y de las Luces llegarían retrasados, y subsistirían castas y pigmentaciones de la piel, jerarquías y títulos, ennobleciendo una pirámide social, donde a finales del siglo XVIII, en el Nuevo Reino de Granada, su capital, Santa Fe de Bogotá, tenía 18.161 habitantes, discriminados así: 8.122 blancos, 7.350 mestizos, 1.972 indios y 762 esclavos. Y dijo Jorge Luis Borges:

En 1517 el Padre Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas.

Humor y violencia

Pienso en el humor como compensación. Como la chispa hiriente que pone en su lugar al poder y se ríe de aquellos que pretenden representar un papel más grandilocuente que ellos mismos. Oradores en el parlamento; demagogos en los balcones de la plaza; voces que se han perdido para siempre, con su retahíla de promesas incumplidas.

Esta ciudad de poetas y gramáticos, de tenderos y abogados, albergaba en su corazón la rabia de las desigualdades y la pobreza. El encono de una violencia soterrada, que aflora no sólo en la caricatura y el grafito, sino de forma mucho más estremecedora en el trágico reverso de nuestra historia. 

Sólo en Bogotá podía humillarse a Simón Bolívar obligándolo a pasar la noche bajo un puente, matar a Uribe Uribe con golpes de hacha, asesinar a Jorge Eliécer Gaitán disfrazándose de embolador o abalear a Luis Carlos Galán en la tarima de una plaza en Soacha. 

                                                 Foto © Guillermo Angulo

Sobre esos sacrificios rituales, que parecen condensar toda una era en su carga mítica, se ha edificado también la ciudad, que con sus siete millones de habitantes bulle en la perenne tensión de una modernidad que no termina de lograrse. Allí siguen estando los burros que recogen lavaza, los desvencijados carros de caballos de pobre acumulando cartones, basuras y artilugios obsoletos. Allí siguen proliferando, inmortales, los gamines de manos ágiles, zigzagueantes en medio de las inmóviles estatuas —que blancas, plateadas, doradas nos remontan a Egipto, a Grecia, a robots espasmódicos de la Era Nuclear—, inventándose el rebusque de cada día. Ésta es la ciudad que sabe muy bien cómo la vida colombiana dura lo que un cambio de luces en un semáforo. Allí aguardan el bailarín clásico, los «Maradonas» picando con estilo un balón, jóvenes en inmensos zancos, tragafuegos, equilibristas, acróbatas y mimos. Y también inválidos en sus sillas de ruedas, ciegos y cojos con sus muletas, desplazados con sus preciosas negritas de trenzas y una arrugada cartulina narrando el dolor de su exilio. Y el más heterogéneo mercado de flores, frutas, pomarrosas, mamoncillos, pitahayas, y artilugios de «manos libres» para conducir, hablar y escuchar a la vez. Sin olvidar a arpistas, tipleros y acordeoneros que suben por la parte de atrás de los buses y cantan —claro— boleros de amor y despecho. Todo ello entre el smog nauseabundo de las chatarras llamadas buses.

Hoy en día todo el país converge en ese centro donde a partir de la Plaza de Bolívar se sigue reconstruyendo y ampliando el horizonte de nuestros sueños. En tal sentido una plaza de mercado como la del Siete de Agosto constituye una fiesta diaria de sonidos, colores, sabores y atareada vivacidad popular. Camiones que han venido de las veredas con sus fragantes bultos de mandarina. Despliegue de blanco absoluto de quesos y arepas, salvo las amarillas de Santander. Pescados gigantes del Amazonas y puestos de hierbas, para todos los males del alma, corazón y cuerpo. Prodigio de los salpicones de frutas y deleite de los tamales, envueltos en verdes hojas. Así, ahora, en comidas, deportes, parques, ciclovías y ciclorrutas, añoramos las quebradas, vacunamos los árboles, nos extendemos en los potreros, y sabemos que el hombre, con gesto perdurable, ha edificado poemas en ladrillo y cemento, que nos albergan y nos permiten escribir nuestros himnos de admiración y de duda. De elogio y gratitud. 

En tal sentido la nueva ciudad bien podría llamarse Rogelio Salmona, desde el edificio de postgrados de la Universidad Nacional hasta el Archivo de la Nación; desde el Centro Cultural Gabriel García Márquez, en La Candelaria, hasta las Torres de Salmona. Y en el sorprendente milagro de comprobar cómo, aún después de muerto el arquitecto, va surgiendo la nueva sede de la Alianza Colombo Francesa, en la calle 93. 

La luz de la tarde modulará sobre el ladrillo los acordes de una sinfonía, y pondrá, entre el recorrido de los arcaduces con agua y el verde perenne de árboles y flores, otro hito para sentir esta ciudad como nuestra. De tamaño humano. Allí donde la cultura eleva al hombre, preserva su entorno y vuelve compartidas sus creaciones en este rincón de Sudamérica.


513.- UN EXPOLIO DIVINO





UN EXPOLIO DIVINO

por Fernando Sabido Sánchez

Será que los españoles nos vamos acostumbrando a los diferentes tipos de expolio, a los piratas y a las mafias y todo nos da lo mismo, hoy me referiré a un expolio que a pesar de que nos viene en el nombre de Dios, no deja de ser eso, un robo, aunque el risitas de las Azores, Aznar I, lo dejara atado y bien atado con el famoso decreto de inmatriculación en el Registro de la Propiedad de las fincas que no estuvieran inscritas por persona alguna.
La Ley Hipotecaria española, redactada en plena dictadura franquista, concede a la Iglesia Católica  gracias a una reforma que realizó el gobierno del Partido Popular en 1998, la potestad de inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad bienes que no estaban inscritos a nombre de nadie. Éste es el acto conocido como “inmatricular”.
De los miles de edificios, tierras y posesiones que la santa y apostólica mafia nos ha robado a lo largo y ancho de nuestra maltratada piel de toro y como cordobés, comentaré en este artículo a quién pertenece ahora nuestra maravillosa Mezquita.
La Mezquita de Córdoba fue construida entre los años 780 y 785 por Abderramán I. Doce siglos después, el 2 de marzo de 2006, la Iglesia Católica inscribió el inmueble a su nombre en el registro de la propiedad número cuatro de Córdoba (tomo 2381, libro 155, folio 198).
Bastó con que el señor Obispo diera fe con un certificado ante el Registro de la Propiedad y sin necesidad de Notario, que la Mezquita de Córdoba fue construida con el sudor y la sangre de los cristianos en honor de alguna de sus muchas vírgenes y mártires.


El segundo milagro fue que, disponer de un edificio de 23.400 metros en pleno centro de Córdoba le sale gratis a la Iglesia: no paga el IBI y tampoco se ocupa de los gastos de conservación.
La entrada en la Mezquita de Córdoba cuesta 8 euros por persona. Al año recibe más de un millón de visitantes. No te entregan factura y es dudoso que el dinero recaudado pague impuestos: se considera un donativo y, como tal, está exento de tributación. El obispado de Córdoba dispone de la Mezquita como de su absoluta propiedad. También decide quién puede trabajar en ella como guía y quién no. No es raro que haya días en los que se cierre el acceso a los turistas porque haya, por ejemplo, una convención de sacerdotes en su interior.
Desde 1998, la Iglesia ha inscrito a su nombre cientos de edificios, muchos de ellos financiados por los vecinos de cada pueblo o ciudad. Zapatero no cambió la ley en ocho años, Rubalcaba prometió reformarla en su programa electoral. Es improbable que tal abuso lo vaya a eliminar el PP pero, con algo de suerte, tal vez la Unión Europea obligue al Gobierno a cobrar el IBI a la Iglesia, igual que ha hecho con Italia. No es poco dinero. 
Este privilegio medieval nos cuesta 3.000 millones de euros al año: más o menos lo que El Sr. D. Mariano RAJOY y sus muchachos, pretenden ahorrarse este año bajándoles el sueldo a maestros y funcionarios.

sábado, 16 de junio de 2012

512.- El Tribunal Europeo de Derechos Humanos




El Tribunal Europeo de Derechos Humanos


Por TIMOTHY GARTON ASH 

The Daily Mail, un periódico británico de enorme circulación y gran influencia, acaba de encontrar un nuevo dragón europeo contra el que luchar. "Los eurojueces", chilla, "pisotean la soberanía del Reino Unido e insisten: Tenéis que dejar votar a los presos". "Los asesinos y los violadores acuden al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para obtener todas las garantías del Estado", se queja, a propósito de la noticia de un recurso presentado ante el Tribunal de Estrasburgo. En su desahogo, este Reino Unido iracundo llega a denunciar al primer ministro conservador, David Cameron, por no cumplir promesas que hizo en la oposición, cuando, según nos dicen, "prometió solemnemente... hacer algo sobre el problema de las leyes de derechos humanos del Tribunal Europeo, que se burlan de la justicia británica".

El organismo de Estrasburgo es el único lugar al que ir cuando tus derechos han sido pisoteados
De todos los blancos que podía escoger un órgano euroescéptico, este es uno de los más extraños. El Tribunal de Estrasburgo no tiene nada que ver con la Unión Europea y sus burócratas de Bruselas, que es a lo que los británicos suelen referirse cuando lanzan diatribas contra "Europa". Forma parte del Consejo de Europa, a cuya creación contribuyó Winston Churchill de manera fundamental y que es una organización casi totalmente intergubernamental, formada hoy por 47 Estados (solo Bielorrusia permanece al margen). La tarea del Tribunal es garantizar el respeto al Convenio Europeo de Derechos Humanos, una resonante declaración de derechos y libertades elaborada tras 1945 y redactada en gran parte por un abogado británico, sir Oscar Dowson.

El Tribunal de Estrasburgo es el único lugar al que cualquier persona de cualquiera de esos 47 países puede acudir, desde Portugal hasta Rusia y desde Noruega hasta Turquía, cuando piensa que se han pisoteado sus derechos y no puede obtener las reparaciones necesarias en su propio país. Por ejemplo, en un caso visto el año pasado, el Tribunal dictó que el Estado turco no podía obligar a nadie a revelar su religión en sus documentos de identidad. Los Estados no siempre cumplen las sentencias, pero a veces sí. Como bien saben muchos hombres y mujeres perseguidos, mejor es eso que no tener ninguna instancia externa a la que recurrir. Con todos sus defectos, es lo más parecido que tenemos a la materialización del sueño de Churchill de "un tribunal europeo... ante el que puedan presentarse los casos de violaciones de estos derechos para que el mundo civilizado los juzgue".





De hecho, bajo la presidencia británica del Consejo de Europa, que empezará el próximo mes de noviembre, está previsto que la propia Unión Europea, que posee personalidad jurídica desde el Tratado de Lisboa, se incorpore como tal al Convenio y el Tribunal. Puede que parezca una cues

-tión técnica y confusa, incluso teológica, y todavía quedan por resolver varios detalles, pero las posibles consecuencias son importantes. Si el cambio se produce como está previsto, por primera vez, un individuo británico -o polaco, o italiano, o estonio- podría presentar un recurso contra la propia UE ante este tribunal internacional independiente, supervisado por un órgano estrictamente intergubernamental. "¡Bruselas pisotea nuestras libertades!", grita John Bull (el personaje que simboliza Inglaterra). Pues llevemos a los eurócratas a los tribunales y pidámosles responsabilidades con arreglo a una carta de derechos redactada en gran parte por británicos. Lo normal sería que un periódico tan patriótico y amante de las libertades como The Daily Mail lo aprobase. Pero no. Son todo cosas de la maldita "Europa", y "Europa", por definición, es mala.

Esto no quiere decir en absoluto que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sea perfecto. Ni mucho menos. Tiene al menos tres grandes inconvenientes. Primero, un atasco escandaloso de casos, unos 140.000 recursos pendientes; necesita como sea un filtro mejor para eliminar los frívolos y triviales. Segundo, al ser una organización intergubernamental, cuenta con un juez por cada Estado miembro -es decir, uno por Alemania y uno por San Marino, uno por Rusia y uno por Liechtenstein-, y algunos no son demasiado buenos. El principio de un juez por país es difícil de cambiar, pero habría que seleccionar mejor a los magistrados. (Por supuesto, puede darse el caso de que haya un mal juez de un Estado grande y uno bueno de uno pequeño).

La distinta calidad de los jueces y la diversidad de tradiciones legales y experiencias nacionales de las que proceden han contribuido a una jurisprudencia que incluso (o tal vez especialmente) los abogados de derechos humanos critican por su falta de coherencia. Por ejemplo, en algunos temas fundamentales como la libertad de expresión, el Tribunal de Estrasburgo ha dictado algunas sentencias brillantes y otras verdaderamente malas.

Todos estos defectos hacen que sea necesaria una reforma profunda del Tribunal. Y eso es precisamente lo que el ministro británico de justicia, Kenneth Clarke, famoso por su posición proeuropea, dice que quiere impulsar cuando el Reino Unido asuma la presidencia. De él, al menos, no podrá sospechar nadie que sea hostil a Europa.

Mientras tanto, no tiene nada de malo que el Reino Unido redacte su propia carta de derechos nacional, siempre que sea compatible con el Convenio Europeo. Y esa es la tarea que se ha encargado a una comisión variopinta recién creada por el Gobierno de coalición de liberales y conservadores: examinar formas de elaborar una carta de derechos británica que "incorpore y aumente todas nuestras obligaciones en virtud del Convenio Europeo".

Siempre que se cumpla ese requisito, me parece todavía mejor contar con una carta británica, redactada en enérgica prosa inglesa, con una referencia explícita a la historia y las tradiciones del Reino Unido, que envuelva en la Unión Jack unos derechos que, en la práctica, serán los mismos. Dada la hostilidad de muchos británicos a cualquier elemento legal o político que incluya la palabra "europeo" (a diferencia del fútbol europeo, el vino europeo y las segundas residencias en Europa, que adoran), esta vía contribuiría sin duda a que los británicos hicieran suyos esos derechos. Cuanto más los asuman como propios y más fácil les sea llevar un caso relacionado con ellos ante los tribunales nacionales, mejor. El Tribunal de Estrasburgo seguirá existiendo como último recurso, que es lo que tiene que ser.

Reforma del Tribunal de Estrasburgo y elaboración de una carta de derechos británica que sea totalmente compatible con el Convenio Europeo: esa es la forma de avanzar. Y quien mejor puede hacerlo es Ken Clarke, tan británico como el rosbif y tan europeo como el borgoña más intenso.
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Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.










España viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos


Por Joxerramon Bengoetxea 


España viola el artículo 3 del convenio que prohíbe la tortura así como las penas y los tratos inhumanos o degradantes. No lo decimos nosotros. Lo acaba de declarar por unanimidad el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sito en Estrasburgo, en sentencia de 28 de septiembre de 2010, en el asunto San Argimiro Isasa contra España. Denunciaba el demandante, Mikel San Argimiro Isasa, (1) haber sido víctima de malos tratos durante su arresto y detención incomunicada de cinco días en la Dirección General de la Guardia Civil -en concreto golpes en la cabeza, asfixia provocada por bolsas de plástico cubriendo la cabeza, humillaciones y vejaciones sexuales y amenazas de muerte y de violación- y (2) la ausencia de investigación de los hechos objeto de las acusaciones de malos tratos que en su día formulara, en este caso con la connivencia del médico legal de turno, incapaz de explicar la fractura de una costilla atestiguada posteriormente por el médico de la prisión de Badajoz. Precisamente por esta ausencia de la debida investigación, se condena a España a indemnizar a San Argimiro con 20.000 euros más los 3.000 euros de costas procesales.
Como suele ser habitual, tales alegaciones no fueron investigadas ni instruidas por la justicia española, sino que fueron archivadas. No se practicó testimonio de los guardias civiles que participaron en la detención, cuya identificación no hubiera presentado dificultad alguna; el magistrado instructor de la Audiencia Nacional negó la visualización del vídeo de la detención, alegando la inutilidad de practicar dicha prueba; los exámenes médicos efectuados fueron insuficientes, ninguno de ellos menciona la fractura de una costilla ni propone la realización de una radiografía que permitiera determinar el momento de la lesión; tampoco se ordenó practicar una gasometría de la sangre para averiguar si las alegaciones relativas a la asfixia provocada por las bolsas de plástico eran veraces; se rechazó tomar declaración a los agentes implicados en el arresto y detención incomunicada, alegando la imposibilidad de identificarlos, aunque hubiera bastado con consultar la relación de los agentes, el instructor jefe y el secretario, encargados de su custodia en las dependencias de la Dirección General de la Guardia Civil de las que San Argimiro no salió durante los cinco días de incomunicación en mayo de 2002.
Reiteradamente se ha requerido a España por parte de instancias internacionales que reconsidere su régimen de incomunicación y asegure el derecho de la persona detenida a ser examinada por una o un médico de su elección, además de la o del médico legal previsto durante la incomunicación. La respuesta que ha dado el Gobierno español ha sido la de declararse ofendido por las sugerencias que dejarían entrever una insuficiencia estructural en la protección de los derechos fundamentales de las personas detenidas, cuando no ha cuestionado directamente el conocimiento y el proceder de dichas instancias. Hace un año escribíamos en este mismo medio un artículo de opinión dedicado al relator de la ONU Martin Scheinin, prestigioso profesor del Derecho Internacional de los Derechos Humanos en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, y a sus informes sobre España. Nos parece absolutamente irresponsable que la respuesta del Gobierno español sea cuestionar la labor del relator en lugar de preocuparse por la veracidad de sus suposiciones y la pertinencia de sus recomendaciones. Nos entristece constatar que son muy escasos los medios de comunicación que se hacen eco de esos informes y que sea tan escasa la presión política ejercida sobre España para que los tome en serio, de una vez por todas. Indirectamente las respuestas que da el Gobierno central parecen indicar que la lucha eficaz contra el terrorismo justificaría ciertas vulneraciones. La reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que comentamos aquí parece confirmar nuestra sospecha de que esta actitud del Gobierno español -«aquí no pasa nada, y si pasa, es porque resulta necesario en la lucha contra el terrorismo y si no se está de acuerdo es que no se comprende nada sobre la situación real o se está en connivencia con los terroristas»- supone un insulto hacia los propios valores sobre los que reposa el Estado de derecho y el orden constitucional, además de restar credibilidad a su discurso oficial de defensa de los derechos fundamentales. Mucho tendrá que esforzarse el Gobierno español en demostrar que su actual normativa y su práctica en materia de detención incomunicada no posibilitan que se vulneren los derechos de las y los detenidos de forma sistemática, constante e impune. Como afirma el Tribunal de Estrasburgo, cuando una persona detenida sufre lesiones durante su detención, cae sobre el Estado una presunción de autoría y la carga de la prueba de demostrar que ha desplegado todos los medios necesarios para evitar que dichas lesiones se produzcan. El Gobierno no está legitimado para invocar la razón de Estado a la hora de prescindir de derechos y garantías fundamentales.
Cuando reivindicamos la equidistancia nos referimos precisamente a la necesaria actitud de condena frente a todas las vulneraciones de los derechos humanos, vengan de quien vengan. En este caso vienen de la legislación española sobre la incomunicación, de la práctica de las instancias implicadas en la detención incomunicada – Policía o Guardia Civil, médicos legales y otros agentes-, de la actitud de la Audiencia Nacional indigna de un órgano jurisdiccional sometido al imperio de los derechos fundamentales. Si rectificar es de sabios, en esta materia es además demostrativa de un mínimo de sensibilidad hacia la dignidad de la persona humana. Todo menos esa premeditada impunidad para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.











511.- Animales políticos



Animales políticos

La crisis da ocasión al Ejecutivo de bajar salarios y deshacer el Estado de bienestar
Por ANTONIO ELORZA 

Por iniciativa del dibujante de El Sol, Luis Bagaría, fue frecuente en España la elaboración iconográfica de auténticos zoológicos políticos, donde al confeccionar la imagen de un personaje se intentaba fundir su aspecto físico con el rasgo dominante de su personalidad. Así, Antonio Maura se convirtió en pavo real, La Cierva en una serpiente y Romanones en una entrañable vulpeja. No fue un recurso exclusivo del periodismo español, ni limitado a la elaboración de imágenes: Clemenceau en Francia y el dictador Machado en Cuba se ganaron el apelativo de el Tigre. Y no hace mucho que un escritor amigo del presidente Zapatero, Suso de Toro, para reflejar la firmeza de aquel en aplicar las propias decisiones, le calificó de bulldog. Puestos a mirar al presente, la imagen de un apesadumbrado mochuelo le vendría bien al ministro Montoro, sobre todo cuando ha de informar de lo que se le ha caído encima. Un pachón de gran cara y nada fiable encaja con el presidente Rajoy, mientras a la vicepresidenta Soraya le correspondería cualquier tipo de perrillo de raza avispado, ágil y sumamente listo, tal vez un Yorkshire.



Lo menos simpático en el zoo político popular es la presencia de hienas. Me refiero a aquellos o aquellas dirigentes políticos que en la actual circunstancia de crisis adoptan una postura peculiar en que se mezclan la dureza y la satisfacción. La risa de la hiena es su signo distintivo en las apariciones públicas, especialmente cuando golpe a golpe van reduciendo los derechos y los recursos vitales de una mayoría de ciudadanos. De acuerdo con la norma adoptada por su partido, no cabe esperar de ellos la menor explicación pormenorizada de los sucesivos recortes y despidos, ni menos una expresión de sentimiento por los efectos que sus medidas van a provocar. La sensibilidad no es el atributo de los tecnócratas, pero lo peor es que tampoco son tecnócratas. No explican los tajos que van a dar, más allá de que son necesarios y que si quitan A es por no quitar B —ejemplo: rebaja de sueldos por no cesar a interinos, categoría además esquilmada en el recorte—, sin por otra parte dar cuenta alguna de los propios falseamientos, del tipo del déficit presupuestario que antes no existía y que al aflorar a la superficie no es merecedor de comentario alguno. Tienen el poder, deciden sin consulta previa, así en el caso de los recortes a las Universidades, y si se produce alguna actitud de protesta, como ocurrió con los rectores, ya se encargarán sus medios de machacar a los ineducados que rechazaron la reunión después de darse una comilona. Una muestra perfecta de despotismo no ilustrado. Por lo demás eficaz, ya que la táctica de golpes escalonados, casi siempre por sorpresa y escondiendo la letra pequeña, va causando una evidente desmoralización en una mayoría social que puede ser casi unánime en pedir responsabilidades por el mal gobierno, si bien al mismo tiempo es consciente de que nada puede hacer. El PSOE se encuentra maniatado por las responsabilidades contraídas en otro mal gobierno, el suyo en la crisis, y el buen táctico que es Rubalcaba no es el líder adecuado para responder a este reto. Obviamente no provocará incendio alguno.





La risa de la hiena está, pues, justificada. Y cabe recordar que, por encima de todo, la hiena es un gran mordedor. La crisis crea dificultades al Gobierno, ciertamente, pero al mismo tiempo proporciona la ocasión de poner en práctica sus ideas-fuerza, de imponer la disminución generalizada de salarios, del despido libre y del desmantelamiento del Estado de bienestar. ¿Para qué seguir protegiendo a categorías sociales que no contribuyen a la producción? Quitar jubilaciones no es rentable en votos, pero los pensionistas sí pueden ser ahogados mediante el copago de medicamentos, la restricción en los recursos para hospitalización, el acceso a los centros de día. Las palabras ensalzan la excelencia en la Universidad, mientras la reducción drástica de recursos y la elevación de tasas se orientan a algo bien distinto: consagrar la miseria de la Universidad pública. Darwinismo social puro.

Y en el principio fue la Banca. Las hienas respetan a los leones. Ningún reproche al desastre causado por gestores, en su mayoría “populares”. Haber hecho un agujero de cien mil millones sin que se hunda el país gracias a Europa es presentado como prueba del acierto propio. Ante el futuro, el control creciente de los medios, a punto ya de consumarse en TVE, garantiza el éxito de la contrarreforma. La risa seguirá escuchándose.

510.- El 'Rescate' explicado en 10 puntos


El 'Rescate' explicado en 10 puntos

El sábado 9 a las 16.00 horas, Europa nos 'rescató'. En medio de la Eurocopa, de Roland Garrós y del Premio de Canadá de Fórmula 1. Un buen momento para encontrar a todo el país delante de la pantalla y con pocas ganas de salir a la calle y perderse el estreno de la Roja. Que los bancos españoles necesitaban ese dinero se sabía hacía meses, pero se ha esperado al momento oportuno para solicitar un rescate, que encima nos venden como una gran victoria.

El domingo 10, presionado por todos los flancos, nuestro presidente se dignó a comparecer ante los medios -sin preguntas de los periodistas, fiel a su estilo, que para eso tiene mayoría absoluta- para decirnos que nos ha salvado de la intervención, que sólo se han pedido 100.000 millones de euros para la banca y que los ciudadanos podemos estar tranquilos: ahora nuestros ahorros y nuestras casas están más seguros.

¿Cómo se puede mentir tanto a un país? ¿Cómo un Presidente que dentro de su programa electoral estableció no dar ni un duro más a la banca puede seguir gobernando después de incumplir esta promesa? ¿Cómo se pueden inyectar 23.000 millones de euros de dinero público a la fallida Bankia, que ya había recibido 4.000 millones, y que Rodrigo Rato se retire con una indemnización de 2 millones de euros? ¿No debería estar en la cárcel por malversación de fondos públicos? Y nuestro Presidente, ¿no debería dimitir ante la imposibilidad de cumplir sus promesas?


El Rescate en 10 puntos: ¡que no te vendan la moto!

1.- El dinero procedente del fondo de rescate europeo (FEEF) se inyecta en el FROB (el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), un organismo público dependiente del Estado español que inyecta liquidez a los bancos con problemas.

2.- El dinero procedente de Europa, por tanto, no va directo a los bancos como nos quieren hacer creer, sino a una entidad pública de la que responde el Estado, que actúa de aval. Esto significa que si algún banco de los que recibe dinero a través del FROB no puede después devolverlo, el banco no responde, responde en última instancia el FROB, es decir, el Estado, es decir, nosotros los ciudadanos.

3.- Los 100.000 millones de euros ingresados por el Estado en concepto de préstamo se contabilizan en los presupuestos como una deuda de 100.000 millones, más los intereses que devengue dicho importe. Dichos intereses los paga también el Estado, no los bancos, cuidado, es decir: nosotros los ciudadanos.
 
4.-Europa exige a España que dé garantías suficientes (como en cualquier otra transacción de crédito) de que puede devolver el préstamo y los intereses. Esto significa que tenga “saneado” su presupuesto y que mantenga el déficit a raya.

5.- Si en el presupuesto acaba de contabilizar una deuda de 100.000 millones de euros, el presupuesto no puede nunca cumplir los objetivos de déficit a menos que se ahorre y se ingrese por otro lado. Traducido a la práctica esto significa: más recortes y subidas de impuestos (que no sé por qué me da que va a ser el IVA de los consumidores, y no el impuesto de las SICAV(esas sociedades de inversión de grandes fortunas que solo cotizan al 1%)).

6.- El Estado español lleva muchos meses financiándose a intereses muy elevados. Esto significa que si antes para obtener un crédito pagaba el 2,4% de intereses, ahora paga el 6%. Esto es así por dos razones:

7.- Cuanta más incertidumbre se vierta sobre la solvencia de España, más intereses tiene que pagar el país para conseguir financiación, lo cual beneficia a los prestamistas, que en lugar de un 2,4% de intereses se llevan un 6% (y estamos hablando de mucho dinero).

8.- Las cajas españolas, que se han sumado al carro de los excesos políticos y constructivos durante años, obteniendo con ello ingentes beneficios, están arruinadas desde hace tiempo porque forman parte de esa burbuja inmobiliaria que ningún Gobierno ha tenido el valor de pinchar. Eso lo saben los bancos e inversores de fuera, y están temerosos de invertir en ellos.

9.- Ahora se supone que con el préstamo europeo pagamos menos intereses, ¿pero a cambio de qué? ¿De nada? Vayamos al último punto:

10.- Esta dinámica de préstamo+intereses es la misma que ha tenido al continente africano sometido durante décadas, si no siglos. El país está tan endeudado y es esclavo de unos intereses tan altos que todo lo que ingresa va a parar a la devolución de dichos intereses. Para poder hacer frente a estos pagos, el país privatiza y vende toda su riqueza nacional y explota a los trabajadores y habitantes hasta límites inhumanos. África queda lejos, pensamos, pero Grecia no tanto. Y vamos derechitos al mismo resultado. Misma estrategia = mismo resultado.

¿Qué podríamos hacer?

* Dejar caer a los bancos y a sus accionistas, garantizando los depósitos de los ciudadanos corrientes.

* Nacionalizar los bancos: sus pérdidas pero también SUS BENEFICIOS. Actualmente, cada vez que el estado nacionaliza algo, sanea sus pérdidas con dinero público y, cuando ese algo empieza a dar beneficios, lo privatiza. Las pérdidas por tanto las pagamos los ciudadanos; los beneficios van a manos privadas.

* Obligar a los bancos a sacar al mercado todas las viviendas que tienen en stock. Obligarles a declarar dicha devaluación del valor como pérdidas en sus estados contables. De esta forma se conseguiría poner en el mercado cientos de miles de pisos a precios sociales de compra y alquiler, con la consiguiente reducción real del precio de la vivienda.

* Elecciones anticipadas. Un Gobierno que incumple reiteradamente su programa electoral debería estar obligado a convocar elecciones anticipadas para confirmar que sigue contando con el apoyo de los ciudadanos que le votaron convencidos de que iba a realizar otras políticas.

* Referéndum popular. Un rescate europeo que nos esclaviza durante generaciones, prolongar la edad de jubilación, rescatar a Bankia con nuestro dinero, abaratar el despido, recortar en sanidad, recortar en educación, subir los transportes públicos… Todo esto afecta vitalmente nuestro a bienestar, por lo que debería someterse a referéndum. Actualmente disponemos de la figura del referéndum popular: ¿por qué no se usa? ¿Por qué no la reclamamos?

* Denunciar a los responsables financieros y políticos de la crisis. Llevarlos ante los tribunales. Embargarles el patrimonio, el sueldo y la jubilación (lo tengan en Cáceres o en las Islas Caimán) hasta que hayan devuelto todo lo que deben. Hay muchas iniciativas en este sentido a las que te puedes sumar.

* Mientras todo esto sucede, no podemos estar en casa mirando la final de Roland Garros. Si no cambiamos las cosas nosotros, no las cambiará nadie. En unos años podemos vernos, en lugar de viviendo, sobreviviendo.

¡Tomemos las riendas de nuestras vidas!

Hay miles de plataformas y movimientos a los que te puedes sumar para cambiar las cosas, aunque solo tengas una hora de tiempo libre a la semana. Muchas personas pequeñas, en muchos lugares pequeños, introduciendo cambios pequeños pueden cambiar el mundo.






viernes, 15 de junio de 2012

509.- Las dos reinas del rey Juan Carlos

Los españoles todavía no salen de su asombro después de que una operación de cadera revelara un polémico y carísimo safari de caza del rey Juan Carlos en África. | Foto: Cedoc



Las dos reinas del rey Juan Carlos

Acaba de ser dado de alta pero sigue en el centro de la polémica por un carísimo safari. Hasta se habla de abdicación. Quién es su "amiga", Corinne Larson.

Los españoles todavía no salen de su asombro después de que una operación de cadera revelara un polémico y carísimo safari de caza del rey Juan Carlos en África. El incidente está provocando opiniones de toda índole entre la opinión pública y los políticos españoles. Algunos se plantean la abdicación del rey, a favor de su hijo Felipe, y otros directamente abogan por el fin del sistema monárquico.

El caso también fue la comidilla de la prensa mundial durante toda la semana. Medios de uno y otro lado del Atlántico comentaron los detalles de la polémica levantada en España. Pero por si todo esto fuera poco, ahora se habla de un personaje que, hasta ahora, había permanecido en las sombras: la misteriosa alemana, rubia y hermosa, que pasa los fines de semana con el rey y que estaba con él en Botswana el día en que se quebró la cadera.

Diarios de prestigio en Europa reproducen ahora un controvertido artículo firmado por Gian Antonio Orighi y publicado el diario italiano La Stampa, en el que afirma que “en España hay dos reinas”. Se refiere, por supuesto, a Sofía de Grecia, la esposa del rey desde hace casi 50 años, y a Corinne Larson. El artículo abunda en detalles: “Nació en Ditzingen, y se ha vuelto de sangre azul gracias a su segundo matrimonio, en 2000, con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein.

Antes de ese enlace, se había divorciado de Philip Atkins, con el que en 1992 tuvo una hija, Nastassia. Entre uno y otro matrimonio mantuvo una relación y llegó incluso a comprometerse con Muck, uno de los Flick, una familia que controla gran parte del imperio Mercedes Benz. "Hace años que vive en Madrid con sus dos hijas. Es la aristócrata que acompaña al Rey en los viajes y hasta lo representa en el extranjero”, agrega Orighi.

Empresaria, impulsora de campañas solidarias, con una intensa vida social y muy aficionada a la vela y la caza, Corinne pasa largas temporadas en España y se la vincula sentimentalmente con el rey desde hace años. Se dice que se conocieron en 2006, en un banquete que ofreció en honor del monarca cuando visitó Ditzingen, un pueblo del sur de Alemania. Después ella viajó a Mallorca y a Valencia, para las competiciones de la Copa del América de Vela, donde coincidió nuevamente con el rey.

Por aquel tiempo, un famoso artículo del ex director del diario ABC, José Antonio Zarzalejos, se refería al “notorio fracaso” del matrimonio de Juan Carlos con doña Sofía e insinuaba que “su estrecha e íntima amistad con Corinna zu Sayn-Wittgenstein ha dejado de constituir un rumor para convertirse en una certeza”. Dicen que la mujer estaría viviendo cerca del propio palacio de La Zarzuela, y que el rey ya la habría presentado a sus hijos.  Según la “prensa del corazón” de España, Corinna organiza cacerías en África para nobles y multimillonarios a través de la empresa Boss&Company Sporting Agency, de la que llegó a ser consejera delegada.

La revista francesa Point de Vue habla del drama de la reina Sofía en todo este proceso: “La serie negra continua en la familia real española. Dos veces, a lo largo de la semana, han rozado el drama. Desde hace varias semanas, la reina debe afrontar uno tras otro los golpes”. “La reina sufre”, agrega la revista, “pero mantiene el tipo de cara a la prensa, mostrándose siempre optimista. No busca negar la situación, simplemente es elegante”. Esta semana visitó dos veces al rey en la clínica San José, donde está internado. Sonriente, habló a la prensa sobre el estado de su esposo y, al dirigirse hacia su auto, alguien le preguntó: “¿Qué opina del viaje a Botswana?”. Pero la pregunta se quedó sin respuesta.






La "otra Reina de España": 


Corinna fue agasajada como consorte del Rey de España en un viaje a los Emiratos Árabes


La aristócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein fue recibida con "honores de consorte" por las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, durante un viaje que hizo acompañando al rey Juan Carlos.


La alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 47 años, amiga del rey Juan Carlos de España, fue recibida con "honores de consorte" por las autoridades de Emiratos Árabes Unidos durante un viaje a la capital de ese país, el pasado mes de noviembre, cuando acompañó al rey al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi, según revelaron fuentes diplomáticas al periódico on-line español El Confidencial. 


La publicación informa que el rey de España y Corinna zu Sayn-Wittgenstein viajaron a Abu Dhabi por  invitación del emir Mohammed bin Rashid Al-Maktoum. También estuvieron presentes los presidentes de Sudáfrica, Rwanda, Gabón, Guinea, Chechenia y Seychelles, así como miembros de las familias reales de Arabia Saudí, Jordania, Omán y Qatar. Casi todos ellos acompañados de sus respectivas esposas.


Mientras el rey don Juan Carlos y los demás jefes de Estado presenciaban el Gran Premio de Fórmula 1 y celebraban diversos encuentros de carácter privado, sus respectivas esposas mantenían una agenda paralela sólo para mujeres, ajustándose así al estricto código social de la inmensa mayoría de los países árabes, donde hombres y mujeres se reúnen por separado. 


Corinna, según las fuentes diplomáticas consultadas, recibió en todo momento el mismo trato que las demás consortes (primeras damas o reinas) presentes en Abu Dhabi.


La compañera íntima de Juan Carlos de Borbón remplazó así a la reina de Sofía, asistiendo a un almuerzo en el Palacio de Al-Bahar ofrecido por la jequesa Fathima bint Mubarak, viuda del emir de Abu Dhabi, que ostenta el título de "Madre de la Nación" desde el fallecimiento del emir. 


El banquete, según las mismas fuentes, se celebró en honor de las primeras damas presentes aquellos días en Emiratos Árabes. Y a él acudieron, además de la princesa Corinna, las esposas de los presidentes de Suráfrica y Rwanda o las consortes de varios jeques y ministros del país anfitrión.


Esta no habría sido, sin embargo, la primera vez. Como publicó la revista Vanity Fair hace un tiempo, ya en 2006 viajó a Arabia Saudita como "consejera estratégica", repitiendo al año siguiente "para llevarle a título particular, un mensaje altamente confidencial al príncipe Al-Waleed de Arabia Saudita de parte del rey".